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¿Cómo nos está
yendo en educación?
por la
Prof. Mag. Ana Barone
Para responder a esta pregunta me voy
a apoyar en datos que provienen de mediciones
internacionales. Los indicadores más importantes que
diferencian las prácticas educativas efectivas de
las inefectivas vienen dados por el nivel de
aprendizaje de los alumnos y por la pertinencia y
relevancia de lo que se enseña y se aprende.
Más que el porcentaje de egresados
por nivel educativo debe importar las condiciones en
las que egresan. No es tampoco con más años de
educación formal obligatoria sino con mejor
educación que se avanza.
Por otra parte, la calidad de la
oferta educativa y el nivel de los logros educativos
no pueden analizarse sólo en el ámbito nacional.
Tienen también que alinearse con estándares
internacionales. Requieren la comparación a escala
internacional.
En
un mundo globalizado se comete un grave error si
sólo miramos hacia dentro del país o limitamos
nuestra comparación a los países de la región
geográfica en la que estamos ubicados.
No cuenta sólo lo que
el Uruguay deja de hacer (o demore en hacer) sino
también lo que hacen los otros países. Ningún país
puede ignorar hoy los cambios y desafíos que
presenta el mundo moderno. De hacerlo, se condena al
estancamiento y a la mediocridad.
Uruguay opera muy por
debajo de los patrones de competencia internacional.
Ha salido mal ubicado en las dos oportunidades (2003
y 2006) en las que participó del Programa
Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA,
por sus siglas en inglés), un instrumento de la OCDE
que evalúa las habilidades de los estudiantes de 15
años de edad en lectura, matemáticas y ciencias.
Parece condenado a
ocupar los últimos lugares en el ranking de los
países participantes. Las calificaciones de los
estudiantes uruguayos de 15 años de edad en lectura,
matemáticas, y ciencias, son muy inferiores a las de
sus pares de los países de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En el 2003 estábamos
muy mal. En el 2006 peor. Los promedios nos cuentan
solo una parte de la historia.
Las preguntas
relevantes serán siempre: ¿Qué, cómo, y cuánto se
enseña?, ¿Qué, cómo, y cuánto se aprende? y ¿Cómo se
distribuye el aprendizaje entre el alumnado?
La edición 2003 y
2006 de la prueba PISA no sólo mostró que nuestros
alumnos estaban aprendiendo poco, sino que lo
estaban haciendo en forma muy desigual, Uruguay
aparece entre los países con mayor desigualdad
entre los aprendizajes.
A título de ejemplo,
en los entornos socioculturales muy desfavorables un
estudiante tiene una probabilidad del 72,6% de no
haber desarrollado competencias científicas básicas.
En el entorno sociocultural muy favorable, este
riesgo disminuye al 7,6% (PISA 2006)
Como vemos la
dimensión de los problemas de nuestra educación
media trascienden la repetición, la extra-edad, y
los problemas de abandono prematuro del sistema.
El panorama es mucho
peor cuando lo analizamos en términos de
aprendizajes adquiridos por los alumnos. Muchos
(demasiados) alumnos transitan por los ciclos
educativos sin aprender nada sustantivo. De hecho,
la falta de aprendizaje de estos alumnos es un
problema acumulativo.
Hay, por otra parte,
enormes desniveles en cuanto a logros de aprendizaje
al finalizar el primer nivel de la educación
secundaria.
Los malos resultados
en materia de aprendizajes se presentan en forma
preocupante en los sectores de la población de más
bajos recursos.
Existen contundentes
diferencias de aprendizaje y rendimiento entre los
estudiantes que asisten a los distintos tipos de
centro educativo en la enseñanza media (liceos
públicos, liceos habilitados, y escuelas técnicas).
Por otra parte,
corresponde decirlo, el sistema no interviene
procurando cambios en los centros educativos que no
obtienen buenos resultados. Tolera el mal
funcionamiento y al hacerlo afecta fundamentalmente
al alumnado que fracasa – en general el sector más
desprovisto y en mayor situación de desventaja.
II.- Definición del
problema.
La educación es un
derecho y un deber, debe democratizarse de tal
manera para que pueda alcanzar a la totalidad de las
personas, toda la sociedad tiene responsabilidades
en esta tarea, conjuntamente con el Estado y con sus
instituciones. Debe estar diseñada como una de sus
políticas y responder al principio de continuidad.
Independientemente del dinamismo que imprimen los
cambios y los necesarios ajustes, no pueden
tolerarse las continuas y superpuestas reformas que
cada gobierno de turno le efectúa, llegando a este
estado de caos de diseños, contenidos, objetivos,
etc., casi imposibles de manejar y de comprender y
para lo que al final todo vale.
1.- Aspectos básicos
a tener en cuenta.
La educación como
derecho de todos, debe atender, tanto a los que
están dentro de los sistemas de enseñanza como a los
excluidos de los mismos.
Es aberrante que en
la época en que vivimos, en un país con tan escasa
población, con tan larga historia alfabetizadora,
con recursos económicos especiales, con una enorme
burocracia específica y autónoma, entre otros
aspectos, se de el lujo de perder a sus alumnos en
porcentajes alarmantes y crecientes, en todos sus
niveles.
¿Son el 50%?, ¿son el
30%? ¿Cuántos quedan por el camino entre el primer
año escolar y el último año? ¿Cuántos pierde la
enseñanza media obligatoria? ¿Y qué decir de los
Bachilleratos?
En resumen, son pocos
los que permanecen y demasiado los excluidos.
Estamos enfrentados a
la existencia real de dos grupos de niños, jóvenes y
adultos que no tienen los mismos derechos a la
educación como lo consagra la ley y nuestros
principios democráticos.
¿Poseen nuestros
sistemas educativos capacidad de retención adecuada
del alumnado o son los principales expulsores de un
conjunto de individuos que escapan a los patrones
medios y plantean diversas dificultades de
adaptación y aprendizaje?
¿Quién, cómo, cuándo,
con qué se atiende a los que abandonan o no pueden
seguir?
¿Qué ha hecho y qué
hace el sistema educativo para retenerlos,
sostenerlos, atenderlos con nuevas estrategias
integradoras, adecuadas a las diferencia
personales, socioeconómicas y culturales?
¿Se ha tenido en
cuenta cada uno de estos aspectos en la formación de
los profesionales de la educación, se han incluido
otros para completar equipos multidisciplinarios que
colaboren eficazmente en el abordaje de las graves
problemáticas actuales?
¿Cuenta el centro
educativo con herramientas válidas, que den
respuestas rápidas para encarar las dificultades de
aprendizaje, socioeconómicas, de salud, de
violencia, de familia?
¿Cuáles son las
posibles estrategias que nosotros, los docentes
podemos proponer para contribuir a la disminución de
esta terrible pérdida, de la que pocos se ocupan,
pero de cuyos componentes se alimentan tantas
situaciones de mal vivir, delincuencia, prostitución,
abandono, drogadicción, entre otras?
En resumen, la
escuela actual, los centros educativos en general,
son expulsores de los alumnos con dificultades de
aprendizaje, entendemos que así sea, carecen de
recursos humanos adecuados, económicos y legales
para trabajar en la etapa histórica que nos ha
tocado vivir.
2.- Algunas
propuestas para la reflexión
1).- El Derecho a la
educación para todos debe estar consagrado en una
Ley que tenga como punto central de atención, como
eje fundamental de contenidos, como punto de
partida, a la Persona, al alumno, niño, joven,
adulto, único e irrepetible, que posee ese derecho
consagrado e inalienable.
El sistema educativo
burocrático deberá existir para garantizar el
cumplimiento cabal del derecho a la educación y el
mejor cumplimiento de la Ley, pero jamás convertirse
en el centro de la misma.
Está claro que la
realidad no va a cambiar con el agregado de algún
nuevo componente en la administración más alta, no
es de arriba que vendrán los cambios positivos tan
esperados por una verdadera reforma. Solamente serán
realmente válidos si se gestan desde la realidad de
los principales actores de los procesos educativos,
los niños y los jóvenes, inmersos hoy en un mundo
tan cambiante, tan difícil, con referentes
axiológicos en constante pérdida de significados,
sin hábitos, continuamente expuestos a una vorágine
de información imposible de comprender o asimilar
por falta de madurez, apoyo o conocimientos ,sin
haber elaborado las herramientas del pensamiento
capaces de otorgarles los elementos necesarios para
tomar decisiones que le permitan vivir con
confianza y esperanza en una sociedad democrática .
2).- Es evidente que
no se ha mejorado nada con los cambios de planes,
agregando, disminuyendo asignaturas, más horas o
menos horas de lo mismo, con nuevos nombres para
vivir la ilusión de que ha variado algo.
La falta de
continuidad, la superposición de experiencias, la
sofisticación de las estrategias, han convertido,
especialmente a nuestra enseñanza media en un
verdadero caos.
Tenemos que volver a
focalizar nuestra atención en los tiempos
pedagógicos, en el diseño de espacios educativos
realmente atractivos, en el apoyo de equipos
multidisciplinarios, en la participación del
entorno, de la sociedad civil, en el trabajo con
proyectos de centro y en el incremento de una
cultura institucional que sea capaz de encontrar los
caminos más efectivos de análisis de su gestión para
corregir sin miedos, con valentía y honradez,
aquellos aspectos de deterioro y expulsión de la
matrícula.
¡Por favor! luchemos
por la simpleza y la continuidad de las políticas
educativas, volvamos a rescatar todo aquello que fue
bueno, válido, estimulante, sencillo.
3).- La formación de
los Profesionales de la Educación es clave. Si ésta
permanece estática, no serán posibles las reformas.
La preparación de los recursos humanos que hoy un
centro educativo demanda no se refiere solamente al
cuerpo docente, sino a todos aquellos profesionales,
técnicos y funcionarios que en ellas trabajan y que
tienen como principal misión hacer efectivo el
derecho a la educación de todos.
En este punto es
bueno centrar nuestra atención en cuánto contiene de
expulsora o de conservadora la tarea docente. Las
dificultades diarias, la rutina, la falta de
estímulos o compromisos, nos van quitando
entusiasmo, el lenguaje se deteriora, nuestra
palabra pierde emoción y ya no transmite
sentimientos, ni sueños, ni esperanza, no contribuye
con la búsqueda de nuevos ideales que enriquezcan
los procesos de formación y crecimiento de sus
alumnos.
En la época
prevaleriana se afirmaba que “la letra con sangre
entra”, hoy, no tengamos miedo en afirmar que la
letra, con el respaldo de la emoción y los
sentimientos, se aprende.
4).- No pueden
existir excluidos, ni dentro ni fuera de una
institución educativa.
Tenemos la obligación
de hacernos cargo de todos, como sea, sin miedo de
romper las cáscaras que actualmente encierran a
algunos y dejan como espectadores a otros, esos que
miran desde afuera, con muchas frustraciones
expresadas en modalidades de violencia, droga,
desorden y desinterés, entre otras.
¿Que solicitamos como
solución?: ¿más rejas, más policías, más muros, más
cáscara? Muchos de los que están afuera estuvieron
adentro, fueron nuestros alumnos. ¿Por qué se
fueron?
He aquí un buen tema
de investigación.
Los Sistemas
Educativos también están encascarados, cada día más
compartimentados y aislados entre sí, a tal punto
que es válido preguntarse: ¿Cuánto poder tiene cada
uno de ellos? ¿Es CODICEN su autoridad? ¿Cuáles son
los proyectos y las inversiones, hacia dónde va la
política educativa y tantas otras cuestiones
cuidadosamente guardadas que no trascienden a la
opinión pública? Todos los extremos son malos y
estas situaciones tan indefinidas, también
contribuyen con el caos y el desorden.
5).- Creemos que la
situación de la Universidad del Trabajo merece un
comentario especial, está tan “mimetizada”, tan
escondida, tan protegida por su propia cáscara, que
ya casi ni le exigimos que haga algo o que se
expanda o que abarque nuevos desafíos o que se
adecue a las necesidades emergentes de los cambios
de la actividad humana.
Está en la UTU el
punto de partida para la elaboración de las
soluciones que tanto me preocupan para la atención
de esa población excluida. En ella se pueden
elaborar una gran diversidad de modalidades rápidas,
que atiendan especialmente la inserción de las
personas en el mundo del trabajo o para su
reconversión o su capacitación o su
perfeccionamiento. Seguramente que ello mucho
contribuiría con la recuperación de la esperanza, de
la dignidad, de la confianza en sí mismo.
Una de las
condiciones será la de abrir sus puertas para que
entre por ellas la realidad de las necesidades
educativas del país, comience un período de
expansión, de mayor cobertura de matrícula, de
diseños nuevos para enlazarlos con las necesidades
de las nuevas tecnologías, de las empresas y de la
sociedad.
¿Por qué no pensar en
los Cursos Móviles? Excelente respuesta, que
solamente debió ajustarse en su instrumentación. Muy
económica, porque pueden utilizarse los edificios
escolares que tempranamente carecen de actividad, y
los recursos administrativos que las Direcciones
escolares poseen, compensadas económicamente por
tales tareas.
6).- En esta
reflexión debemos referirnos a las posibles
estrategias que acrecienten el interés y la
motivación de los docentes y de la totalidad de los
recursos humanos que se dedican a enseñar, una de
ellas es la modificación del sistema de calificación
docente.
Debemos alentar el
mejoramiento de la asiduidad, la creatividad, la
formación profesional y la actualización y
capacitación permanente.
Es inadmisible que
los docentes se sigan calificando con un método, que
ha perdurado por varias decenas de años, a cargo de
una o dos personas, en forma individual y subjetiva,
los que definen con un número un lugar en una lista
y las elecciones de cargos en el año.
Creemos que cada
docente puede ser constructor y partícipe de sus
propias calificaciones, los que integrados darían el
puntaje final en acuerdo con el Director y el
Inspector.
7.- El centro
Educativo debe contar con recursos capacitados para
abrirse a su comunidad de enclave y para aprovechar
todo lo positivo que de ella pueda provenir. En la
base estamos apostando al afianzamiento de sanos
sentimiento de amor local, de intercambios
solidarios y de compromiso social.
Las instituciones del
medio pueden colaborar efectivamente en la atención
de la población estudiantil con dificultades,
pensamos en los clubes deportivos, en los centros
juveniles, en las agrupaciones musicales, en las
aparcerías, etc. Con los debidos apoyos, con
recursos humanos y económicos, con establecimiento
de redes de trabajo conjunto, sería posible ayudar a
crecer en condiciones más humanas y equitativas.
Conclusión
La educación es
responsabilidad de todos y no propiedad de unos
pocos. No nos dejemos vencer por los miedos, las
cortinas de humo, las verdades maquilladas.
Levantemos la mirada
para reencontrarnos con nuestros ideales y seguir
luchando por ellos para no sucumbir.
LA
ONDA®
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