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Urgencia: el país necesita
de uruguayos calificados
por Raúl
Legnani
En
Uruguay hemos descubierto, como si fuera una pieza
arqueológica milenaria, que el fútbol es algo muy
importante. Los interesados en el negocio-futbol
salen a venderlo como piedra preciosa, los que no
vendemos ni garrapiñada en la puerta del estadio
sentimos que este buen momento no hay que dejarlo
pasar, porque detrás del negocio hay cultura, salud,
recreación, convivencia e identidad nacional.
En los
últimos días, por la vía de trascendidos y de
recurrir al "señor Fuentes" por parte de algunos
periodistas se ha dicho que el actual gobierno
estaría dispuesto a inyectarle dinero a las
divisiones juveniles con el fin de que el maestro
Oscar Washington Tabárez pueda conquistar su
aspiración de ganar 100 mil dólares mensuales,
destinado a todo su equipo,
Consultados destacados periodistas deportivos sobre
esta posibilidad, han dicho que no hay ningún
planteo oficial del gobierno en ese sentido, pero
que la versión la han escuchado. Y en muchos casos
con preocupación
Uno de
ellos, de amplia cultura, dijo que "eso sería un
disparate" e incluso puso un ejemplo: "Sería como si
Rodrigo Arocena pidiera que le triplicaran el sueldo
para seguir siendo el rector de la Udelar y que para
que ello ocurriera el gobierno votara una partida
extra para pagarle el sueldo a los docentes más
jóvenes". La misma persona aseguró que esa versión
que se está extendiendo, no será aceptada por
Tabárez.
A pesar
de este rumor con características disparatarias,
vale la pena analizarlo en el marco de otra
perspectiva, que tiene que ver con la importancia de
la instrumentación de políticas sectoriales, que muy
bien han hecho los gobiernos progresistas y que por
cierto no se hacen para favorecer a uno, como si
fueran un traje de medida.
Tanto
Tabaré Vázquez como José Mujica, recogiendo los
mandatos del compromiso de gobierno del Frente
Amplio con la ciudadanía, hicieron y hacen una
fuerte apuesta a favor de los uruguayos más
carenciados. Lo que estuvo y está muy bien. Lo mismo
han hecho, desde el presupuesto quinquenal, con las
políticas de innovación y con la ciencia y la
tecnología.
Hace
unos días el senador de la lista 1001, Oscar López
Goldaracena, recreó esas políticas sectoriales
planteado que también deberían apoyar económicamente
a los buenos estudiantes. Su iniciativa fue cubierta
con un marco de silencio e incluso no mereció ni una
fuerte crítica.
En lo
personal debo confesar que no se me presentó como
una buena idea, pero cuando surgió la posibilidad de
que el Estado le de una mano a las divisiones
juveniles del fútbol, me pareció que al senador no
se le había "botado la canica", como dicen los
mexicanos.
Aceptando la filosofía de la propuesta, sería bueno
que este sistema de premios económicos, que no debe
ser generalizado, tendría que ser utilizado para
resolver algunos atrasos que tenemos en materia de
preparación de profesionales, que tanto reclama el
Uruguay productivo que avanza y avanza.
Si dice
que carecemos de profesionales de la informática,
que nos faltan trabajadores calificados en la
construcción (arquitectos y obreros especializados),
en la metalúrgica y en algunos sectores de la
medicina, que hay más de un millar de muchachos con
buen curriculum que no terminan su carrera
universitaria porque están trabajando, para alcanzar
esos simples actos que son comer, vestir, tener un
techo y recrearse.
¿Por qué
no apostamos a ellos y en dos años superamos los
déficits en materia de calificación profesional que
tenemos y que se han transformado en verdaderos
palos en la rueda para el desarrollo que nos puede
llevar a ser un país de primera? Nada de esto va en
contra del necesario apoyo, siempre que no sea para
favorecer a una sola persona, que necesitan los
chiquilines del fútbol y de otros deportes, quizás
menos vinculados al éxito económico. Lo que se
requiere es que la AUF, el ministerio de Deportes y
la empresa que patrocina el fútbol se pongan de
acuerdo en un plan estratégico. Siempre, sin
olvidarse, de que las arcas del Estado no son
infinitas y que el país no solo requiere de muchos
Forlan y Tabárez lo que estaría bueno - , sino
también y fundamentalmente de un buen ejército de
profesionales vinculados estrechamente a la
actividad productiva. Si hay que sponsorizarlos, que
se haga.
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