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El MOMA
compró la @
Desde
las pinturas rupestres del neolítico a las
monumentales instalaciones kitsch de Jeff Koons o al
sorprendente minimalismo de Gabriel Orozco, el arte
ha recorrido un camino muy largo.
A una
década de haber comenzado un nuevo milenio, el
coleccionismo se enfrenta a manifestaciones
insospechadas que hacen replantear muchos esquemas
históricos.
Por
ejemplo, a finales de marzo pasado, el Museo de Arte
Moderno de Nueva York (MoMA) dio un paso insólito
que pretende marcar un antes y un después en cómo se
concibe hasta ahora el coleccionismo.
La
institución neoyorquina anunció la adquisición de
la arroba o @, el símbolo que ha devenido en un
signo cotidiano desde que se popularizó el uso de
correos electrónicos, en donde hasta la fecha es
insustituible.
La
“adquisición” de la @, por la que no se pagó un solo
centavo de dólar, se hizo a través de todo el
procedimiento burocrático del que echa mano el MoMA
para poseer alguno de los objetivos que forman parte
de su vasta colección de Arquitectura y Diseño. Hoy,
el símbolo @ ya figura en su acervo, escrito en la
tipografía ITC American Type Writter Medium,
diseñada en los años 70 del siglo XX.
“Nos
hace sentir orgullosos”, anuncia el museo en su
página electrónica, refiriéndose a esta adquisición
nada convencional, como en su momento no era común
poseer una aparatosa instalación.
Según el
MoMA, éste ha sido ”un paso más” para cambiar los
esquemas del coleccionismo, abriendo brecha para que
no se considere necesaria la posesión física de los
objetos.
Según el
museo, ahora sus curadores están en libertad
absoluta de proponer que su Departamento de
Arquitectura y Diseño “adquiera” objetos imposibles
de poseer físicamente, como edificios, satélites
artificiales o incluso un avión Boeing 747.
Desde
ya, “los mismos criterios de calidad, pertinencia y
excelencia en general compartida por todos los
objetos de la colección del MoMA también se aplican
a estas entidades”, afirma la dirección del museo,
poniendo como ejemplo la @.
En su
catálogo, el la institución neoyorquina da un
crédito preponderante en la ficha museográfica sobre
la arroba a Ray Tomlinson, el ingeniero
estadounidense que en 1967 envió el primer correo
electrónico de la historia.
Sin
embargo, para documentar que el símbolo posee una
historia tan larga como oscura, los curadores han
ofrecido amplia información sobre lo que se sabe de
los orígenes de este símbolo que ya aparecía en
documentos del siglo XV.
Al
parecer, los mercaderes venecianos lo utilizaban
para referirse a una unidad de medida. Desde
entonces, mucha agua ha corrido y hoy la @ se ha
convertido en un icono de nuestro tiempo. Es
mundialmente conocida y se utiliza incluso más allá
de los quehaceres digitales.
Por
ejemplo, en el mundo occidental la @ se escribe al
final de sustantivos que pueden referirse lo mismo
al género masculino que al femenino. Eso por no
hablar de numerosos diseños dimensionales o gráficos
que se han generado a partir de su uso.
¿Qué
sigue después de esta adquisición para ensanchar la
idea que se tiene hasta ahora del coleccionismo?
Prácticamente cualquier cosa. El debate está puesto.
Y las tendencias por venir se escribirán con @ de @rte.
Fuente: universal mx
LA
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