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Camboya
El genocidio en nombre
del comunismo, y un
nacionalismo primitivo
por
Carlos Sardiña
La
primera
sentencia
contra un
alto cargo del régimen de los jemeres rojos, el
director de la prisión S-21, Duch, ha vuelto a poner
de actualidad uno de los episodios más trágicos de
la historia contemporánea: el genocidio que tuvo
lugar en Camboya entre abril de 1975 y enero de
1979.
Una tragedia en la que se calcula que durante
aquellos tres años y medio murieron alrededor de 1,7
millones de camboyanos, aproximadamente una quinta
parte de la población total, debido a las
ejecuciones masivas y al exceso de trabajo, el
hambre y las enfermedades.
Los
Jemeres Rojos y el régimen de Pol Pot
Treinta
años después de la caída del régimen de los jemeres
rojos y menos de un decenio después de la muerte de
Pol Pot, ambos siguen ocupando un lugar destacado en
el imaginario colectivo como símbolos del mal
absoluto y la barbarie totalitaria en un siglo en el
que abundaron los genocidios. Pero, ¿quiénes eran
realmente los jemeres rojos? ¿Cómo llegaron al
poder? ¿En qué consistían sus políticas? ¿Quiénes
eran sus víctimas, sus enemigos y sus aliados?
Los
orígenes del partido
En 1951,
en plena lucha contra el Gobierno colonial francés y
dos años antes de la independencia de Camboya, el
Partido Comunista
de Indochina,
presidido por Ho Chi Minh, fue dividido en tres
partidos nacionales supuestamente independientes: el
vietnamita, el camboyano y el laosiano. El principal
objetivo de aquellos partidos clandestinos
férreamente controlados por los vietnamitas era
apoyar la lucha de liberación de Vietnam contra el
imperialismo francés y, más tarde, contra la
intervención estadounidense en Indochina.
Por aquella época un joven camboyano
perteneciente a una próspera familia de
propietarios, Saloth Sar, al que con el tiempo se
conocería como
Pol
Pot,
estudiaba una diplomatura en radioelectricidad en
París gracias a una beca del Gobierno francés. En
París, Sar se afilió al Partido Comunista Francés y
conoció a otros estudiantes camboyanos, como
Ieng Sary o Son Sen, que más tarde ocuparían
altos cargos en la Kampuchea Democrática. Tras su
vuelta a Indochina, todos ellos se afiliaron al
Partido Comunista de Camboya y formaron una facción,
opuesta a los veteranos provietnamitas del partido,
que poco a poco se haría con las riendas del mismo.
En 1954
se celebró la Conferencia de Ginebra tras la
victoria del Vietminh contra los franceses en la
batalla de Dien Bien Phu. Los
Acuerdos
de Ginebra
reconocían la plena independencia de Camboya y Laos
y dividían provisionalmente Vietnam en dos países
independientes: la República Democrática de Vietnam
en el norte y el Estado de Vietnam en el Sur.
Según
los acuerdos, ambos países debían celebrar en el
plazo de un año un referéndum para decidir si se
unían, pero aquella consulta nunca llegó a
realizarse. Estados Unidos, que se había negado a
firmar los acuerdos de Ginebra
[pdf],se
aseguró de impedirlo y apoyó al Gobierno dictatorial
del sur, lo que desencadenaría la segunda guerra de
Indochina entre la República Democrática de Vietnam
y el Frente de Liberación de Vietnam en un bando y
Estados Unidos y los diferentes gobiernos títeres de
la República de Vietnam en el otro. En una de las
mayores y más trágicas ironías de la historia,
Vietnam habría de luchar por la emancipación de todo
su territorio contra el país cuya declaración de
independencia había leído
había leído
Ho Chi Minh
en septiembre de 1945 para proclamar la
independencia del suyo.
En 1960,
el Partido de los Trabajadores de Vietnam convocó un
congreso en Hanoi en el que decidió “liberar el Sur”
del “Imperialismo estadounidense y sus secuaces”.
Dos semanas después, el Partido Comunista de Camboya
celebró un congreso secreto en Phnom Penh en el que
se nombró un nuevo Comité Central formado por Pol
Pot, Nuon Chea, Ieng Sary y otros diecinueve
miembros, y se rebautizó el partido como Partido de
los Trabajadores de Kampuchea. Pese a que el partido
siguió cumpliendo las órdenes de Hanoi al menos
durante doce años más, a partir de aquel momento el
control estuvo en manos de la facción de Pol Pot y
el “grupo de París”. De hecho, la historiografía
oficial de la Kampuchea Democrática sostendría que
el partido fue fundado en aquel momento, eliminando
de un plumazo sus nueve años anteriores de
existencia y se castigaría con la muerte a quien
osara afirmar que había sido fundado en 1951.
El auge
de los jemeres rojos
A lo
largo de la guerra de Vietnam, el Gobierno camboyano
del príncipe Norodom Sihanouk adoptó unaq política
de neutralidad. Estados Unidos interpretó aquella
neutralidad como un apoyo encubierto a los
comunistas, que utilizaban el territorio camboyano
para transportar armas de la República Democrática
de Vietnam a Vietnam del Sur a través de la célebre
“Ruta Ho Chi Minh”, mientras Sihanouk combatía de
forma despiadada cualquier tipo de oposición,
especialmente la del Partido de los Trabajadores de
Kampuchea, a cuyos miembros bautizó como khmer rouge
(jemeres rojos en francés).
En 1970,
el general Lon Nol dio un golpe de Estado en
Camboya, probablemente con la aquiescencia de
Estados Unidos, expulsó del poder al príncipe
Sihanouk y anunció que combatiría con todas sus
fuerzas a los vietnamitas que utilizaran el
territorio camboyano como santuario o para abastecer
al Vietcong. Sihanouk se unió a sus antiguos
enemigos, los jemeres rojos, e hizo un llamamiento
al campesinado para que se uniera a la guerrilla.
Estados
Unidos, por su parte, llevaba realizando bombardeos
selectivos e incursiones secretas en territorio
camboyano desde 1965. En 1969, el presidente Richard
Nixon decidió intensificar los ataque aéreos y
utilizar aviones B-52 en una brutal campaña de
bombardeos de saturación. Sin informar al Congreso
de Estados Unidos acerca de las operaciones, Nixon
ordenó al ejército utilizar “cualquier cosa que
vuele contra cualquier cosa que se mueva”. Entre
1969 y 1973, cuando el Congreso decidió poner fin a
la operación, Estados Unidos bombardeó de forma
masiva el campo y los pueblos del este de Camboy,a
matando a cientos de miles de civiles.
Durante
aquellos años, Estados Unidos lanzó un total de
2.756.941 de toneladas de bombas sobre territorio
camboyano. Para hacerse una idea de lo que supone
esa cifra en un país tan pequeño como Camboya hay
que tener en cuenta que, durante toda la segunda
guerra mundial, los aliados lanzaron en total algo
más de dos millones de bombas, incluidas las de
Hiroshima y Nagasaki.
En un
principio, el objetivo de los bombardeos era impedir
los suministros al Vietcong. Después, se utilizaron
para detener el avance de los jemeres rojos contra
las tropas de Lon Nol, un avance que,
paradójicamente, se vio propulsado de forma decisiva
por los bombardeos, ya que gran parte de la
población se unió a la insurgencia precisamente como
reacción a estos. Antes de que comenzasen, los
jemeres rojos sólo contaban con varios miles de
hombres. En 1973, cuando finalizaron los bombardeos,
tenían un ejército de más de 200.000
milicianos (una historia que probablemente
se esté repitiendo en Afganistán y Pakistán).
El
propio Hun Sen, actual primer ministro de Camboya,
ha declarado que se unió a la insurgencia debido a
la intervención estadounidense en su país. El
17 de abril de 1975 tomaron Phnom Penh y vencieron
definitivamente a Lon Nol, que había huido
de la capital del país dos semanas antes con rumbo a
Hawai. La victoria de Pol Pot supuso el fin de la
guerra civil que había devastado el país, pero lo
peor estaba por llegar.
La
Kampuchea Democrática
Inmediatamente después de tomar la capital del país,
los líderes de los jemeres rojos dieron la orden de
evacuarla completamente junto a otras ciudades. La
evacuación de los dos millones de habitantes de
Phnom Penh se produjo en muy pocos días y en ella
murieron unas veinte mil personas, muchas de ellas a
causa del agotamiento provocado por las largas
caminatas y muchas otras ejecutadas, sobre todo ex
funcionarios y soldados del régimen anterior.
La
evacuación de las ciudades permitió al Gobierno de
los jemeres rojos ejercer un control mayor sobre la
población. Aquellos líderes, en su mayor parte eran
urbanitas de clase media sin apenas experiencia en
las labores del campo, pretendían construir una
utopía agrícola que acabaría por destruir la forma
de vida y los valores del campesinado (la familia o
la religión budista). En seguida dividieron a la
población en dos categorías: la “gente de base”, los
campesinos que vivían en las zonas controladas por
el partido antes de la toma de Phnom Penh, y la
“gente nueva”, los habitantes de las ciudades
controladas por el Gobierno de Lon Nol, a los que
acusaban de profesar unos valores burgueses y
explotar a los campesinos.
A
principios de 1976, el Gobierno central puso en
marcha un plan cuatrienal para imponer rápidamente
su idea del socialismo en Camboya. Abolió la
propiedad privada, la religión y el dinero,
desmanteló completamente los sistemas educativo y
judicial, y redujo la sociedad camboyana a una serie
de cooperativas sometidas a un férreo control: la
población debía trabajar de sol a sol para cumplir
unas cuotas de producción totalmente disparatadas.
A partir
de antiguas leyendas sobre el sistema de riego del
imperio jemer de Angkor, Pol Pot estableció unos
objetivos de producción de tres toneladas de arroz
por hectárea. Cuando las cooperativas no conseguían
cumplir las cuotas, se acusaba con frecuencia a los
responsables eran acusados de tratar de sabotear el
proyecto socialista de la Kampuchea Democrática y se
les detenía y ejecutaba.
Además,
el Gobierno central aplicó una política de
“jemerización” y uniformidad étnica total. El uso de
cualquier otro idioma que no fuera el jemer estaba
penado con la muerte y las principales minorías
étnicas del país sufrieron una feroz persecución.
Las principales víctimas de aquella limpieza étnica
fueron los vietnamitas (que fueron
totalmente eliminados), los cham musulmanes y,
en menor medida, los chinos.
La
característica más notable del Gobierno de la
Kampuchea Democrática era el secretismo. El
Gobierno central (llamado Angkar) no hizo pública la
identidad, del primer ministro, un “trabajador de
una plantación de caucho” llamado Pol Pot, hasta
abril de 1976, y éste no aparecería en público por
primera vez hasta finales de septiembre del año
siguiente, cuando fue recibido en Pekín con todos
los honores por los más altos dignatarios del
principal aliado de la Kampuchea Democrática, China.
Fue entonces cuando algunos observadores
identificaron a Pol Pot como Saloth Sar.
Se ha
discutido mucho sobre la ideología de los jemeres
rojos. Pol Pot no escribió ninguna declaración de
principios sistemática como el Libro Rojo de Mao.
Pese a que afirmó en una de las pocas entrevistas
que concedió que no se habían basado en ningún
modelo para construir su nueva sociedad, es probable
que ejercieran una gran influencia la China
comunista de Mao (que Pol Pot visitó a mediados de
los sesenta), su “gran salto adelante” y su
“revolución cultural”, aunque había importantes
diferencias entre las revoluciones de ambos países y
más que un modelo a imitar, se considerase el
maoísmo una doctrina que debía ser corregida y
superada.
Según el
especialista Ben Kiernan, quizá la máxima autoridad
mundial sobre la Kampuchea Democrática, las
características que mejor definen la ideología del
“polpotismo” son, además del comunismo, la
xenofobia y un nacionalismo primitivo y feroz
que, unidos a ciertos mitos sobre el antiguo
esplendor del imperio jemer y a la larga historia de
enfrentamientos con sus vecinos (Tailandia y, sobre
todo, Vietnam), acabarían desembocando en un
genocidio.
Guerra
entre antiguos compañeros de armas
Dos
semanas después de la caída de Phnom Penh las tropas
de Vietnam del Norte liberaron Saigón. Las
relaciones entre los partidos comunistas de Vietnam
y de Camboya se habían ido deteriorando
progresivamente desde el principio de la guerra
civil camboyana y cuando ambos alcanzaron sus
objetivos, la colaboración entre ellos dejó de ser
necesaria y afloraron viejas y enquistadas rencillas
entre los dos países. El conflicto acabaría
desembocando en una guerra abierta cuando, a partir
de 1977, Camboya lanzó una serie de ataques, en los
que murieron decenas de miles de civiles
vietnamitas, para “liberar Kampuchea Krom”, la
regjón meridional de Vietnam, un territorio que
según los jemeres había pertenecido a Camboya
durante dos mil años y cuya recuperación era uno de
los principales objetivos declarados la revolución.
De hecho, la economía estaba puesta al servicio de
la guerra y una gran parte de los beneficios
obtenidos de la exportación de arroz (sobre todo a
China y Corea del Norte) se invirtieron en comprar
armamento a China para librarla.
La
guerra también afectó al equilibrio de poder interno
en la Kampuchea Democrática cuando, en 1977, el
Gobierno central inició una serie de purgas masivas
entre los altos mandos del ejército de las regiones
del este del país antes de los ataques contra
Vietnam. Muchos de aquellos militares acabarían sus
días en la prisión S-21 de Phnom Penh, torturados y
asesinados tras confesar sus crímenes, reales o
imaginarios, contra la Kampuchea Democrática. Otros,
como el actual primer ministro de Camboya, Hun Sen,
huyeron a Vietnam y lucharon contra los jemeres
rojos.
A
finales de 1977, la Kampuchea Democrática puso fin a
las relaciones diplomáticas con Vietnam. La guerra
se fue reecrudeciendo hasta que en diciembre de 1978
Vietnam lanzó su gran ofensiva final contra Camboya
con la ayuda de antiguos miembros de los jemeres
rojos liderados por Heng Samrin y Hun Sen. El 7 de
enero de 1979, los vietnamitas lograron conquistar
la mayor parte del país y tomar Phnom Penh. Pol Pot
y los demás líderes huyeron a la selva del oeste del
país. Pese a la propaganda antivietnamita y a la
eterna hostilidad entre ambos países, por la mayor
parte del pueblo camboyano los recibió como
libertadores.
Sin
embargo, no supuso el final de los jemeres rojos:
los responsables de uno de los mayores genocidios de
la historia contaban con poderosos aliados en la
comunidad internacional, un tema que abordaremos
próximamente.
Fuente:
periodismohumano.com
Bibliografía:
-Nayan
Chanda: Brother Enemy: The War after the War. A
History of Indochina since the fall of Saigon
-David
Chandler: Brother Number One: A political Biography
of Pol Pot
-Ben
Kiernan: The Pol Pot Regime: Race, Power and
Genocide in Cambodia under the Khmer Rouge, 1975-79
-Marilyn Young: The Vietnam Wars. 1945-1990
LA
ONDA®
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