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Colombia: Santos ¿una
nueva política exterior?
Análisis
A partir del 7 de agosto el
presidente electo Juan Manuel Santos regirá los
destinos de Colombia. Uno de los aspectos que
concita mayor expectativas es como diseñará su
estrategia en política exterior. Colombia se
encuentra por estos días en el centro de la atención
internacional, por un duro enfrentamiento con su
vecina Venezuela entre otros fenenomenos
conflictivo.
La nota de la revista
Semana com que
se puede leer a continuación, analiza la variantes
que tiene por delante
el nuevo gobierno colombiano
Política
Mayor diversificación, atención a la opinión
internacional, más diplomacia, son algunos de los
rasgos que podrían caracterizar las relaciones
internacionales en el nuevo gobierno. ¿Por qué?
Institucionalización, diversificación, cooperación,
diplomacia, integración, han sido algunas de las
palabras más utilizadas por el presidente electo,
Juan Manuel Santos, al referirse a cómo será la
política exterior en su período de Gobierno.
Desde su llegada al
poder varios medios de comunicación y analistas de
la política internacional han señalado que uno de
los principales rasgos distintivos de Santos será
una relación más abierta y cordial con los demás
países. Han advertido que el mandatario electo tiene
interés en darle un rumbo a las relaciones con los
vecinos distinto al que le dio el presidente
saliente, Álvaro Uribe Vélez.
Para la especialista
en Relaciones Internacionales Socorro Ramírez, “el
comienzo de un nuevo Gobierno es una oportunidad
para comenzar a construir una política exterior de
Estado, de largo aliento, que vincule a los
estamentos institucionales”. En su criterio, no es
suficiente con los gestos y anuncios de cambio, se
requiere con urgencia una política exterior
integral, que tenga una mirada de conjunto y que
ponga al país en un lugar de liderazgo.
En medio de la
ruptura diplomática de Venezuela con Colombia se
abre la pregunta sobre cuáles serán los rasgos que
caracterizarán la política exterior del mandatario
electo. Nadie puede predecir sus efectos, pero sí se
pueden advertir, desde ya, algunos de sus
lineamientos.
Por ejemplo, en medio
de la crisis con Venezuela, Santos ha preferido
guardar silencio, lo que ha sido calificado por los
especialistas como una actitud prudente. El
presidente venezolano, Hugo Chávez, por su parte, ha
dicho que espera que el nuevo mandatario de los
colombianos se posesione para comenzar a dialogar.
De esta manera ha quedado abierta la puerta a la
normalización de las relaciones con los vecinos.
Falta mucho para
saber si Santos mantendrá su tono conciliador, pero,
por lo pronto, analistas, investigadores y hasta los
funcionarios del servicio exterior confían en que
habrá un cambio de rumbo en la manera en que
Colombia se relacionará con otros países.
“Para avanzar hacia
la prosperidad democrática, será necesaria una mayor
diversificación de las relaciones internacionales de
Colombia, tanto en el ámbito multilateral como
también en la búsqueda de nuevos socios y alianzas
estratégicas en el ámbito internacional”. Con estas
palabras, el presidente electo Juan Manuel Santos,
definió la prioridad de la política exterior en los
próximos cuatro años.
Sus declaraciones
fueron hechas en medio del debate electoral, en la
presentación de los programas de los candidatos
hecha por Semana.com y la Universidad del Rosario.
La gira de Santos por
Europa (que incluyó Inglaterra, Alemania, Francia y
España) y la actual por América Latina puede
considerarse como la primera piedra de esa política
de diversificación en las relaciones exteriores.
“Esa fue una señal de
que la política exterior va a tener muchos cambios”,
señala la internacionalista Laura Gil. “América
Latina no estaba en el radar de la política
exterior, salvo para buscar algún acercamiento con
Venezuela”, explica.
La diversificación
implica no un distanciamiento con Estados Unidos,
pero sí cambios en la forma de relacionarse con ese
país. En una reciente columna de Michael Shifter,
publicada por el diario El Colombiano y titulada
Santos y Washington: ¿Una época diferente?, el
presidente del Diálogo Interamericano adujo que,
aunque no se sabrá cómo será a ciencia cierta esa
relación, “lo más probable es que Santos no siga
contando con el apoyo de Washington para la
aprobación del Tratado de Libre Comercio (firmado
hace cuatro años) y asistencia extendida en materia
de seguridad y desarrollo. Probablemente (Santos)
buscará alianzas económicas y políticas más sólidas
con Perú, Chile, México, Brasil, y por supuesto
Asia, en particular China”.
Varios analistas han
advertido que Santos será amigo del país
norteamericano, pero sin la subordinación que
demostró Uribe a los intereses de Washington.
Algunos coinciden en que ese es un requisito sine
qua non, para lograr lo que el mandatario electo ha
predicado: la integración con la región.
La
internacionalista Ramírez aduce: “el país tiene que
cambiar su forma de relacionarse, construir una
política exterior más diversificada, que entienda
que sus intereses no pueden ser iguales a los de
Washington, que mire a la región con respeto”. En su
criterio, tanto Estados Unidos como el continente, y
la propia Colombia, han cambiado en los últimos
años, y la política exterior debe estar a la altura
de esos cambios. Ramírez, aunque sostiene que lidiar
con Venezuela “no es fácil”, insiste en que las
relaciones internacionales deben ser construidas
sobre los intereses del
Estado, no sobre los intereses de un Gobierno.
Para Gil, “Santos va
a aprovechar la condición de privilegio que tienen
las relaciones con Estados Unidos, pero eso no
quiere decir que no vaya a diversificar las
relaciones”, dice. “La diplomacia y el respeto serán
la base de nuestras relaciones”, dijo el presidente
electo en el discurso triunfal de las elecciones.
“Aspiro a trabajar de la mano con los países vecinos
para desarrollar una agenda conjunta de cooperación
e integración en todos los frentes”, agregó.
En esas palabras
quedó consignada la voluntad de Santos de dialogar
por la vía institucional, antes que usar el
micrófono para zanjar las diferencias.
Una de las críticas
más recurrentes de los analistas a la manera como se
han manejado las relaciones internacionales por el
Gobierno saliente son las reacciones en caliente,
muchas improvisadas, en lugar de acudir a las vías
institucionales. Aunque la mayoría de analistas
piensa que tratar con Chávez no es fácil, también es
cierto que la actividad diplomática hubiera evitado
que las relaciones llegaran al punto de quiebre.
En ese sentido, el
nombramiento que hizo Santos de María Ángela Holguín
en la cartera de Relaciones Exteriores fue
interpretado por los diferentes sectores políticos
como una muestra de su interés en “institucionalizar
y profesionalizar” el servicio diplomático.
“Como Ministra,
probablemente, no va a poder hacer todo lo que se
proponga. Pero sabemos que reconoce la importancia
de la carrera diplomática. Esperamos que influya
para que los nombramientos en el ministerio sean por
meritos y con menos criterio político”, dice Samira
Algecira Díaz-Granados, presidenta del sindicato del
Ministerio de Relaciones Exteriores.
Una de las
debilidades señaladas por los expertos de la
política exterior es que hasta ahora los
nombramientos en esa cartera se han manejado como
forma de pago de los compromisos políticos. Muestra
de ello es que en las embajadas el personal de
carrera es tan solo del 12 por ciento,
aproximadamente. En la parte administrativa del
servicio exterior, la cifra aumenta al 45 por
ciento.
Sin embargo, la
participación de personal cualificado sigue siendo
baja en esa cartera. “La carrera tiene unos niveles
de exigencia bastante altos. Lo que se requiere no
es “profesionalizar” el servicio diplomático, como
ha prometido el Gobierno, sino que utilicen el
personal profesional que ya hay”, explica Gil. La
falta de expertos en el manejo de la diplomacia
dificulta las relaciones con los connacionales,
y es muestra de lo que muchos interpretan como
desprecio de Colombia por las relaciones con los
demás países.
¿La seguridad como
prioridad?
“En las relaciones
conflictivas siempre hay dos alternativas: mirar con
amargura hacia el pasado o abrir caminos de
cooperación hacia el futuro. ¡Los invito a abrir
caminos, por el bien de nuestros pueblos!”, dijo
Santos en el mismo discurso ya mencionado.
Para el ex vice
ministro de relaciones Diego Cardona, las relaciones
con Venezuela son una prioridad debido al modelo de
desarrollo económico que el mandatario electo tiene
en la cabeza. “Su modelo de desarrollo se parece más
al de los tigres asiáticos. Pero para poder hacerlo
realidad necesita un mercado como el de Venezuela,
que es un mercado natural”, explica.
En criterio de Gil,
la diversificación en las relaciones internacionales
de Colombia no sólo requiere abrir las puertas a las
relaciones con otros países, sino también cambiar
los temas prioritarios en esas relaciones. La
internacionalista aduce que es muy probable que la
seguridad ya no esté en el centro de los intereses
de Colombia. De hecho, Santos durante la campaña
señaló que había que avanzar hacia la “prosperidad
democrática”, con lo que trazó un nuevo camino.
A esto se debe la
búsqueda de acercamientos con Chávez. No es que
Santos sea blando, sino que en el fondo tiene un
interés pragmático. “Él dice: ‘no se consiguió nada
con el tono confrontacional, pues ahora hay que
explorar otras vías’”, argumenta Gil, quien
considera que Santos sabe desde hace rato, por
ejemplo, que en Venezuela hay presencia guerrillera.
Al final, aunque se
recuperen sólo las relaciones comerciales, es
ganancia.
Otro de los temas
sensibles en la política internacional son las
violaciones a los derechos humanos. Las
denuncias en Colombia de asesinatos a sindicalistas,
entre otras, han servido de argumento al Partido
Demócrata de Estados Unidos para impedir la
ratificación del TLC con Colombia.
El Presidente electo
sabe que ese es uno de los temas que más afectan la
imagen de Colombia en el exterior.
Por esta razón
suscribió en el trabajo hecho por la Universidad del
Rosario y publicado por Semana.com: “otra de las
prioridades dentro de la política exterior
colombiana será la lucha por los derechos humanos.
En un mundo donde la idea de responsabilidad estatal
es cada vez más importante, los derechos humanos
constituyen uno de los pilares sobre el cual se
construye la política exterior. El discurso
colombiano frente a la defensa de los derechos
humanos se basará en el compromiso del Estado
colombiano para desarrollar el Estado Social de
Derecho y los compromisos internacionales”,
suscribió Santos al exponer su programa de Gobierno.
Santos sabe que
enfrentará los coletazos de las ejecuciones
extrajudiciales de civiles presentados por el
Ejército como combatientes. En criterio de Shifter,
“el alegará que trató de corregir los abusos en el
escándalo”.
Y ante el episodio de
las interceptaciones ilegales hechas por el DAS a
integrantes de la oposición, magistrados y
periodistas argumentará “que no tuvo
responsabilidad”.
En criterio del
analista. “Santos es más sensible a la opinión
pública internacional que Uribe y se espera que
tenga mayor habilidad para manejar las
preocupaciones en Washington, una ciudad que conoce
muy bien”.
LA
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