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Habla el diputado gitano:
Dios Ramírez Heredia
Entrevista
Es un
gitano atípico que ha llegado donde no muchos de su
raza en España y Europa. Ha sido diputado en Madrid
y eurodiputado en Estrasburgo, tiene dos carreras,
abogado y periodista. En 1978 participó en la
redacción de la constitución española y en 2008 se
convirtió en el primer Doctor Honoris Causa de
origen gitano del mundo. Luis Carballo periodista de
euronews lo entrevisto en Barcelona para conocer la
realidad de los gitanos en España y en Europa,
a través de la ONG que dirige: Unión Romaní.
-
¿Qué opinión le merecen las expulsiones de gitanos
de Francia, sobre todo ahora que se conoce la
existencia de una circular del ministerio del
Interior que las define como prioritarias?
- Me
parece un comportamiento indigno de un gobierno
democrático y, sobre todo, de un gobierno que tiene
como base una tierra tan importante como Francia,
para todos nosotros luminaria en el respeto a los
Derechos Humanos. Pero qué le vamos a hacer? A veces
también los dirigentes más conspicuos pueden
enloquecer. Solamente una cosa así puede justificar
lo que ha sucedido y sigue sucediendo en Francia.
- ¿Le
parece una actitud racista?
- Hay
comportamientos racistas, indudablemente. Cuando se
pretende la erradicación de todo un pueblo por el
sólo hecho en este caso de ser gitano, no sé qué
otro término podría calificar de forma más suave un
comportamiento así.
- La
Comisión Europea propone expedientar a París. La
Unión Romaní, por su parte, también prepara acciones
legales contra Francia. ¿Nos puede dar los detalles?
- Sí,
con mucho gusto. Nosotros hemos pretendido- y le
ruego me disculpe la extensión de la respuesta a
esta pregunta tan importante que usted me acaba de
formular- Nosotros hemos pretendido desde aquí
cubrir tres frentes: uno el frente de la opinión
pública. Creo que esto lo hemos logrado en gran
medida, el mundo entero se ha enterado de lo que el
gobierno francés pretende o esta haciendo con
nosotros. Segundo, hemos intentado cubrir un espacio
político y creo que lo hemos conseguido en la medida
que en la propia Comisión Europea y el Parlamento
Europeo, las Naciones Unidas, su Santidad el Papa,
las instituciones de mayor prestigio en el mundo de
la lucha por los derechos humanos- SOS Racismo,
Amnistía Internacional- creo que lo hemos lograd.
Nosotros desde la Unión Romaní queremos y vamos a
llevar al gobierno francés ante el Tribunal Superior
de Justicia de Luxemburgo porque si logra llevarlo
la Comisión Europea – cosa que todavía estoy dudando
– nosotros estaremos allí para apoyar esa demanda y
si, por alguna circunstancia, no cuaja el anuncio
hecho por la Comisaria de Justicia, al menos
estaremos nosotros allí para defender nuestros
legítimos intereses.
- ¿Estas
expulsiones pueden tener consecuencias en España? El
Partido Popular de Barcelona propone desmantelar los
campamentos que hay en Cataluña y reforzar los
controles fronterizos por un posible efecto llamada.
Aseguran que esos gitanos rumanos volverán, pero
esta vez a Cataluña.
- Yo sé
que la inmensa mayoría de los ciudadanos que
conforman el Partido Popular no están conformes con
las medidas llevadas a cabo en Francia. El hecho
concreto barcelonés lo desconozco, no he leído más
que lo que algunos titulares de prensa han
manifestado. Pero déjeme que le diga una cosa que
creo que anula cualquier posibilidad de temor de que
los gitanos expulsados por Sarkozy vengan aquí. En
primer lugar porque es imposible materialmente.
Sarkozy los coge y los mete en un autobús, los lleva
a un aeropuerto y los sube a un avión. No los empuja
hasta los Pirineos para que entren en España. Pero
en segundo lugar, hay algo mucho más importante,
somos gitanos, ciudadanos del mundo, no existen
barreras para nosotros, ni siquiera las cordilleras
y los ríos han podido impedir que los gitanos,
durante siglos, hayamos ido donde hayamos podido y
querido. Ahora le voy a decir un secreto a voces, el
otro día estaba yo en París y les preguntaba a mis
colaboradores qué había pasado con los primeros
gitanos que el gobierno francés expulsó. Y me
dijeron: han vuelto a Francia, están en otros
campamentos, pero han vuelto las mismas familias que
Sarkozy expulsó la primera vez. Estén tranquilos los
españoles, no habrá efecto llamada.
-
¿Centrémonos ahora en la situación del colectivo
gitano en España, que usted conoce muy bien. Si
comparamos la situación de los gitanos españoles y
los rumanos, se diría que estos últimos viven como
lo hacían los españoles hace 30 o 40 años. Significa
esto que las políticas de integración funcionan en
España?
-
Funcionan, indudablemente funcionan. Lo que ocurre
es que, como dice el sabio refrán castellano: la
casa de Santa María no se hizo en un día. Quinientos
o seiscientos años de marginación, de persecución
violenta por parte de los poderes públicos, de las
fuerzas de orden público, eso no se resuelve de la
noche a la mañana. Somos un pueblo que arrastra
todavía un índice de analfabetismo pavoroso. Cuando
yo fui diputado por primera vez en 1977 ningún
gitano español sabía leer y escribir. Era del
ochenta y tantos por ciento ese índice.
Indudablemente se ha producido una transformación,
de la misma manera que todo el pueblo español ha
evolucionado, lo triste es que nosotros hemos
evolucionado más lentamente. Partimos de un punto de
vista muy diferenciado. Funcionan las política de
promoción e integración, los programas que se están
realizando en todos los órdenes empiezan a dar sus
resultados pero no hay milagros. Tristemente, no hay
milagros.
- El
chabolismo es ya un fenómeno residual en la
comunidad gitana española. ¿Cuáles son los
principales problemas ahora?
- Los
núcleos suburbiales cada día son menos, que las
políticas de erradicación del barraquismo han dado
sus resultados, pero todavía somos un pueblo con una
carencia tremenda de formación. Cuando el pueblo
gitano tenga realmente las armas que le permitan la
defensa de su propia identidad cultural en armonía
con el resto de los ciudadanos la convivencia será
mucho más fácil.”
- ¿El
chabolismo es ya un fenómeno residual en la
comunidad gitana española. ¿Cuáles son los
principales problemas ahora?
- Es
verdad que los núcleos suburbiales cada día son
menos, que las políticas de erradicación del
barraquismo han dado sus resultados, pero todavía
somos un pueblo con una carencia tremenda de
formación. Créame usted, sólo la cultura hace libres
a los pueblos. Cuando el pueblo gitano tenga
realmente las armas que le permitan la defensa de su
propia identidad cultural en armonía con el resto de
los ciudadanos la convivencia será mucho más fácil y
el entendimiento será una maravilla entre todos
nosotros. Pero para eso es necesario que primero
acabemos con el analfabetismo y segundo que la
presencia de gitanos y gitanas en las escuelas y
universidades sea algo más que una anécdota.”
- ¿Sigue
habiendo discriminación o racismo en España con los
gitanos? Discriminación y racismo es lo mismo?
- Creo
que no es lo mismo, aunque son primos hermanos
indudablemente. Yo no diré nunca, créame que España
es un país racista y no lo diré por dos razones.
Primero porque no me gusta que la gente diga que
todos los gitanos somos ladrones, vagos y
mentirosos. Mire usted, entre los gitanos hay vagos,
mentirosos y ladrones en el mismo nivel que los hay
en los payos. Cuando Dios nuestro señor hizo el
mundo, no le dio todas las virtudes a unos y todas
las maldades a otros, las repartió. Por lo tanto,
buenos y malos hay en todas partes. ¿Racistas en
España? Demonios sí los hay. Y los hay muy
peligrosos y algunos, incluso, muy violentos. Pero
son racistas unos cuantos, los que sean. El pueblo
español en su conjunto no es un pueblo racista. En
el Eurobarómetro, España siempre aparece como el
país menos racista de Europa y donde la convivencia
es más posible que en ningún otro lugar del viejo
continente.
-
¿Podemos hablar también de discriminación positiva?
Se escuchan muchas quejas de que a los gitanos les
dan ayudas o una vivienda con mayor facilidad.
- No es
así. Desde luego no estaré nunca en contra, ni mucho
menos de la discriminación positiva. La estoy
preconizando, gracias a la discriminación positiva
podemos equilibrar la balanza para, por lo menos,
intentar que un futuro, espero no muy lejano,
podamos partir de un segmento de igualdad de
oportunidades. Ahora mismo es absurdo, la igualdad
de oportunidades no se da y por tanto la
discriminación positiva tiene que practicarse con
generosidad para hacer posible que este pueblo
alcance ese nivel de formación que le permita luego
en igualdad de condiciones no tener que pedir más en
el futuro ningún otro tipo de discriminación
positiva. Pero es verdad, yo también lo he oído
muchas veces y ahí sí que puede que haya un cierto
hálito de resentimiento racista desde quienes dicen
“ ¿y por qué los gitanos tienen que tener estas
facilidades y yo no las tengo?”. El maestro en decir
estas cosas es Le Pen, que los franceses conocen muy
bien.”
-
¿Es un tópico que los gitanos son responsables de su
propia marginalidad? El argumento se oye a menudo.
- Lo es
en la medida en que quienes nos formulan esa
acusación tienen ganas de fastidiarnos.
- Se ha
dicho siempre que el nomadismo gitano dificultaba su
integración. Hoy el nomadismo es más una imagen
romántica que una realidad y los problemas de
integración persisten. Los vecinos se manifiestan
cuando se realoja a gitanos en sus barrios y los
padres protestan por la escolarización de gitanos en
las escuelas. ¿Cuál es el problema entonces?
- Me
plantea usted dos frentes distintos: el nomadismo y
la, entre comillas, integración escolar y vecinal en
los barrios. Todavía existe nomadismo, aunque en
España no. Hace unos años había un 4 o 5 %, pero el
otro día en la reunión que tuve en París con los
líderes gitanos más significados de Francia, un
segmento muy importante de ellos reivindicaba
todavía su derecho en libertad a poder circular
libremente por el territorio francés o europeo con
sus magníficas roulottes, Y nadie se extrañe, son
magníficas de la misma manera que usted y yo
intentamos que nuestro piso donde vivimos tenga las
mayores comodidades posibles. Para ellos su piso es
la roulotte. Pero no nos engañemos, tiene usted
razón, el nomadismo dificulta en gran manera la
integración y el desarrollo en todos los órdenes.
Con respecto a la segunda parte, mire ese será
siempre el Sambenito que tendremos que aguantar
“todos los gitanos somos vagos, mentirosos,
ladrones”, pesa sobre nosotros. Todavía la buena
madre española, que no es racista, pero que si el
niño no come le dice “niño que vendrá el gitano y te
llevará”. Funciona todavía el estereotipo de decir
“hay que ver este niño está más sucio que un
gitano”. Cambiar esas actitudes y comportamientos
costará, pero vamos por el buen camino.”
- El
gitano en España sigue teniendo fama de ser alguien
potencialmente peligroso. ¿Cómo se cambia esa imagen
colectiva?
- Vamos
a ver, los medios de comunicación social juegan un
papel absoluto y definitivo. Nosotros desde la Unión
Romaní dedicamos la mayor parte de nuestros
esfuerzos a trabajar con los periodistas y
comunicadores. Nosotros en la Unión Romaní
administramos muchos programas de desarrollo
comunitario de formación profesional, de escuelas
para los niños, de guardería, de formación de la
mujer gitana, educación para la salud. Gastamos todo
el dinero que el Gobierno pone en nuestras manos en
conseguir el cambio de la comunidad en base al
desarrollo integral de todos estos programas. Pero
le voy a decir algo terrible, estoy absolutamente
convencido de que de nada servirá o de muy poco
servirán todos esos programas que llevamos a cabo,
si previamente no ganamos la batalla en los medios
de comunicación.”
- Usted
ha dicho alguna vez que sería bueno que los payos se
hicieran todos un poco gitanos. ¿Con qué propósito?
¿Qué cambiaría?
-
Aunque solamente sea por hacer una sociedad más
bella, más ideal. A mí me espanta que todo el mundo
piense igual, que todo el mundo se vista igual,
reaccione igual, ante los mismos estímulos. Dicen
los que entienden de estas cosas que una de las
condiciones inherentes a la belleza es la variedad.
Si nosotros queremos hacer un mundo más bello creo
que los gitanos podemos aportar ese granito de
variedad que haga posible que la sociedad no viva de
esta forma tan crispada como está viviendo en estos
momentos. Y ahí creo que podemos hacer una
aportación generosa al conjunto de la sociedad. Mire
usted, los payos no viven, los payos solo viven para
trabajar y eso ni puede ser bueno. ¿Por qué? Porque
no tienen bastante con lo que tienen, no vale con
una casa, necesitan dos, una en la ciudad y otra en
el campo. El coche que tienen, aunque les lleve bien
a los sitios, hay que cambiarlo y hay que cambiarlo
porque el vecino tiene otro que es más importante o
simplemente porque hay que estar a la altura de lo
que se comercializa. Esa materialidad hace que
solamente se viva para trabajar, porque no se puede
hacer frente de otra manera a los pagos que
representan esos compromisos. Los gitanos tenemos
otra especial filosofía de la vida. No se puede
vivir para trabajar, hay que trabajar lo necesario,
lo imprescindible para vivir. Y esto comporta una
filosofía totalmente distinta de la humanidad y de
la sociedad, por eso cuando digo que todos los payos
deberían hacerse un poquito gitanos lo digo con
fundamento y además creyendo que si lo hacen,
saldrán ganando.”
- Usted
es la prueba de que los gitanos pueden también tener
éxito, sin convertirse obligatoriamente en
banderilleros o en estrellas del flamenco. ¿Pero se
siente usted como un ejemplo más o más bien como una
anomalía de las estadísticas?
- En
primer lugar, me he resistido tanto como he podido a
que la sociedad y mis hermanos me vean como un
líder, entre otras cosas porque los líderes suelen
tener los pies de barro. Un movimiento noble como es
el movimiento gitano, como lo que representa la
Unión Romaní no puede estar sustentado sobre el
carisma de un líder. Porque si el líder cae, cae
muchas veces todo el movimiento. Yo no he tenido un
gran merito, el gran merito lo tuvo mi madre. Mi
madre era una gitana inculta, analfabeta, no sabía
ni leer ni escribir. Ni sabía ella ni ha sabido
nunca nadie de mi familia. Pero aquella gitana quiso
que yo fuera al colegio, a la escuela y como todos
los niños yo me negaba, la engañaba cada vez que
podía. Cuando me pillaba con la alpargata o la caña
de la escoba me daba palizas importantes para
obligarme a ir al colegio. Ahí está el mérito y esa
es la base del posible éxito que haya podido tener
yo en la vida. Pero al mismo tiempo déjeme decirle
que he sido un hombre con suerte porque he estado
allí en el momento en que pasaba el tren. El hecho
de haber sido el primer diputado gitano en la
historia española fue una gran suerte. Esto que voy
a decir ahora les va a fastidiar mucho a los
racistas, a los racistas no les gusta oír lo que voy
a decir a continuación. Pues que sepan los racistas
que la constitución española lleva mi firma, lleva
la firma de un gitano, esto no les gusta. Yo lo
repito cada vez que puedo, porque de alguna manera
de tengo que defender. He tenido suerte. No quiero
ni deseo ser líder y tal vez, eso dí durante algún
tiempo haya sido la excepción. Hoy día ya no lo soy.
Hoy día hay muchos gitanos comprometidos, hay una
juventud gitana espléndida que está luchando por sus
intereses con verdadera eficacia.”
- Ahora
una pregunta complicada. ¿Es usted capaz de hacer
una radiografía de lo que ese ser gitano hoy en este
país, en España?
- Ay
Dios mío, si yo tuviera esa definición. Muchas veces
me lo han preguntado e incluso yo mismo he
pretendido, en algunas de mis publicaciones,
describirla. No se me ocurre otra cosa más que decir
que ser gitano es tener un estilo de vida. Ser
gitano dentro de 50 años será ser gitano de una
manera muy distinta a como es ser gitano hoy. El ser
gitano porque tu madre y tu padre son gitanos, es
decir, ser gitano racialmente, porque hay una sangre
por tus venas que es la que conforma la personalidad
colectiva de tu pueblo y la tuya personal. Esto es
lo que define hasta ahora en sociología los grupos
racialmente diferenciados. Y ahí estamos los gitanos
también. Llegará un momento, como consecuencia de
los matrimonios mixtos que todo cambiará. Dentro de
50 años gitano será, no tanto el que pueda acreditar
que tiene un padre, una madre o antecesores que han
sido gitanos, sino quien tenga un estilo de viga
gitano, una manera de entender gitanamente la vida,
una manera de enfocar los problemas. Una manera, en
definitiva, de ser feliz cuando se es posible y de
soportar la tragedia cuando ésta llega a nosotros.”
- Usted
es la prueba de que los gitanos pueden también tener
éxito, sin convertirse obligatoriamente en
banderilleros o en estrellas del flamenco. ¿Pero se
siente usted como un ejemplo más o más bien como una
anomalía de las estadísticas?
- He
tenido suerte. No quiero ni deseo ser líder y tal
vez, eso sí durante algún tiempo haya sido la
excepción. Hoy día ya no lo soy. El gran mérito lo
tuvo mi madre. Mi madre era una gitana inculta,
analfabeta, no sabía ni leer ni escribir. Ni sabía
ella ni ha sabido nunca nadie de mi familia. Pero
aquella gitana quiso que yo fuera al colegio, a la
escuela. A los racistas no les gusta oír lo
que voy a decir a continuación: la constitución
española lleva mi firma, lleva la firma de un
gitano, esto no les gusta. Yo lo repito cada
vez que puedo, porque de alguna manera me tengo que
defender.”
LA
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