Uruguay en
clave geopolítica
por Héctor Valle

El Uruguay tiene en lo geopolítico tres cuestiones centrales.  Son éstas, por su orden y entidad, las siguientes: su participación el gobierno del mundo, a través de la ONU;  su presencia y operatividad en el Atlántico Sur y, por último pero no menos importante, Sudamérica, a partir del Mercosur, como circunstancia geohistórica con la cual ir a más desde un plano igualitario y por ende corresponsable tanto en derechos

como en obligaciones.

 

El gobierno del mundo

Ubicado entre las dos naciones de mayor poderío económico y estratégico de la América del Sur, al Uruguay le cabe, vaya qué novedad, por su historia y por su futuro, respetar y hacer valor los instrumentos que el Derecho Internacional ofrece y alienta.

 

En este sentido, el rol de nuestro país tanto ante la ONU como en el resto de los organismos internacionales dice relación al apego irrestricto a la no intervención en los asuntos de otros Estados bien como a la promoción de todo aquello que aliente lo humano en el hombre.

 

Tales objetivos, sólo pueden ser correctamente perseguidos y diligenciados mediante una política de Estado que los privilegie así como también, en el plano instrumental, con equipos humanos propios dotados no sólo de una preparación adecuada a los fines propuestos como así también que estén imbuidos de tal espíritu.

 

El Atlántico Sur

El Uruguay ha vivido gran parte de su historia, de espaldas a su destino: el Atlántico Sur. Éste no sólo se imbrica con el primero sino que, además y especialmente, le da a nuestro país, toda vez que lo asumamos, un potencial de desarrollo vastísimo. El que podría continuar refiriéndose, mirando hacia el sur del Sur, con su presencia en la Antártida (hoy por hoy, apenas testimonial y turística).

 

Sudamérica como circunstancia de vida

Es decir, la Patria Grande. E, inicialmente, desde el Mercosur, toda vez que el Mercosur continúe avanzando, como parece querer hacerlo últimamente, desde una visión no tan fenicia en general como excluyente en  lo particular (dos naciones acordando entre sí y por ellas, mientras las otras dos balconean y emiten gritos no audibles para las primeras).

 

Para el Uruguay, el mayor intercambio estará siempre dado en su inmediatez geográfica. Pero es igualmente cierto que también sus mayores problemas pueden estar en las mismas coordenadas y por factores tan variados como naciones limítrofes tiene el Uruguay.

 

Lo cierto es que, desde este eje llamado hoy Mercosur, Uruguay va en procura del sueño históricamente relegado e imperiosamente sentido por todos: la unión con los pueblos hermanos de la América del Sur.

 

Para ello se precisan mejores y mayores canales de comunicación, inicialmente desde el cono Sur. Por ejemplo, no es asunto menor la constitución, en el ámbito del Mercosur, del Parlamento del Sur (Parlasur).

 

Este logro, trascendente para todos pero para el Uruguay y el Paraguay, significativamente sustantivo,  indica que, toda vez avance bien y no perversamente –recordar al Parlatino -, ya no se conectarán los Estados-Parte  exclusivamente desde sus burocracias diplomáticas, ciertamente preparadas para las diferentes fases de las negociaciones pero, en general, estamentales, luego algo reacias al tuteo democrático, práctico y demostrable, con lo social y político. Lo harán desde sus congresos, en sus respectivas Cámaras y llevando la voz de los más variados actores sociales que paulatinamente se sumen a este diálogo plural y fraterno.

 

Corría el año 2006 y…

Corría el año 2006 y, desde este mismo medio, La ONDA digital, en su edición número 287 del día 9 de mayo, iniciábamos la serie intitulada “Uruguay en clave geopolítica”, dedicando el primer artículo, de lo que a la postre resultaron ser 25 entregas, al “Lenguaje de los mapas”.

 

A través de dicha serie, que hoy retomamos desde la edición número 500 de este medio de prensa libre, y efectivamente plural, fuimos marcando posición no sólo en las cuestiones históricamente centrales como así también en los diversos avatares que han venido signando al Uruguay y a su circunstancia.

 

Hoy, con cierta perspectiva, no sólo reafirmamos lo dicho sino que, desde aquí, en un aquí que visualizamos sudamericanamente, vamos hacia el mundo, por vía del Atlántico y a instancias del Derecho Internacional.

 

Las naciones que se precian, además de medir sus potencialidades por su masa crítica (territorio, población, producción) lo hacen por su verbo y la voz con que se lo divulga.

 

Éste es el caso del Uruguay, país que empecinada pero serenamente, se siente a gusto en el mundo por saberse parte de él, no importa su escala. A fin de cuentas, convengamos, en Naciones Unidas los votos, por ahora, se cuentan de a uno.

 

Y por hoy, es cuanto tenemos para deciros…

Porque si esto escribimos fue, lo reiteramos con alegría y gratitud, a instancias e invitación expresa de La ONDA digital, un medio que lejos de limitar la palabra, llama a sus plumas, de esas plumas que, como la mía, a veces vuelan sin un retorno prefijado, para compartir una edición, por caso la número 500.

 

Tal llamado, creo entender, dice, desde la razón sensible, que se puede aunar seriedad, honestidad intelectual y probidad y poder permanecer divulgando pensamiento crítico, incluso desde el crecimiento constante, como el que este medio viene teniendo tanto en el Uruguay como allende el mismo.

 

Es hora de brindar, pero es también, porque esto siempre ha propugnado La ONDA digital, hora de compromiso.

Por eso, desde este recodo de la mesa de trabajo, decimos con atrevimiento y fraternidad manifiesta, lo siguiente: Salud, La ONDA digital!

 

Y salud pueblos hermanos de nuestra América del Sur! La única a la que, luego de nuestro lugar, el Uruguay, le debemos eterna solidaridad y por ello permanecemos en la hermosa empresa de avanzar en la efectiva unión que alumbre la Patria Grande, esa nación de gentes y no ya, por favor no más, de meros estamentos, por más instruidos y augustos que se sientan. Porque lo que debe comprender toda integración es, central y vitalmente, - y no le demos vueltas -, el respeto y la consideración del otro, del diferente. Salud, pues!

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