Policías argentinos: 70%
rompe con sus parejas
Informe

No es frecuente, ni en Uruguay ni en otros países, estudios como este realizado en la provincia de Buenos Aires y que recoge el periódico Infosur, en una de sus últimas ediciones

Si bien no hay cifras oficiales, se estima que el 70 por ciento de los efectivos policiales rompe con su pareja. Los especialistas coinciden en señalar que el estrés laboral y la poca presencia en el hogar contribuyen a que el amor no tenga uniforme.

 

Correr el velo de la vida íntima de un policía es dar un vistazo a la otra cara de la inseguridad. Un drama oculto para la mayoría de la sociedad, pero latente en el ámbito de la fuerza de seguridad. Un drama que les toca de lleno y es la consecuencia de una vida cargada de horas de trabajo, situaciones extremas y bajo salario. Todo un cóctel que termina en una estadística alarmante: siete de cada diez policías se separan de sus parejas.

 

A la luz de la situación laboral de los hombres de azul, parece lógico, que el mayor drama de un policía sea la ruptura matrimonial. Aún por encima de las situaciones de riesgo que atraviesan día tras día.

Según una fuente policial de la departamental de Quilmes consultada por Infosur, un hombre puede cumplir turnos de 24 horas con 48 de franco, o de 16 por 32. Sin embargo, el bajo sueldo, que en un efectivo novato ronda los 2.200 pesos, se ven obligados a engrosar el salario con horas cores o adicionales.

 

Así, un efectivo policial trabaja un promedio de 14 horas diarias de lunes a lunes. Sin descanso y dejando a un lado reuniones familiares de importancia a la que no pueden asistir.

 

“Si un agente de calle hace 100 horas cores y cubre 10 veces adicionales en bancos o zonas comerciales de 8 horas cada una, completa al mes 420 horas de trabajo. Es decir 14 horas por día de lunes a lunes”, detalló un jefe policial.

 

“Cuando llego a mi casa lo único que quiero es una cama para dormir, lo que ofende a mi mujer, con la que no puedo mantener una conversación de más de cinco minutos sin desmayarme de cansancio”, dijo otro efectivo a Infosur.

 

Otro oficial apuntó: “El policía en general pierde su grupo social por los horarios en que trabaja. Después de 20 años no tienen más amigos que no sean policías. Y se pierde casi todos los momentos del crecimiento de sus hijos”.

 

“Ser policía de vocación no es fácil. Se sacrifica la familia, la salud y hasta la estabilidad emocional. Es un trabajo rústico y riesgoso, que para hacerlo bien se necesita carácter y una recia capacitación en los institutos de formación”, concluyó otro oficial.

 

Luis Vicat, abogado, licenciado en seguridad y ex jefe policial, coincide en que “un alto porcentaje de los uniformados sufre serios problemas en el seno de su familia”. “Es que las particularidades del servicio policial suelen ser motivo de fracturas del núcleo familiar, que en ocasiones deriva en actos de violencia en el ámbito del hogar”, añadió Vicat.

 

El estrés se incrementa por las situaciones de riesgo. Un policía común que cumple funciones en una cuadrícula del centro o en la periferia de Varela se estima que acude en un día a seis denuncias de robos consumados, 20 de actitudes sospechosas, diez de conflictos familiares, 4 ó 5 de tentativas de robos y algunas que son falsas denuncias. “Nosotros vemos y nos involucramos en situaciones tensas e impensadas para la gente común, y eso a la corta o a la larga te perjudica”, agregó uno de los uniformados consultados.

 

El estrés produce enfermedades como gastritis, hipertensión, problemas coronarios, pesadillas y desórdenes alimentarios. Pero lo que abunda entre los policías son los conflictos familiares, “como consecuencia de los niveles de estrés y los horarios de trabajo”, según confirmó otro policía.

 

Juan Cerdá, presidente del Centro Mutualista de Suboficiales y agentes retirados de la Policía de la provincia de Buenos Aires con sede en La Plata graficó al dedillo la situación al contar dos anécdotas. Una, en la que un agente reconoció a cuatro hijos en un año de cuatro madres distintas, anotadas en distintos registros civiles. Y otra, cuando tres viudas fueron a la mutual para reclamar el subsidio por el fallecimiento de un suboficial.

 

“En el caso de los nacimientos pensamos que estábamos siendo víctimas de una estafa, pero comprobamos que no había fraude”, indicó Cerdá. Cemur es una entidad ubicada en 57 entre 2 y 3 y además de prestar 17 servicios al grupo familiar de sus afiliados por una cuota de 50 pesos mensuales, ha presentado informes al ministerio de Seguridad para solicitar mejoras en la situación laboral de los policías en actividad.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital