Un policía enamoró a una
Guerrillera, para llegar
al Mono Jojoy

"Todos sabemos que una guerra

 no se termina en el campo de batalla”.

 

El presidente Barack Obama felicita a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos, en una reunión en Nueva York, Obama se congratuló por “este gran día para la paz en Colombia”, con esta victoria sobre “la insurgencia terrorista”- muerte del Mono Jojoy -,  “que ahora podrá traer paz y desarrollo” en Colombia y en la región. Simultáneamente las FARC, dieron a conocer su primer comunicado desde la muerte del Mono Jojoy, en el que niegan cualquier gesto de “rendición obstinada” pero reclaman la posibilidad de un diálogo para “encontrar una solución pacífica al conflicto

 

 

“Seguimos reclamando una oportunidad para la paz, no para la rendición, como obstinada y estúpidamente lo piensa el régimen. Lo que reclamamos ya lo comunicó con meridiana claridad nuestro comandante Alfonso Cano: el único camino es la solución política y pacífica para el conflicto social y armado interno, y en ella somos y seremos factor determinante, las demás estrategias sólo contribuyen a prolongar la espiral de la guerra”, reza el documento de las Farc dado a conocer por la agencia de Noticias Anncol.

 

Para la organización insurgente, “los ejecutores de la guerra del régimen ni por un minuto piensan que sus bombas de racimo pueden alcanzar a sus soldados y policías que permanecen como nuestros prisioneros de guerra en la selva”, lo que fue leído como una advertencia de que los secuestrados puedan ser usados como escudos humanos.

 

Un policía enamoró una guerrillera

Un sargento de la Policía fue infiltrado por más de dos años en uno de los anillos de seguridad del jefe militar de las FARC, Jorge Briceño (Mono Jojoy), quien cayó el pasado miércoles en su bunker en las selvas del sur de Colombia.

 

El diario El Tiempo, reveló en su edición el domingo 26 de setiembre pasado, que el 8 de febrero de 2006, Briceño ordenó fusilar a un oficial de la Policía que se había infiltrado en las filas rebeldes.

 

Cuando los mandos militares lloraban en silencio al oficial descubierto y asesinado por Briceño, un sargento se ofreció para infiltrar de nuevo la seguridad del más importante estratega militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Briceño tenía una seguridad de unos mil hombres, que estaban distribuidos en varios anillos, lo que hacía imposible alcanzarlo mediante una operación militar por tierra.

 

El suboficial, quien se instaló como un ciudadano común en el caserío La Julia, en el sureño departamento del Meta, sitio de gran influencia de las FARC, generó vínculos con los guerrilleros que frecuentaban el pueblo, hasta que logra incorporarse a sus filas.

 

El sargento de la Policía cumplió con excelencia su papel de guerrillero y logró ascender hasta el tercer anillo de seguridad de Briceño, desde donde recopiló toda la información geográfica y de rutina a la que tenía acceso, indicó el periódico.

 

Para lograr datos claves, este suboficial hizo amistad con una guerrillera que hacía parte del segundo anillo de seguridad del jefe militar, y fue esta mujer quien sin saberlo, le entregó al espía información fundamental para diseñar la operación “Sodoma”.

 

El suboficial desde un sitio estratégico, logró divisar la estructura del bunker de Briceño, construido en hormigón en la profundidad de la sierra la Macarena, en jurisdicción del caserío La Julia.

 

Mientras este suboficial cumplía su misión los demás organismos de inteligencia recopilaban información con desertores de los diferentes anillos de seguridad de Briceño.

 

Según el diario, 10 días antes del bombardeo, el suboficial, cuando estaba prestando vigilancia en su puesto de guerrillero, simuló una grave intoxicación para obligar a que los propios guerrilleros lo trasladaran a un pueblo para que recibiera atención médica.

 

Una vez fuera del área, el suboficial es rescatado por los organismos de seguridad del Estado y aparece ante la guerrilla como un desertor más de las filas rebeldes.

 

Los mandos militares empezaron a partir de este momento a afinar el golpe contra Briceño, que se denomino operación “Sodoma”, en cuyo desarrollo descargaron nueve bombas inteligentes con más de siete toneladas de explosivos.

 

El jefe rebelde murió dentro del bunker tratando de escapar de las bombas y su identificación, por parte de los militares que entraron al campamento rebelde, sólo fue posible por el reloj Rolex de 13 mil dólares que portaba, y la insulina que tenía en los bolsillos. 

 

Otra versión: GPS en las botas (Abel Gilbert)

Otra vez, la cosa fue de película. Ficción y realidad, astucia y tecnología se cruzaron en la cacería del jefe militar de las FARC, Jorge Briceño, el Mono Jojoy. Unas botas militares que incluían un sofisticado equipo de GPS permitieron encontrarlo allí donde solía esconderse. Las 30 bombas inteligentes llegaron así al objetivo más buscado por el Estado colombiano.

 

Un insólito reloj de marca, la medicación para la diabetes y el análisis de las huellas dactilares despejaron en la mañana de ayer toda duda: Jojoy ha quedado fuera de combate. La exitosa operación Sodoma irrumpe como un punto de inflexión política y militar. Esa percepción era compartida por casi todo el arco político. El presidente Juan Manuel Santos llegó incluso a considerar que, con este golpe a la guerrilla, el más importante en sus 46 años de existencia, el problema de seguridad de Colombia «está más o menos resuelto», lo que le permitirá a su Gobierno, de base parlamentaria fundamentalmente conservadora, volverse «hacia una agenda más progresista».

 

Los medios colombianos no se cansaban de ofrecer detalles de la operación. «El fuerte de nuestra inteligencia es la inteligencia humana. Hemos aprovechado las debilidades que en este momento tienen las FARC y hemos logrado llegar muy cerca de estas estructuras. Necesitábamos saber todo el horario de este personaje siniestro: a qué horas se levantaba y se acostaba, para saber cómo atacarlo», dijo el vicealmirante Álvaro Echandía, comandante de la Armada Nacional.

 

Los servicios secretos lograron interceptar una comunicación de las FARC en la que se pedía un calzado especial para Jojoy. Luego, accedieron al paquete. Las botas llegaron con el GPS. Cuando se las puso, el jefe militar de la guerrilla no advirtió que ya seguían sus pasos.

 

El ataque de los aviones apuntó contra las cuevas naturales de la sierra de La Macarena, en el departamento de Meta, donde se escondía Jojoy. Hubo, según protagonistas de la operación citados por los medios, una verdadera “lluvia de plomo”, capaz de horadar un búnker que había sido reforzado con cemento. Una delación había ayudado también a acercarse. Los guerrilleros que dieron las pistas recibirán unos dos millones de euros. El procedimiento -la compra de voluntades- ha vuelto a poner en escena el estado de descomposición de la guerrilla.

 

Piden en Colombia priorizar diálogo tras golpe a las FARC

Internacional

Las Organizaciones sociales consideran que la negociación política debe primar como salida al conflicto armado interno

Una guerra se acaba firmando acuerdos humanitarios en la mesa, dice el obispo Leonardo Gómez

 

Organizaciones sociales colombianas consideraron hoy que tras la muerte del jefe militar de la guerrilla de las FARC, Jorge Briceño, alias el "Mono Jojoy", la negociación política debe primar como salida al conflicto armado interno.

 

La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) señaló en una declaración que el deceso del líder insurgente debe abrir caminos que lleven a la paz en Colombia.

 

"No es el momento de azuzar la guerra, es el momento de buscar una solución definitiva al conflicto armado por la vía que jamás debió abandonarse, la solución política y negociada", añadió.

 

El vocero del Movimiento Colombianos por la Paz, Iván Cepeda, coincidió en que el golpe dado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "debe enrutarse hacia un proceso de paz".

 

Aseguró que más que pensar en promover la guerra en el país andino, se deben "crear las condiciones para avanzar en el diálogo de paz que reclama la sociedad civil colombiana" como salida al conflicto.

 

Briceño pereció el miércoles pasado en un bombardeo del Ejército al campamento donde se escondía en la región selvática de La Macarena, distante 300 kilómetros al sureste de Bogotá.

 

Analistas prevén acciones de fuerza por parte de las FARC, dentro de un proceso de reacomodo, que iniciarían tras la muerte de su jefe militar y que conduciría a escalar mucho más el conflicto.

 

El presidente colombiano Juan Manuel Santos resaltó el jueves que el fallecimiento del "Mono Jojoy" es la "bienvenida" que le da su gobierno, en el poder desde el 7 de agosto pasado, al grupo insurgente.

 

La notificación del mandatario fue interpretada por los especialistas como el inicio de una gran ofensiva para capturar al resto de los integrantes de la cúpula de la organización, con el objetivo de “darles el golpe final".

 

Consciente del panorama que se avecina, la Iglesia Católica colombiana pidió esta semana a las FARC y al gobierno un alto al fuego, para "abrir caminos de reconciliación y acercamiento".

 

"Todos sabemos que una guerra no se termina en el campo de batalla. Una guerra se acaba firmando acuerdos humanitarios en la mesa", dijo el obispo colombiano, Leonardo Gómez Serna.

 

Colombia arrastra un conflicto armado interno de 46 años, en el que intervienen paramilitares, rebeldes y agentes estatales, cuya confrontación ha dejado cientos de miles de muertos y desplazados.  

 

Fuente: El financiero

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