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Chile: herencia de racismo, elitismo
y clasismo en educación
Entrevista a Mario Waissbluth
Coordinador Nacional de Educación 2020
Educación 2020 es, una fundación
chilena que se financia con aportes privados, en la
que participan un grupo de profesionales que trabaja
ad honorem y que cuenta con alrededor de 70.000
adherentes.
El objetivo básico del movimiento es
lograr una educación de calidad para todos los
chilenos.
En su rol como Coordinador Nacional
de la iniciativa, esta el ingeniero químico, Mario
Waissbluth quien habla aquí con la periodista Camila
Infanta S. del diario chileno
La
Hora, de la educación que tuvieron, de la
que tienen hoy y de la que sueñan con lograr.
-¿Qué
hitos destacaría usted en materia educacional en
estos 200 años de vida independiente?
- Desde una
perspectiva histórica hay que comprender que el país
arrastra una herencia muy terrible de racismo,
elitismo y clasismo. El concepto oficial a fines del
siglo XIX, y también en buena parte del XX, era que
no es correcto educar a las clases bajas al mismo
nivel que a las clases altas. Esa era la ideología
oficial. Hasta que uno no entiende la dimensión
histórica cultural de la elite chilena resulta muy
difícil entender en perspectiva esta cosa. Vicente
Huidobro en 1923, lo sintetizó así: "La raza chilena
no tiene remedio, la única solución es importar
500.000 europeos por año".
-¿Y esa idea era
aceptada por todos?
-Cuando tú ves a la
intelectualidad de Chile declarando esa barbaridad
es porque aquí estaba instalada una ideología. Son
frases de próceres. O sea, era una verdad absoluta.
Hoy eso sería un escándalo, en ese momento era una
frase normal. Esa idea llevó a que más de la mitad
de la población viviera en un completo analfabetismo
hasta hace un siglo.
-Pero eso cambió. Hoy
los índices de analfabetismo son muy bajos.
-Lo que pasa es que a
la élite de Chile le alcanzó el vuelo para aumentar
la cobertura de la educación, pero no le alcanzó las
ganas para aumentarla con calidad. Entonces hoy en
vez de tener analfabetos, tenemos analfabetos
funcionales. Antes para ellos no existían las
letras; hoy ese mismo porcentaje lee, pero no
entiende lo que lee. Hasta ahí nos ha llegado la
convicción de la elite y no hablo de la izquierda,
derecha o del centro: esto es una cosa de la elite.
Al final lo que tenemos es un país de castas. Esto
es una venta de cartones universitarios que nos
permite jactarnos de que ahora todos son
profesionales.
-¿Y eso a qué lo
atribuye?
-A que tenemos el
sistema de educación superior con menor regulación
del planeta. Es alucinante. Nadie me puede decir que
el país está aumentando su desarrollo metiendo
cabros a la educación superior. Es más, las pruebas
están. O sea, si es que hemos aumentado tanto el
ingreso, ¿por qué no hemos aumentado ni siquiera un
ápice de la equidad? Es extraño, o sea decimos que
es un gran éxito y no hay nada de aumento en
equidad. Estamos sacando desempleados no ilustrados
que no entienden lo que leen, pero que tienen un
cartón. Y que además pagan dos, tres o cuatro
millones de pesos, a veces financiados con créditos
fiscales.
-¿Cuando comienza
esto?
-En los años 60 parte
un período de destrucción de la carrera docente, que
continúa hasta hoy. Antes sacar un título de
pedagogía era igual de bien mirado que cualquiera
otra carrera. La destrucción comienza con Eduardo
Frei Montalva. El conjunto de políticas que se
adoptaron fue la tormenta perfecta para matar la
carrera de pedagogía. Entonces comienza la
masificación de escuelas, el corte de cintas, pero
no con la lógica de que esas escuelas tienen que ser
llenadas por buenos profesores bien remunerados. Ahí
se empiezan a dar títulos de pedagogía con estudios
de dos años, con programas especiales.
-¿Y qué pasó después?
-Se municipaliza la
educación y con ello se les baja alrededor del 40%
de los sueldos a los profesores y se les quita la
jubilación. Si al final lo único rescatable es que
los gobiernos de la Concertación hicieron grandes
esfuerzos por recuperar la remuneración perdida y
subió bastante, pero aún así sigue siendo una de las
profesiones peor pagadas, peor formadas y peor
miradas.
-Si tuviéramos que
rescatar algunas de las características de la
educación chilena que se daba en el pasado, ¿cuáles
serían?
-Antes, a pesar de
que poca gente la recibía, la educación era de mejor
calidad. Hay gente que mantiene la tesis de que era
necesario, de que primero se aumentaba la cobertura
y después la calidad. Yo no me compro eso. Creo que
fue el error más grave de la historia de Chile. Hay
daños irreversibles, son hordas de gente que no sabe
lo que lee y que salen todos los años.
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