|
La historia del PCU y los
fantasmas de Búsqueda
por Dr.
Alvaro Rico
El director del semanario Búsqueda, Claudio Paolillo,
escribió una nota en el Nº 1.569 del 22 de julio de
su semanario. criticando duramente al Dr. Alvaro
Rico, docente investigador y recientemente designado
Decano de la Facultada de Humanidades y Ciencias de
la Educación.
Las criticas de Paolillo hacen referencias a las
investigaciones y conclusiones de Rico sobre la
historia reciente vinculada con la resistencia y
lucha contra la dictadura (1973- 1984),
particularmente la historia del Partido Comunista .
Lo que sigue es la Repuesta del Decano de
Humanidades,
al director de Búsqueda
“Las
historias del Partido Comunista y los fantasmas del
Sr. Paolillo.
El
Director de Búsqueda me distingue dedicándole a la
investigación que coordino sobre el Partido
Comunista, y a mí personalmente, su columna de la
semana pasada en la página editorial del semanario,
bajo el inspirado título: "La exhumación de las
'vanguardias' inventadas" (Búsqueda, 22.07.2010, p.
2).
Debo
señalar que dicha investigación: "Historia del
Partido Comunista bajo la dictadura (1973-1985)", es
tan sólo una de las cientos de investigaciones
radicadas en la Universidad de la República,
incluso, tampoco es la única referida al PC, como lo
ilustra otro artículo del mismo semanario publicado
hace unos días (Búsqueda, 15.07.2010, p. 10). El
proyecto a mi cargo, en el que trabajan otros 5
investigadores universitarios, está radicado en la
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación,
y cuenta durante dos años con el apoyo de la
Comisión Sectorial de Investigación Científica tras
ser seleccionado luego de un llamado público a
proyectos concursables que fueron evaluados durante
meses y finalmente apoyados, según las bases de
llamado, por el interés del objeto de estudio y su
fundamentación académica, los antecedentes en la
materia, la formulación precisa de sus objetivos, la
estrategia y metodología propuestas y los resultados
esperados.
Me
siento obligado a aclarar lo anterior, no porque le
esté rindiendo cuentas al Sr. Paolillo sino porque
los argumentos ideologizados, nada candorosos que
contiene su artículo, y el abuso del entrecomillado
que utiliza para ironizar sobre el carácter
histórico o sobre lo que busca probar la
investigación, resultan una "mentira" del periodista
dirigida a provocar la confusión de algún lector
interesado en el tema o de los contribuyentes no
informados, acerca del carácter académico y no
partidario de la investigación y acerca de los
procedimientos universitarios de selección del
proyecto, que no es por encargo de patrón alguno
como sucede con otras historias institucionales,
incluso de medios de comunicación. Dicho sea de
paso, la propia nota de Búsqueda sobre las
investigaciones acerca del Partido Comunista en la
Universidad publicada hace dos semanas, ya contenía
una pequeña trampita periodística al ser ilustrada
con la foto del actual secretario general del PCU,
insinuando así visualmente una asociación directa
entre investigaciones académicas y partidización.
Dejando
de lado los resultados del proyecto para cuando el
mismo concluya -en abril 2011-, la sola afirmación
que anticipadamente despertó la cólera del
columnista, un ex socialista, fue que el PC
constituyó "la única organización política que
funcionó como tal durante todo el período
dictatorial adentro del país". Esa afirmación,
realizada por mí en el artículo del semanario ya
mencionado, pretexta su evocación de algunos hechos
conocidos y nombres de personas ilustrativos de las
acciones antidictatoriales de otros protagonistas y
organizaciones no comunistas.
Ahora
bien, históricamente, es cierto lo uno y lo otro,
sólo que la técnica periodística los "presenta" como
uno excluyendo al otro, además, atribuyendo esa
misma intención al proyecto de investigación y, por
añadidura, dudando de la honestidad y rigor de los
investigadores.
Está en
la memoria de quienes vivieron el período
dictatorial, y es demostrado por las investigaciones
históricas en las que hemos participado, que
existieron múltiples expresiones y actores de la
resistencia a la dictadura; a la vez, es también
demostrable histórica y documentalmente, que la
única organización política que funcionó
orgánicamente como talen todo el período y en el
interior del Uruguay, fue el Partido Comunista. Y
esta última conclusión no es un a priori de la
investigación sino que se sustenta en lo que el
equipo ha logrado avanzar hasta el momento así como
en otras investigaciones de la historia reciente del
Uruguay que propiciamos. Funcionamiento orgánico de
partido político clandestino, no sólo a nivel de su
dirección o algunos de sus dirigentes, sino de sus
estructuras complejas (en la legalidad, ilegalidad,
semi legalidad, exilio y cárcel), de sus nexos con
organizaciones gremiales y sindicales, edición
regular de prensa y documentos partidarios,
promoción de diversas acciones de resistencia
interrumpidas, evidentemente, por la represión
colectiva e individual del régimen. Asimismo, el
contexto dictatorial promueve la necesidad de
estudiar el tema de la clandestinidad como tal y, en
particular, las formas organizativas y acciones de
un partido político en tales condiciones que, en el
caso del PC, configuran una experiencia inédita
desde el punto de vista del funcionamiento de las
organizaciones políticas dado que tenía su núcleo de
dirección en Moscú (residencia de su primer
secretario, Rodney Arismendi, luego de que fuera
liberado y expulsado del país a la URSS y lugar de
reuniones del Comité Central), su núcleo de
dirección clandestino en Buenos Aires, nexo con el
interior del país, y su propia dirección clandestina
en Uruguay. Un estudio comparado de los partidos
políticos, y de los partidos comunistas en
particular, nos puede permitir relacionar esta
experiencia nacional con otros ejemplos clásicos a
nivel internacional (casos del nazismo y fascismo).
En síntesis, no existen estudios acerca de qué es un
partido clandestino ni tampoco de la clandestinidad
como forma de existencia de una organización
política, de sus múltiples interacciones con las
formas semilegales y públicas. ¿Se trató de una mera
condición de sobrevivencia y conservación de la
identidad de los comunistas como grupo? ¿Cómo
enlazaron esas acciones con las demás expresiones de
oposición contra la dictadura, particularmente de
los partidos tradicionales y organizaciones sociales
en la etapa de transición a la democracia? ¿Tuvo
efectos políticos esa lucha en la erosión interna e
internacional del régimen dictatorial? A eso,
también, trata de responder la investigación no en
términos apologéticos sino aportando nuevo
conocimiento a la historia política y de partidos
bajo la dictadura.
Las
sucesivas y documentadas caídas de por lo menos 6
direcciones y secretarios del Partido Comunista en
el interior del país así como la documentación
referida a la detención de militantes comunistas
bajo la dictadura, desde la muerte de Ramón Peré
hasta Wladímir Roslik, permiten confirmar la
continuidad del funcionamiento orgánico y recambio
generacional, incluso, marcando diferencias con la
historia de otros partidos y grupos de la propia
izquierda después del golpe de Estado, que fueron
reprimidos, con la secuela de militantes detenidos
desaparecidos y asesinados, principalmente en Buenos
Aires y Chile.
Si bien
las múltiples ocupaciones y exclusivos intereses del
Sr. Paolillo no le permiten la lectura de
"mamotretos históricos" sobre historia reciente de
nuestro país, como los denomina, ni estar al día con
la producción académica sobre el particular, su
desconocimiento en la materia debería aconsejarle
una actitud intelectual más prudente, y no la
soberbia. Sin ánimo de abusar de este espacio,
quisiera simplemente recordar que en el Tomo I de la
Investigación Histórica sobre Detenidos
Desaparecidos realizada por la Presidencia de la
República y coordinada por quien suscribe se
encuentra la documentación estatal que recogimos y
el estudio que realizamos sobre los operativos
represivos a los partidos y organizaciones de
izquierda bajo el terrorismo de Estado (p. 73 a162).
Asimismo, debo también recordar que en el Tomo III
de la Investigación Histórica sobre la Dictadura y
el Terrorismo de Estado realizada por la Universidad
de la República se dedica un estudio y se aporta
documentación sobre la vigilancia y represión a los
Partidos Tradicionales (p. 123-182) así como en el
Tomo I se reconstruyen los datos de los asesinatos
políticos de la Sra. María Cecilia Fontana de Heber
(p. 278-287), Héctor Gutiérrez Ruiz (p. 323-336) y
Zelmar Michelini (p. 437-462). El papel jugado por
Wilson Ferreira Aldunate, Óscar López Balestra y
otros dirigentes nacionalistas desde el mismo
momento del quiebre autoritario, fue también
documentado y testimoniado a lo largo de la extensa
investigación realizada en la Facultad
de
Humanidades y libro publicado por la editorial Fin
de Siglo en el año 2005: "15 días que estremecieron
al Uruguay. Golpe de Estado y Huelga General. 27 de
junio-11 de julio 1973".
Sin
agotar el tema de fondo, debo señalar que el
columnista, por un lado, dictamina los temas, las
personas (fallecidas) y ángulos que debería tratar y
explicar nuestra investigación (la posición de los
comunistas cuando los comunicados 4 y 7 en febrero
de 1973, el "peruanismo" o el trato diferente
dispensado a Rodney Arismendi en la cárcel y su
liberación por la dictadura). Por otro lado, el
columnista también realiza una serie de acusaciones
sobre mi persona e investigación, reclamándome
"honestidad intelectual", "respeto por las personas"
(sobre todo aquellas fallecidas) que "no pueden
responder a las mentiras", "más humildad", "mínimo
de neutralidad", "evitar groseras falsificaciones y
el consiguiente engaño de muchachos".
La
crítica a mis declaraciones se transformó en la
crítica a la investigación y, finalmente, devino en
la crítica al investigador, pero ya no dudando sobre
su idoneidad profesional sino en tanto persona,
deshonesta intelectualmente, irrespetuosa, soberbia,
subjetiva, falsificadora. Y es aquí donde,
humanamente, al columnista se le va la mano,
seguramente pensando que criticando una sola
investigación de la Universidad critica a la
Universidad, que criticando a un investigador
critica al decano de una facultad, y que criticando
al "jerarca universitario" critica al individuo.
Demasiados encadenamientos armados por la técnica
periodística seguramente resultan una forma de
exhumar en democracia los fantasmas de otras épocas
oscuras, aún guardados en las columnas de Búsqueda”.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|