Carne clonada,
preocupación inglesa
Crónica

No hace tanto que la clonación de la oveja Dolly parecía un cuento de ciencia ficción, pero hoy, la comercialización de carne y leche proveniente de animales genéticamente modificados,

es ya una realidad.

 

La Agencia de Estándares Alimentarios del Reino Unido (FSA, según sus siglas en inglés) confirmaba en días recientes que el pasado julio se había vendido en el país la carne de dos reses nacidas

de una vaca clonada, a pesar de que su distribución

 no estaba autorizada

 

La polémica sobre la salubridad del consumo de este tipo de alimentos no se ha hecho esperar. Ni siquiera la Comisión Europea y el Parlamento de Bruselas se ponen de acuerdo en el asunto. El comisario europeo de Salud, John Dalli, defiende la inocuidad de estos alimentos apoyándose en la declaración de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre que “la leche y la carne de animales clonados no presenta riesgos para la salud”.

 

También Hugh Penninton, profesor emérito de microbiología de la Universidad de Aberdeen (Escocia), ha insistido en que la carne no representa peligro alguno para el consumidor. Sin embargo, el Parlamento europeo no parece tan convencido. De hecho, el pasado 7 de julio prohibió, como medida preventiva, la comercialización de productos lácteos y cárnicos derivados de animales modificados genéticamente o de sus descendientes.

 

Por otro lado, la asociación belga de defensa del consumidor Test-Achats se ha pronunciado en contra de la comercialización de alimentos procedentes de animales clonados, afirmando que «no existe ninguna prueba de beneficio alguno para los consumidores».

Leche de vaca clonada

 

La FSA descubrió la existencia de las dos reses cuya carne había llegado en julio a la cadena alimentaria mientras investigaba, a raíz de unas informaciones publicadas por el 'New York Times', el caso de un granjero británico que al parecer está vendiendo leche de vacas clonadas, a pesar de que carece del permiso especial que la Unión Europea exige para la distribución de ese producto.

 

El Parlamento Europeo, cuya legislación cataloga la comercialización de los alimentos procedentes de animales clonados como «nuevos alimentos», no ha expedido hasta el momento ninguna autorización al respecto porque, según mantiene, nadie la ha solicitado.

 

Después de que se confirmara que dos terneras de una vaca clonada había llegado a comercializarse en el Reino Unido, la FSA se ha comprometido a buscar «animales clonados de tercera generación», tras conocer que esos mismos terneros podrían tener decenas de descendientes. Según la sociedad ganadera Holstein UK, tres toros procedentes de un animal clonado en EE UU, habían tenido como descendencia un total de 97 terneros

 

Con esta situación, el mundo recuerda la letal 'enfermedad de las vacas locas' (Encefalopatía Espongiforme Bovina, EEB) cuya epidemia en 1996 llevó al sacrificio a miles de reses y provocó pánico en los consumidores de carne que temían  contagiarse. En esa ocasión, las autoridades tuvieron que investigar si una variante de la mortal enfermedad de Creutzfeldt-Jakob que apareció en algunas personas estaba relacionada con el consumo de esta carne.

 

Después de años investigaciones de la EEB, la Organización Mundial de la Salud divulgó que los científicos coincidían en que algunos productos bovinos eran salubres, independientemente de la situación de las 'vacas locas' en un país determinado. Mientras tanto, el Reino Unido y otros países afectados aumentaron los controles y normalizaron la situación.

 

Sin embargo, de nuevo la carne es el centro de atención de los consumidores. Este nuevo episodio empezó cuando la Food Standards Agency (FSA) inició una investigación, luego de que se publicara a fines de julio un artículo en el periódico International Herald Tribune donde se afirmaba que criadores europeos, particularmente británicos y suizos, habían comenzado a utilizar animales clonados.

 

La investigación arrojó que efectivamente la carne de animales procedentes de vacas clonadas había sido comercializada y consumida el año pasado en ese país.

 

En su pesquisa, la FSA identificó a dos toros nacidos en Reino Unido de embriones procedentes de vacas clonadas en Estados Unidos. Ambos animales habían sido sacrificados y la carne de uno de ellos había sido introducida en la cadena alimentaria del país.

 

Esta información fue confirmada por un ganadero británico que pidió no ser identificado y reconoció haber empleado este tipo de leche en su producción diaria, aunque el producto no había sido etiquetado o identificado de ninguna manera por temor a que los consumidores dejaran de comprarlo.

 

El responsable de la FSA, Tim Smith, aseguró no estar "preocupado" por la calidad de esa leche o esa carne aunque subrayó que todos los distribuidores necesitan la autorización pertinente para poder comerciar el producto.

 

La ley europea dice que los alimentos, incluyendo la leche, producidos de animales que han sido clonados deben superar un test de calidad y obtener la necesaria autorización antes de ser comercializados en Europa.

 

Por su parte, la Comisión Europea se pronunció en una declaración en la que recordó que esta carne no es perjudicial para la salud. "Todas las pruebas científicas llevadas a cabo hasta la fecha señalan que ni la leche ni la carne de res clonada traen riesgos", dijo un portavoz.

 

Hugh Pennington, profesor emérito de microbiología de la Universidad de Aberdeen (Escocia), también dijo que la carne y la leche de vacas clonadas no constituyen ningún riesgo para la salud.

 

A pesar de que estas múltiples declaraciones de las autoridades y científicos buscan devolverle el prestigio a la carne de vacas clonadas, la FSA se comprometió a buscar a los "animales clonados de tercera generación" que hubieran ingresado al Reino Unido.

 

Aunque el director general de la FSA, Tim Smith, estimó que este tipo de situación era inevitable. "Nos es imposible quedarnos junto a cada animal y seguir todas las etapas de su ciclo de vida", declaró a la BBC.

 

La clonación de animales es un tema que ha generado numerosos debates desde el nacimiento en 1996 en Escocia de la oveja Dolly, primer mamífero clonado. El 45 por ciento de los británicos afirma que no quiere consumir productos alimenticios provenientes de animales clonados, contra un 34 por ciento que no ve inconveniente, según un sondeo Yougov publicado la semana pasada.

 

Los detractores de la clonación, como la asociación británica que promueve la compasión por en la agricultura, Compassion in World Farming, dicen que esta técnica pone en peligro la salud de los animales.

 

Los profesionales de la clonación ven, por el contrario, una posibilidad de brindar a los criadores animales excepcionales, carne con menos grasa, o una mayor producción lechera.

 

Lo cierto es que el consumo de carne de vacas clonadas es un tema que no le es indiferente a los británicos que estarán pendientes de que aparezcan los 97 terneros que aún las autoridades no han podido encontrar.

 

Fuentes: agencias y periódicos

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