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Olívio Dutra: el PT post-Lula,
y los riesgos del poder
Entrevista al ex gobernador de Río Grande do Sul
En medio de la intensa campaña
electoral brasileña, el ex-gobernador Olívio Dutra,
quien está contribuyendo con las candidaturas de
Tarso Genro (PT) al gobierno gaúcho y de Dilma
Rousseff (PT) a la Presidencia de la República,
concedió esta entrevista al periodista A Rachel
Duarte de Carta Capital. Dutra es uno de los
fundadores del PT y amigo del presidente Lula, en
este diálogo habla sobre la necesidad de que el PT
preserve la esencia del partido y no caiga en la
zanja común de la política tradicional.
– Usted ha declarado
que después de 30 años el PT corre el riesgo de
pasar de ser el partido de la transformación a ser
el partido de la adaptación. ¿El pragmatismo
político está siendo la moneda de negociación del
partido en la disputa por el poder?
- Este riesgo es
real. Porque el partido va asumiendo cada vez más
cargos, cuantitativamente, en la estructura del
estado brasileño, en sus tres dimensiones y con
cuadros nuevos. Eso por uno lado es positivo y por
otro significa un desapego, un desarraigo y, de
alguna manera, una flexibilización del contenido
básico que dio razón a la existencia del PT.
El PT no es un
partido que surgió de los gabinetes legislativos y
ejecutivos. El PT surgió de las luchas que emprendió
una parte del pueblo brasileño en un escenario muy
serio de la historia brasileña, todavía bajo la
dictadura. Y el PT luchó con otras fuerzas contra la
dictadura, por las libertades, por la democracia y
ya luchaba desde el inicio por una transformación
social, económica y preservando matrices, raíces y
pluralidades de la formación cultural de nuestro
pueblo. Esta fue la fuerza y compromiso que motivó
el surgimiento del partido. Es un partido para la
transformación y no un partido para que - en la
medida en que fuese asumiendo cargos en la
institucionalidad - fuese contemporizando con ella y
poco a poco acomodándose en ella. Y no raras veces
hemos visto que eso suceda en varios sectores. Y no
fue gratis que pasásemos por una crisis profunda,
que está ligada a este comportamiento desviado de lo
que es la política para nosotros: una construcción
para el bien común con el protagonismo de las
personas. Los cargos no pueden ser más importantes
que las estructuras de la base partidaria.
Es por eso que yo
predico por la formación permanente. El PT, como un
partido de izquierda y del socialismo democrático
tiene que trabajar permanentemente con la formación.
Pero que – evidentemente - no es una imposición de
sabios recién llegados. Es una formación donde todos
los niveles y bases partidarias aprenden unos con
otros y mucho más con el pueblo, a través de las
relaciones con los movimientos sociales.
- ¿Esta ideología
permite una coalición tan amplia como en el gobierno
Lula, por ejemplo?
- Nosotros estamos
teniendo problemas en la relación con los
movimientos sociales exactamente por culpa de una
visión - que yo creo - distorsionada de la relación
que un partido debe tener mientras es gobierno, con
los mandatos y los movimientos sociales. El Partido
es una parte de la sociedad que tiene una propuesta,
un proyecto, una visión de estado y de país.
Entonces, una vez que se asumen los mandatos
ejecutivos y legislativos, los mismos no pueden ser
atomizados en la conducta personal/individual de los
ejecutantes de estos mandatos. Cuando en el
gobierno, tenemos los límites institucionales, pero
eso no puede justificar el acto de desviar el rumbo.
Puede ser un elemento para el debate en la base de
la sociedad y para el aprendizaje común de lo que es
el estado, de lo que son las estructuras
institucionales legales que necesitan ser alteradas.
En los primeros
momentos de crecimiento de nuestro partido los
mejores cuadros tuvieron que ser destacados para
funciones legislativas o ejecutivas, en la
estructura institucional. Eso causó un cierto
impacto en la vida partidaria. Entonces tenía que
ser retomado eso para que las instancias partidarias
pasasen a tener la importancia que deben tener, pero
sin confundirse partido y gobierno. Lo que nosotros
tenemos que hacer es dar sustento a los gobiernos
que elegimos, pero no subordinar el proyecto
estratégico del partido a las condiciones que
nuestros gobiernos van a tener para objetivamente
ejecutar programas. Así como nosotros no podemos
exigir de los otros gobiernos aquello que ellos no
pueden hacer. Tenemos que saber trabajar en estas
dos puntas e invertir en un proceso de protagonismo
social que cambie las estructuras del estado
brasileño para que sean democráticas y de control
público y no privado de quien quiera que sea.
- Formación
permanente
- Tenemos que saber
dialogar con los diferentes. La izquierda no es
unipartidaria, nunca defendimos la idea del partido
único. El límite para las alianzas son los
programas, la relación con la cosa pública, la
visión republicana radical. La cosa pública no es
propiedad de los gobernantes y sus amigos y mucho
menos de los más influyentes. Tenemos que
representar los intereses públicos y quien esté
centrado en esta idea ya está cerca nuestro. Quien
respete a los movimientos sociales, como sujetos en
el proceso de cambios y vea el tema social como un
instrumento de política y no de represión, también
se acerca a nuestros principios. Los ejes del
desarrollo sustentable, políticas públicas para el
medio ambiente y cultura, también son importantes.
Construir programas en estos ejes puede sellar
coaliciones con partidos diferentes.
- ¿Cuál es su
evaluación del gobierno Lula? Él dejó lagunas en
sectores de fuerte identificación ideológica con el
PT, vemos eso en el ejemplo de la ansiada Reforma
Agraria que no se dio en sus mandatos.
- Nosotros no
podíamos exigir a nuestro gobierno aquello que no
podría hacer en la correlación de fuerzas creada.
Pero no por eso tenemos que arriar las banderas de
la reforma agraria, urbana, tributaria, política.
Están lejos de haber sido alcanzadas estas reformas
fundamentales para cambiar la calidad de la relación
del estado con la sociedad brasileña. El gobierno
Lula hizo todo para que en el tiempo de sus
mandatos, que tiene un plazo legal diferente de los
partidos, cambiar la estructura del Estado.
El presidente Lula
encaminó en abril de 2003 una propuesta de Reforma
Tributaria que sería una transformación. Combinada
con la distribución de renta, con la disminución de
las distorsiones en la distribución de la torta de
recaudación. Pero quedó ahí. Incluso en un gobierno
de coalición que tuvo que ser formado, no se tuvo la
mayoría para aprobar una reforma tributaria de
tamaña envergadura. Donde quien tiene más, paga más
y quien tiene menos, paga menos. El poder público no
abdicaría de ningún centavo de sus ingresos. La
renta iría para atender las prioridades de los
ciudadanos, definidas junto con la población, junto
con procesos parecidos al Presupuesto Participativo.
Hay avances importantes en la inclusión social,
infraestructura, enseñanza pública en los tres
niveles, pero hay mucho para avanzar todavía. En
estos ocho años nos transformamos en un país menos
desigual, es más, somos un país de enormes
distancias en concentración de renta. Incluso,
después de todo lo que se hizo en el gobierno Lula,
de aumentar la renta de los más pobres. Brasil no
pode volver hacia atrás.
- Es justamente este
el discurso del candidato de la Unidad Popular por
Rio Grande, Tarso Genro (PT): que el RS no avanzó
junto con el país. ¿Esta es la apuesta de la campaña
?
- Nosotros tenemos
aquí décadas de gobierno del modelo de la señora
gobernadora Yeda Crusius (PSDB). El PMDB y este
grupo de partidos que están hoy en el gobierno
estatal, gobernaron este Estado a partir de la
dictadura. Sólo hubo un gobierno diferenciado, el de
Jair Soares. Yo pienso que el gobierno de Alceu
Collares y el del Frente Popular fueron dos momentos
diferentes de los demás, que hoy representan la
situación. Fue en estos dos gobiernos que el Estado
tuvo una recuperación. En el gobierno del Frente
Popular, Rio Grande do Sul creció por encima de la
media nacional. Interrumpió un período de caída en
PBI, tanto agropecuario como industrial, y creció
con mejor distribución de renta. Nosotros tuvimos la
oportunidad de tener el mejor salario mínimo
regional del país. Hubo generación de nuevas
oportunidades para la agricultura familiar, los
sistemas locales de producción, la renuncia fiscal
que nosotros implementamos para no dejar el dinero
público en manos de los poderosos. Hubo una
inversión de prioridades. Nuestra derrota hizo que
la política del Estado - como patrimonio privado
para algunos grupos - retornase, haciendo buenos
negocios para sí con el dinero público. No es casual
que el gobierno actual haya estado involucrado en
suspensiones muy serias de espacios públicos para
que personas de dentro del gobierno hiciesen
negocios. Tarso va a recuperar las estructuras del
estado para los intereses públicos y en las
políticas para el desarrollo regional, sustentable.
Y es eso lo que irá sintonizar a Rio Grande con el
proyecto de Brasil-nación. Tarso tiene esta tarea y
tiene esta importancia su elección.
- ¿La pregunta que
quedó en el aire en la conferencia de prensa cuando
el presidente Lula estuvo en Porto Alegre el 29 de
julio fue todo lo que usted y el presidente
conversaron en el podio? Había bastantes risas.
- No. No era nada.
Apenas una conversación distendida.
- En mayo de este año
el Sul21 alertó a la prensa acerca de la sentencia
que condena a la Ford Brasil Ltda. de indemnizar al
Estado. Quedó reconocido el rompimiento contractual
por parte de la montadora. Pero eso sólo salió a la
luz pública a través de nuestro diario, a pesar de
que la sentencia estaba disponible desde principios
del año. ¿Usted sintió algún desequilibrio en el
tratamiento del tema por parte de la prensa en aquel
entonces y ahora?
- La prensa no es un
ente por encima de todo y de todos. La prensa es un
dato de la realidad y parte de ella está vinculada a
intereses económicos poderosos, al final son
empresas. Hacen negocios con las noticias y eligen,
analizan cuales son los gobiernos que les facilitan
esta relación comercial. Bueno. A esta parte de la
prensa no le interesaba un gobierno como el nuestro,
que entendía que el dinero público no era para
facilitar negocios privados, era para cualificar la
vida de la mayoría de la población. Nosotros
redujimos los recursos para publicidad y entramos en
choque con estos grupos. Después, también con la
renuncia fiscal que sustentaba esta parte de la
prensa que vivía de cuentas de publicidad altísimas,
la motivó a actuar de forma ideológica, defendiendo
sus intereses. La iniciativa tendría todo nuestro
apoyo, siempre que arriesgase inversiones con sus
recursos y asumiese el riesgo. No con el perjuicio
para el Estado. Y una parte considerable de la
prensa vive de estos negocios y tiene el pensamiento
de cómo el gobernante debe relacionarse con ella.
-¿La
sentencia le trajo alivio?
- Yo no me sentí
perseguido por la prensa en este caso. Siempre
fueron claros los intereses de esta prensa.
Distorsionar la verdad o no, hablar efectivamente de
lo que sucedía forma parte de este juego. La prensa,
con los cañones que tiene en la mano, con la
pretensión de formar la opinión, evidentemente puede
influenciar en parte de la sociedad. Dentro del
propio PT hubo dudas. La disputa en el gobierno
siguiente acabó en lo que acabó dado que dentro del
PT se contaminó la presión de esta parte de la
prensa y, al revés de que el partido se uniera y
enfrentara con toda la fuerza y tranquilidad la
situación, se intentó flexibilizar, negociar. Lo que
sucedió allí fue fundamental, tenía que suceder así,
si no iríamos a flexibilizar en un punto clave de
nuestro programa: la renuncia fiscal.
- ¿Existe morosidad o
influencia política en la justicia brasileña?
- Nosotros creemos
que el poder judicial no puede ser un poder impune
en un país democrático, como es aquí en Brasil. En
varias democracias, las más consolidadas, y no sólo
en los países del este europeo, la población ya
elige un porcentaje considerable de integrantes de
diferentes tribunales del poder judicial. Claro que
los candidatos tienen que llenar ciertos criterios,
pero no es una lista que el gobernante deba indicar,
es por el voto de la ciudadanía. Aquí este tema
parece amenazar las estructuras.
-¿Usted fue el
candidato del PT por diversas elecciones, porque en
este año no fue el candidato del partido?
- Yo no soy candidato
concientemente. Fui presidente del PT ya en su
fundación y después en otros momentos. Siempre en
momentos difíciles del partido yo estaba allí,
inclusive siendo candidato. No sólo para pensar en
ganar, sino para afirmar al partido. Entonces
entendí que el partido ya está suficientemente
maduro con su cuadro para distribuir sus
responsabilidades y yo no preciso ser candidato en
todo lo que es elección. Actúo en el partido desde
su fundación, al lado del presidente Lula. Tarso no
es del grupo fundador del PT, es bueno recordarlo.
Él entró en el partido en 1984. Pero fue bueno que
él haya entrado, junto con otros importantes cuadros
que de allá para acá entraron en el partido y
ayudaron a enriquecer el PT con prácticas e ideas.
Yo entiendo que por haber competido en casi todas
las otras elecciones, llegó la hora de no ser
candidato a nada. La política también se hace con
gestos. Estoy en la función de afirmar la
importancia de un proyecto partidario y estoy en
plena campaña. Integrando los comités de la campaña
de Dilma y de Tarso aquí, en el Estado, para elegir
a la presidenta y al gobernador. Pero también para
trabajar estas cosas de contenido de programas y de
formación política y aprender. Pero me enorgullezco
de haber sido prefecto de Porto Alegre, diputado
constituyente, gobernador, fui convocado para ser
ministro de las Ciudades, todo por el PT. Entonces
me enorgullezco de eso y pienso que puedo ayudar a
cambiar el PT y el pensamiento democrático sin ser
candidato a nada y sin depender de cargos. Siempre
tenemos la oportunidad de aprender y transmitir esta
trayectoria de vida.
- Pero, ¿cuál es el
su diferencial?, pues el clamor es fuerte. ¿No le
seduce ser el más aplaudido en los eventos políticos
o partidarios?
- Eso es fruto de la
identidad colectiva que yo represento. Pero que
precisa ser perfeccionada constantemente. El partido
es un sujeto colectivo, no soy yo. Es construido por
millares de manos y tiene que renovarse, sin perder
el rumbo con la izquierda y el socialismo
democrático.
-Más allá de la
formación política, usted está agregando otras
formaciones. ¿Usted volvió a los bancos de la
Universidad?
- Si. Hice un curso
de licenciatura en Lengua Portuguesa e Inglés, en
1975. Ahora la Ufrgs (Universidad Federal de Rio
Grande do Sul) abrió la posibilidad de volver a
estudiar. Fui aprobado en la selección y pasé el
primer semestre asistiendo a clases. En el segundo
semestre, voy a precisar estudiar mejor mi planilla
de horarios porque voy a ser más demandado por causa
de las elecciones. Pero pretendo conciliar los
horarios y continuar mis estudios.
Traducido para La ONDA digitalL por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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