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Picasso y las
mujeres de Picasso
por Traza
Briñonii
Prácticamente
no pasa un solo día en que Picasso no siga siendo
noticia destacada. Por estos día lo es porque en
Londres, la casa de remates Sotheby’s informó que
una de sus obras se vendió en 1.3 millones de libras
(2 millones de dólares). Se trata de “La
Minotauromaquia una de las obra maestra del
artista”, dijo James Mackie, especialista en obras
de Sotheby’s.
Pero
también es noticia por las exposiciones de Barcelona
“Humano, demasiado humano”, basada en el arte
español de los años 50 y 60, y donde comparte sala
con Antoni Tàpies y Salvador Dalí. Casi
simultáneamente se inaugura otra exposición en
Murcia en relación directa con su cultura
mediterránea.
Lo
singular de estos días sobre Pablo Ruiz Picasso se
ha visto en Portugal, allí la sita ha sido con sus
“mujeres”. Las Numerosas mujeres que marcaron el
transcurso vital y creativo de Picasso. Erotismo,
sensualidad, misterio y belleza. Son las claves que
definen la exposición temporal de grabados de Pablo
Picasso que acoge el Centro Cultural de Cascais.
Jacqueline, Fernande, Eva, Gaby, Olga, Marie-Therese,
Dora, Genevieve, François… algunas de las mujeres a
las que amó Pablo Picasso se han citado en esta
hermosa ciudad costera de Portugal para verse las
caras. Son todas féminas notables, fuertes y
carismáticas que marcaron activamente el transcurso
vital y creativo de este polifacético artista y
amante excesivo.
Entre
todas las damas representadas, el rostro de
Jaqueline Roque, pareja del artista en sus últimos
decenios de vida y modelo habitual en sus creaciones
entre los años 1954 y 1973, es uno de los más
reiterados. Y es que en esta exposición destaca la
serie de seis de seis retratos dedicados a esta
figura esencial en la creatividad y en el estilo de
la fase final de la biografía del malagueño más
universal. “Retrato de Jacqueline con gorro de
paja”, “Retrato estilizado de Jacqueline”;
“Jacqueline con los cabellos lisos”, “Jacqueline con
sombrero negro”, “Jacqueline de frente” y
“Jacqueline con cinta” son los títulos de estos
bellos semblantes del último gran amor del pintor.
No en vano Jacqueline fue musa (desde 1954 hasta
1962) para al menos sesenta retratos firmados por
Pablo Ruíz Picasso.
Si bien
toda su obra está cargada de erotismo y sensualidad,
es posible distinguir 2 períodos, el de sus inicios
(1900-1908) y el final (1964-1972), en que se dedicó
de un modo más intenso y explícito a los temas
eróticos.
En el
inicial realiza apuntes y dibujos, casi una crónica
irreverente y autobiográfica, pero en los grabados
del último período los diversos encuadres,
perspectivas y técnicas, otorgan a las imágenes una
fuerza tal que hacen que el espectador se convierta
en el voyeur de la escena.
En
relación al alto contenido erótico de sus obras
sostenía: “El arte nunca es casto. Habría que
prohibírselo a los ignorantes ingenuos, no poner
jamás en contacto con él a quienes no estén
suficientemente preparados. Sí, el arte es
peligroso. O si es casto, no es arte”.
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