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Robert Redford: primero
artista, luego empresario
Ha recorrido un largo camino desde que hizo sus
pinitos como pintor en Francia a sus 18 años, ahora
vuelve para celebrar en la feria audiovisial MiPCOM
en Cannes el primer aniversario
del Chanel Sundance France.
La versión internacional de su proyecto televisivo
sigue la estela del Festival de cine indenpendiente
que esta leyenda del cine estadounidense creó en los
años 80.
Robert Redford sigue alimentanto los sueños de
creadores noveles, ante el micrófono de la agencia
Euronews rememora los inicios de lo que hoy es el
cine independiente más influyente en Estados Unidos.

- ¿Por
qué ha elegido Francia para el lanzamiento de la
versión internacional de su proyecto televisivo
Sundance?
- Hay
algo de personal. Mi carrera debutó aquí, en mi
juventud comencé a pintar, siempre tuve la impresión
de que no se trataba de algo serio, pero me hacía
sentir bien. Tuve una infancia difícil, muy
problemática, me expulsaron de la escuela, en cierto
modo me vino bien porque lo que yo realmente quería
era cambiar de lugar. Quería irme a algún sitio que
diera sentido a mi vida, en el que pudiera estar en
contacto con artistas y, por supuesto, ese sitio fue
Francia, París.
- Usted
lanzó el Festival de Sundance en los años 80, una
manera de devolver a la industria cinematográfica el
bien que le ha hecho. ¿Cuál ha sido el motivo para
lanzar este canal de televisión?
- Este
canal es el fruto de experiencias anteriores, lo que
yo llamo: los Laboratorios Sundance. En 1980 podía
considerarme un hombre afortunado con varios éxitos
cosechados, fue un momento crucial de mi vida, en el
que o bien continuaba haciendo películas como las
hechas hasta ese momento, o me tomaba un respiro
para reflexionar sobre la manera en la que podía
aportar algo nuevo a esa industria que tantas
gratificaciones me ha dado. Y puesto que siempre he
querido ser independiente, pensé en crear algo que
pudiera hacer avanzar, enriquericer esta industria.
La idea de base fue dar oportunidades a nuevos
artistas, crear un espacio en el que puedan poner en
práctica sus ideas y así, con un poco de suerte,
crear nuevas audiencias para esos artistas. Y si
llegas a hacer eso, estás creando una nueva
categoría, que, además, contribuye al desarrollo de
este negocio.
-
¿Piensa que sus experiencias pueden inspirar a los
jóvenes directores de hoy?
- He
sido bastante independiente durante toda mi vida, he
querido mantener esa independencia sin que ello
implique quedarme al margen del mundo. Porque no
podemos evitar formar parte de un negocio cuyo
objetivo es divertir. Esa es nuestra tarea, debemos
divertir. Pero, ¿podemos hacerlo de una manera
diferente? ¿Podemos ofrecer a la gente un tipo de
diversión distinta de la vista hasta ese momento?
¿Aportar una nueva visión? Pensé que la mejor manera
de hacerlo era ofreciendo una parte de mi carrera y
de mi vida, creando Sundance. A parte de esto, no
sabía que otra cosa podía ofrecer. Mira, la
independencia no es un asunto de masas, es difícil
desempeñar ese papel en un mundo controlado por las
compañías. Las compañías tienen fórmulas que
funcionan y saben que amortizarán lo invertido. Así
que, la experimentación o la independencia es vista
como algo negativo, demasiado arriesgado, hay que
estar dispuesto a luchar.
- ¿Sigue
apoyando a nuevos artistas?
- Claro
que sí. Eso fue lo que nos impulsó a crear los
laboratorios: la creación. Algo que todavía está en
marcha y cada vez son más los directores que pasan
por nuestros estudios: Quentin Tarantino, Darren
Aronofsky, Wes Anderson, PT Anderson
y muchos
actores que están hoy aquí como Elizabeth Moss, Joh
Hamm. Hay mucha gente que pasa por nuestros
laboratorios ya sean actores, directores o
escritores, me alegra ver cómo toda esa gente puede
beneficiarse de este proceso para entrar en este
mundo, sin dejar de ser independientes.
- ¿Usted
se considera un artista o un hombre de negocios?
- Un
hombre de negocios, por supuesto que no. Es como la
palabra etiqueta. Cuando alguien me tilda de esa
manera me pone nervioso, me siento incómodo porque
para mi es como marcar el ganado, no me siento
identificado con esa etiqueta. ¿Sabe?, tampoco
pienso en ello.
Los
negocios no me hacen sentirme bien porque yo me
considero un artista. Y seguiré siendo un artista e
intentaré que la gente con la que me asocio sean
buenos negociantes.
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