El FA: puede y debe
rendir mucho más
por Raúl Legnani

El Frente Amplio llegó al pasado Plenario Nacional con síntomas contradictorios, que podrían estar marcando el comienzo de una crisis que es detectada no sólo por algunos de los dirigentes, sino también por los votantes frenteamplistas más informados.

 

Hay en la interna bastantes diagnósticos, pero a la vez existe un creciente malestar sobre el funcionamiento de la fuerza política y en algunos casos hasta del propio gobierno. Faltan soluciones, una mayor fraternidad y, a la vez, un mejor relacionamiento horizontal entre los dirigentes, que muchas veces se abroquelan en sus sectores, que también muestran síntomas de inquietud interna.

 

El pasado 1º de setiembre, en su columna habitual de La República el senador Alberto Couriel lanzó un grito de alerta, que no fue recogido por el resto de los dirigentes, ni para apoyarlo, ni para criticarlo. Paso a transcribir una parte de esa columna, que es de actualidad.

 

"La unidad (en el parlamento) no está en juego, no está comprometida, pero en otros ámbitos se pierde fraternidad frentista, predominan los intereses sectoriales y las confrontaciones sectoriales lo cual es negativo. Cuando un funcionario del Estado, de muy elevada calificación sufre cuestionamientos porque no integra ningún grupo sectorial del FA, pero es un frentista de ley de toda su vida, parecería que hay cosas que no están funcionando adecuadamente. Cuando los sectores designan para cargos de mucha relevancia en función de la necesidad de controlar, más que de gestionar con eficiencia marca nuevamente que hay algo que no está funcionando bien. No se nombra en base a la capacidad, la calificación, la experiencia sino a personal de confianza del sector político correspondiente, como verdaderos comisarios que deciden de acuerdo a los intereses sectoriales.

 

Y los frentistas de toda la vida, a veces denominados independientes, no tienen posibilidades de acceder a dichos cargos, cualquiera sea su calificación, porque no responden a ningún sector político. Hay una especie de cultura política que es necesario analizar y discutir. A veces es necesario contemplar lógicas políticas con lógicas profesionales, para no perder valiosos funcionarios que ayudan a la gestión gubernamental aportando sus importantes conocimientos. Es necesario retomar el espíritu frentista, garantizar la unidad y la fraternidad para salir fortalecidos de la instancia de evaluación que estamos viviendo. Probablemente se vive una crisis del FA, pero también una crisis de los distintos sectores políticos que lo componen".

 

Couriel, entonces, habla de crisis del FA, pero también de los propios sectores. Fenómeno que ha quedado expuesto desde el momento que la dirigencia política sectorial ha perdido influencia sobre el movimiento obrero y de los trabajadores asalariados. O, en algunos casos, se promueven políticas de confrontación con el Poder Ejecutivo porque esa es la forma de incidir en la orientación del gobierno.

 

Se puede sostener, entonces, que los problemas de la fuerza política se manifiestan a nivel del gobierno donde surgen "verdaderos comisarios que deciden de acuerdo a los intereses sectoriales", sino que también ahora se trasladaron al movimiento social, que fue factor fundamental en la construcción de la unidad política que en Uruguay se llama Frente Amplio y que se expresa por el andarivel de la coalición y por el andarivel del movimiento.

 

No hay gobierno progresista que salve el examen con buena nota, si por delante no se pone el espíritu frentista, que nunca significó licuar las diferencias, pero tampoco fue y es la lucha a brazo partido para ganar posiciones, creyendo que la única verdad está siempre en el sector al que uno pertenece.

 

A seis meses de que Mujica asumiera la Presidencia se puede asegurar que el país va por buen camino y que en lo sustancial hay continuidad con las conductas de Líber Seregni y de Tabaré Vázquez. Pero como decían mis viejos maestros, el niño está inquieto, por momento desorientado y eso seguramente es porque hay problemas en la familia. Y al pie del carné escolar escribían: "Puede y debe rendir mucho más".

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