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Con el actual mal humor
vamos todos al fracaso
por Raúl
Legnani
En los
últimos días el gobierno de José Mujica ha tenido
que atender una serie de dificultades, que no
siempre surgen por deficiencias de los gobernantes,
sino que por lo general tienen que ver con el
funcionamiento del bloque de poder, que es político
y social a la vez.
Sin la
intención de ser cronológicos, vale la pena marcar
sobre el papel algunos de los problemas, donde no
todos tienen la misma jerarquía, pero que influyen
en la percepción que tiene la sociedad de las
cuestiones publicas y privadas.
Veamos,
como quien dispara una serie de datos de la
realidad. Problemas con ASSE, por el recambio de
autoridades intermedias; negociaciones con las FFAA
en materia presupuestal; jubilados al Fonasa recién
para 2012; rechazo de Cofe a los artículos del
Presupuesto referidos a la reforma del Estado;
contradicciones en el PIT-CNT por el próximo paro
general; diferencias con la Universidad y ANEP sobre
el presupuesto; conflicto en el Sodre por la posible
renuncia de Julio Bocca; destitución de dos gerentes
de Antel; aumento del precio de la carne y caída del
dólar; lentitud en resolver la anulación de la Ley
de Caducidad: malestar en el PCU por haber recibido
a las Damas de Blanco de Cuba; debate en el MLN por
el reciente libro de Julio Marenales; el erróneo
remate del edificio de Fibratex; denuncias sobre
violación de derechos humanos en la Armada; la
investigadora parlamentaria sobre la actuación del
doctor Gonzalo Fernández; rotundo triunfo de la
derecha en las elecciones del Casmu y crisis
financiera en la Intendencia de Canelones, entre
otros problemas.
Si bien
todas estas anotaciones no tienen un mismo valor
político, no cabe la menor duda de que son
demasiados problemas para un gobierno que recién
comienza a transitar el segundo trimestre de su
gestión.
Mientras
todo esto pasa, la ciudadanía una parte sigue
consumiendo, disfrutando de las nuevas noches
primaverales en los bares, en tanto el presidente,
José Mujica, cuenta con una popularidad por arriba
del 70%.
¿Cuál es
el país real? ¿El de los problemas o el del consumo?
Si nos obligan a optar, no elegimos ninguno de los
dos. Porque es obligación de los uruguayos de a pie
influir sobre las estructuras gubernamentales y
políticas, para que el país recobre la serenidad,
con el fin de que la estabilidad económica confluya
con la gestión de gobierno, que hoy está bajo
sospecha, según los trascendidos de que en el
gobierno y en la fuerza política no hay serenidad ni
actos de grandeza.
Otro
dato de la realidad, por cierto muy cruda, es que el
Frente Amplio ha quedado fuera de la jugada
política, a tal grado que Mujica se ha reunido
muchas más veces con los líderes del Partido
Nacional que con la dirigencia de la coalición de
izquierda. Particularmente ha mostrado una creciente
afinidad con el senador Jorge Larrañaga.
Mujica
ha optado por el diálogo directo con la ciudadanía,
a través de sus dos audiciones radiales y sus
apariciones en la televisión. Y eso le ha dado muy
buenos resultados, en la actual hora política.
¿Alcanzará con eso para gobernar? ¿Es conveniente
para el gobierno que en el imaginario de la sociedad
sea más importante la senadora Lucía Topolansky que
el vicepresidente de la República Danilo Astori o
que la presidenta de la Cámara de Diputados Ivonne
Passada?
Son
todas unas interrogantes que no van con una
dirección determinada para conseguir una respuesta
intencionada, pero que los frenteamplistas,
orgánicos o inorgánicos, deben plantearse.
Ante
esta compleja realidad, es de esperar que el propio
Presidente salga a reconstruir el bloque de los
cambios, teniendo como columna vertebral al Frente
Amplio, para poder seguir avanzando con una
estrategia de futuro, que hoy aparece opaca producto
de la carencia de una fuerza plural y hegemónica,
que vuelva a recobrar el sendero del frenteamplismo,
en el sentido de lo que es construir la unidad
respetando la diversidad.
Uruguay
tiene por delante, si no hay una nueva catástrofe
del capitalismo global, las posibilidades de caminar
con pasos de gigante.
Si las
circunstancias fueran así, sería una gran estupidez
de que no supiera construir su hoja de ruta que lo
lleve a nuevas etapas, por cierto superadoras de lo
que actualmente vivimos.
El único
antídoto para las miserias humanas que pueden llegar
a impedir el avance de nuestra sociedad, es que la
política, en su mayor expresión, se identifique con
el conocimiento y la capacidad de soñar. Siempre del
lado de la gente, sabiendo que la gente no es la
Virgen María.
De
continuar el actual mal humor que vive la izquierda,
la única hoja de ruta es rumbo al fracaso. ¡Cruz
diablo!
LA
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