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“Fórmula para el caos”
La caída de Salvador Allende
(1970-1973)
por Sarah
Sarzynski
Mount Holyoke College
El 11 de setiembre de 1973 se
producía el golpe de Estado en Chile contra el
gobierno democrático de
Salvador Allende. Este dramático
hecho para la democracia latinoamericana es
analizada en el libro “Fórmula para el caos: El
derrumbe de Salvador Allende”, del cientista y
historiador brasileño
Dr. Luis Alberto Moniz Bandeira.
Lo que sigue a continuación es el
comentario de esta obra de Sarah Sarzynski destacado
académica norteamericana
de la Mount Holyoke Collage.
La
cautivante narración de Luiz Alberto Moniz Bandeira
de la oposición al gobierno de la Unión Popular en
Chile (1970-73) deja clara la imposibilidad del plan
para una vía chilena hacia el socialismo (“la vía
chilena con vino y empanadas”). El gobierno de la
Unión Popular enfrentó desafíos de sus propios
defensores que adoptaron tácticas crecientemente
radicales como las tomas (apropiación) e
invasiones de tierras. En función del contexto
histórico a comienzos de la década de 1970, Salvador
Allende obtuvo un magro apoyo material de la Unión
Soviética o de Cuba. Por ejemplo, en 1972, Allende
viajó a la Unión Soviética para negociar un préstamo
de U$S 500 millones, pero regresó con la promesa de
un préstamo de tan sólo U$S 100 millones. Como Moniz
Bandeira reclama, “El hermano mayor” no cuenta con
recursos disponibles para asistir a un nuevo miembro
que quiere ingresar a la familia “con vino y
empanadas” (p.392). Asimismo, Allende se enfrentó a
una férrea oposición muy bien organizada y
financiada por la CIA y por la administración Nixon,
sectores de las Fuerzas Armadas chilenas,
corporaciones norteamericanas y chilenas, los medios
de comunicación chilenos, grupos terroristas de
extrema derecha e incluso diplomáticos extranjeros,
como es el caso del embajador brasileño Antônio
Cândido da Câmara Canto (1970-1973). Lo más
estremecedor al leer Fórmula para el Caos es
descubrir cómo se habían pergeñado planes detallados
y en múltiples estamentos para crear una situación
en la que un golpe y un gobierno militar surgieran
como la mejor solución. Mientras la evidencia de
Moniz Bandeira es sólida, la historia aparece como
no plausible en términos de cómo efectivamente los
planes fueron diseñados y ejecutados, dejando la
impresión de que el gobierno de Allende y la Unión
Popular no tenían chance de éxito.
En función de que los
documentos sobre la Guerra Fría en Latinoamérica
continúan siendo liberados y se abren nuevos
archivos, los eruditos tienen la posibilidad de
elaborar narraciones históricos basadas en
evidencias que dejen al descubierto los planes y
enlaces que existían entre los diferentes regímenes
militares en América Latina. Fórmula para el Caos
de Moniz Bandeira, es un bienvenido aporte a la
historiografía de las relaciones interamericanas en
la Guerra Fría. Mientras que el Empire’s Workshop
(2006) de Greg Grandin se basa en el ejemplo de
Guatemala para explicar las políticas de la Guerra
Fría en Centroamérica, Moniz Bandeira se focaliza en
Chile para explicitar las políticas de la Guerra
Fría en el Cono Sur. Así como otros estudios sobre
Salvador Allende, la Unión Popular y el golpe
militar de 1973, Moniz Bandeira se basa en
documentos del Proyecto de Documentación de Chile de
Peter Kornbluh disponibles en el Archivo de
Seguridad Nacional así como otros documentos del
gobierno norteamericano, tales como escuchas e
informes del senado de la Compañía Internacional de
Teléfonos y Telégrafos en Chile. También se apoyó en
los relativamente nuevos archivos electrónicos en
Chile, como los del Centro de Estudios Miguel
Enríquez (CEME) Archivo Chile.
Pero lo más
interesante de este libro es lo que no aparece en el
título. La vastedad del conocimiento de Moniz
Bandeira acerca de la política brasileña durante la
dictadura y el uso que hace de los documentos del
Itamaraty, Ministerio de Relaciones Exteriores, y
los Archivos Nacionales de Brasil, nos dan la pauta
de cómo el gobierno militar brasileño apoyó y
promovió golpes militares en Chile, Bolivia, Uruguay
y Argentina. Asimismo proporciona evidencias acerca
de cómo las Fuerzas Armadas brasileñas, los bancos
brasileños y las corporaciones brasileñas – todas
con fuertes lazos con la CIA – proporcionaron fondos
y entrenamiento a los grupos de oposición en Chile,
como Patria y Libertad. Inspirados en la experiencia
de tácticas exitosas utilizadas en el golpe de
estado de Brasil en 1964, dichos grupos organizaron
huelgas, marchas de protesta de amas de casa para
crear una noción de inestabilidad y demostrar que
existía una oposición popular hacia Allende. Luego
del golpe, el embajador de Brasil Câmara Canto
visitó a los miembros de la Junta Militar chilena,
constituyéndose así Brasil, en el primer país en
otorgarle un reconocimiento oficial al nuevo
gobierno. En los primeros días que sucedieron al
golpe, las Fuerzas Armadas brasileñas transportaron
20 toneladas de alimentos, provisiones y medicinas
hacia Santiago, y el Banco Central de Brasil le
prometió a Chile un crédito por U$S 200 millones. A
pesar de que el general brasileño Emílio
Garratastazú Médici no quería demostrar un
involucramiento oficial en la conspiraciónes
del senadoProyecto de Documentaci para
derrocar a Allende, Moniz Bandeira afirma que el
reconocimiento oficial, el apoyo y la ayuda brindada
a la Junta Militar, pone de manifiesto la
complicidad brasileña con la política chilena a
comienzos de la década de 1970.
A pesar de su
extensión, el libro está bien escrito y resulta
atractivo. Si estuviera en inglés, sería un
excelente texto para estudiantes de las carreras de
relaciones entre EE.UU. – América Latina (Nota del
editor: El libro fue publicado simultáneamente en
Chile y en una edición en español). El libro echa
luz sobre el clima extremadamente politizado en los
países del Cono Sur a comienzos de la década de 1970
y Moniz Bandeira lo pinta como si no hubiera
existido un término medio: la vida pública estaba
centrada en la división existente entre ser pro o
anti-comunista. En las Conclusiones, él plantea que
la vía pacífica hacia el socialismo que pretendió
llevar adelante Allende, fue un sueño ingenuo, al
que le faltaron referentes históricos y que estaba
predestinado al fracaso, en especial desde que la
oposición a Allende no dudó en recurrir a la
violencia, a las armas y al apoyo exterior.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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