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“Boliches en agosto”
en Canelones
por
Julián W. Motta

Como ocurre desde
algunos años atrás, durante el mes de agosto, el
Ministerio de Educación y Cultura viene presentando
el ciclo “Boliches en Agosto”, una serie de
encuentros culturales ambientados en diferentes
espacios como bares y pubs de Montevideo y del
interior del país. En la oportunidad, músicos y
escritores interactúan en una suerte de recreación
de las tertulias de antaño dándole participación al
público.
El pasado viernes 20,
“Boliches en Agosto” llegó por primera vez a la
ciudad de Canelones, concretamente al bar y pizzería
Old Cat, donde ante un auditorio completo se
presentó el espectáculo “Con letra y música”, con la
participación de los escritores Guillermo
Degiovanangelo y Martín Bentancor y los músicos
Francisco Astorga y Wilson Fernández. Fueron casi
tres horas de un espectáculo de altísimo nivel donde
el público congregado pudo presenciar lecturas de
textos, música en vivo y un diálogo franco y ameno
entre escritores y músicos sobre la creación de sus
obras y ciertos aspectos del arte y de la vida en
general.
Desde el punto de
vista estrictamente literario, “Con letra y música”
sirvió de plataforma de lanzamiento de las novelas
Años de peregrinaje de Guillermo
Degiovanangelo y La redacción de Martín
Bentancor. De hecho, ambos textos oficiaron de hilo
conductor en el diálogo establecido entre los
escritores. Degiovanangelo, autor de una decena de
libros entre los que destaca la novela
Descubrimiento de la melancolía (Banda Oriental,
1991) y el poemario Rapsodias (Ediciones del
Pescador, 2002), narró sus peripecias durante tres
años en la ciudad de Nueva York, adonde arribó en el
año 2002, sembrando su exposición con diferentes
anécdotas y leyendo algunos de los capítulos del
libro recientemente editado. Martín Bentancor,
ecléctico escritor que ha sabido abordar el policial
en Las otras caras del verano (Amuleto,
2008), el cuento costumbrista en Procesión
(Sudestada, 2009) y el falso revisionismo histórico
en la nouvelle El despenador (La Propia
Cartonera, 2010), refirió sus años como redactor en
un “infame suplemento de avisos clasificados”,
escenario que conforma la trama de su reciente
novela La redacción. El público acompañó con
genuino entusiasmo las lecturas de los dos autores
canarios, entre las que destacaron el hilarante
relato breve de Bentancor “Hablar de autos” o el
soberbio poema de Degiovanangelo “Eclipse”.
En el ámbito musical,
Francisco Astorga en la guitarra y Wilson Fernández
en la percusión (aunque en un determinado momento de
la noche intercambiaron los instrumentos) ofrecieron
un repertorio variado compuesto casi exclusivamente
por canciones del propio Astorga. De forma muy
atinada, los músicos iniciaron su actuación con la
hermosa canción “Comienza el concierto” de Astorga
y, posteriormente, fueron interactuando con los
escritores y con el propio público presente. Una
mención aparte merece la performance de Wilson
Fernández, un auténtico prodigio de los ritmos que,
además de realizar música con su cuerpo, refirió una
serie de anécdotas por demás entretenidas al momento
de presentar a Francisco Astorga.
En definitiva, fue
una noche brillante para la alicaída oferta cultural
de la ciudad de Canelones donde el público presente
tuvo la oportunidad – única a la fecha – de ver
interactuar en un mismo escenario a cuatro de los
artistas más importantes del departamento.
Lo paradojal de este
asunto tiene que ver con la forma en que el
espectáculo fue organizado. Por una razón
inexplicable, la mención del espectáculo fue
excluida del programa general diseñado por el MEC y
que ha circulado por todo el país. En un claro
problema de desorganización administrativa, el
Ministerio incluyó a “Con Letra y música” en el
programa de Boliches en Agosto que figura en la web
de la institución eliminándolo del programa impreso.
Además, según los organizadores locales del evento,
el Ministerio no los proveyó de afiches ni de
banners, ni tampoco dispuso que algunos de los
coordinadores del MEC de la capital canaria hiciera
acto de presencia en la actividad. Toda la
publicidad del evento, desde los afiches y programas
hasta la propaganda rodante, fue realizada por la
Dirección de Cultura de la Comuna Canaria. Además,
el evento fue tupidamente promocionado en la prensa
local (diarios, radios y canales de televisión) y
los artistas involucrados fueron entrevistados en
varias oportunidades. Curiosamente, el MEC pareció
hacer oídos sordos a la propuesta artística que,
justo es decirlo, salió adelante por el apoyo de los
propios artistas involucrados y los propietarios del
espacio donde se llevó a cabo.
En su lugar, el MEC
decidió financiar una propuesta como la presentación
del escritor Hugo Fontana en la cafetería del Centro
Escaparate de la Ciudad de Sauce, presentación que,
según el público congregado, se limitó a una
soporífera lectura del autor canario durante algo
más de cuarenta minutos. Por fortuna, el Cuarteto
Ricacosa, la otra parte del espectáculo, se encargó
con su música de disipar la árida ficción desgranada
por Fontana.
Lo referido más
arriba debe servirnos para reflexionar sobre cuáles
son los mecanismos en que la cultura oficial –
representada de forma absoluta por el Ministerio de
Educación y Cultura – selecciona, configura y pone
en escena eventos de vital importancia como el ciclo
Boliches en Agosto, un evento que interactúa
directamente con la sociedad al establecer un
diálogo directo entre los creadores y el público.
Además, pareciera que, con ciertas acciones, el
Ministerio pretendiera la promoción permanente de
nombres consagrados de la cultura, ahogando la
presencia de jóvenes promesas que mucho tienen para
ofrecer.
LA
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