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¿Soluciones individuales
para problemas globales?
por el
sociólogo Zygmunt Bauman
Siglo XX: “El poder se fue escapando
de las
manos de los gobiernos. En ese
momento
la política seguía siendo algo
local, pero
el poder se había convertido en
algo que ya era global”
Discurso al recibir
el premio pdf
"Nuestros nietos pagarán la factura
de nuestra orgía consumista" a dicho desde España el
sociólogo polaco Zygmunt Barman quien junto al
académico Alain Touraine recibieron el premio
“Príncipe de Asturias” de Comunicación y Humanidades
de manos del
Príncipe Felipe. Desde el teatro
Campoamor de Oviedo el premio Barman agradeció el
premio y desarrollo una serie de conceptos que se
pueden leer desde el archivo pdf que acompaña esta
pagina.
Javier G. Caso mantuvo el siguiente
dialogo publicado en “El Publico” donde el autor de
la “modernidad liquida”, analizo desde su óptica la
mas reciente crisis económica y las consecuencias
sociales previa, a la crisis financiera que estalló
hace ahora tres años.
-
¿Tiene futuro el tradicional modelo de bienestar
europeo en el actual mundo globalizado?
- No me gusta hablar
de Estado del bienestar. Es un término confuso que
tiene que ver solamente con la redistribución de la
riqueza. Yo lo llamaría un Estado social que tiene
dos privilegios: el deber de garantizar que todos
los ciudadanos tienen la posibilidad de protegerse
ante la desgracia. Y que la calidad de la sociedad
no se mide por una fuerza media, sino por una
debilidad media, es decir, la media de los débiles.
Esta idea surgió a partir de los gloriosos años
treinta del pasado siglo y está implantada en el
concepto de Estado-nación. Pero ahora estamos en la
era de la globalización. Y se duda de que el Estado
social sea sostenible, al menos en una nación
independiente. La única forma de preservar lo social
es trasladarlo a la escala global.
- ¿Es posible llevar
a cabo esta transformación?
-
"Repetimos los mismos errores que nos
llevaron a la crisis". Los problemas del hombre van
más allá del concepto de nación. Se ve claro
analizando las cifras. Un 5% de la población mundial
tiene el 33% de la riqueza, por lo que ningún país
por muy rico que sea puede aportar una solución a
este problema únicamente por sí mismo.
- ¿Qué lecciones se
pueden extraer de la actual crisis económica?
- Confieso que una de
mis mayores preocupaciones es que como seres humanos
seamos capaces de aprender de los acontecimientos y
de los hechos pasados. Sin embargo, no parece ser el
caso. Tras el colapso del crédito nos encontramos
ahora mismo en medio de la crisis y no sabemos cómo
vamos a evolucionar. Creo que no estamos aprendiendo
nada.
- ¿Se repiten los
mismos errores?
- No hay más que ver
los millones de personas sin trabajo que hay en
España. Pero no está sola. En Irlanda la situación
del desempleo es aún peor. Y lo mismo en Grecia.
Otro ejemplo: los bancos estadounidenses e
internacionales han invertido unos 825.000 millones
de dólares en la compra de acciones en economías
emergentes. Y eso en medio de esta situación de
crisis. Y ya sabemos lo que significa esto: hace
unos veinte años España, Grecia e Irlanda eran
economías emergentes. El flujo actual de capitales
está repitiendo la misma estrategia. El dinero sigue
fluyendo hacia las economías emergentes porque
existe la posibilidad de sacar beneficio rápido con
relativa facilidad al existir un crecimiento muy
veloz. Es decir, te metes un montón de dinero en el
bolsillo y cuentas con un periodo de tiempo
suficiente para disfrutarlo antes de que empiecen
otra vez los problemas. Hace veinte años ya vivimos
estas estrategias. Se crearon las mismas burbujas.
Hoy se está repitiendo la situación con las
inversiones masivas en las economías emergentes.
- ¿Por qué no se
corrige eso de una vez?
- Hace unos días, un
editorial de The New York Times advertía que ya se
está creando la próxima gran burbuja. Lo que ocurre
es que se invierte en países lejanos con niveles
bajos de vida con el objeto de sacar provecho de
esos entornos. En 1994 se produjo una crisis en
México y en 1997 en Asia, en particular en Malasia.
En 1998 se produjo una catástrofe en Rusia, al año
siguiente fue la debacle en Brasil y en 2002
Argentina entró en bancarrota. Todas estas
situaciones fueron producto de otras burbujas
previas. Y ahora está ocurriendo lo mismo.
- ¿La historia se
repite?
-
Lo hemos visto con el colapso de
crédito en Irlanda y en Grecia, que han provocado
una fuga de capitales. Se crea el pánico y el dinero
sale huyendo de estas economías.
- ¿Cómo funcionan y
cuándo estallan estas burbujas?
- Por un lado,
tenemos un aumento del valor de la moneda local,
esto provoca un crecimiento de las importaciones a
la vez que se reducen las exportaciones ya que los
productos son más caros de vender al mercado
exterior. Por otro lado, se produce una expansión
del crédito. La combinación de ambos factores lleva
al suicidio. Porque combina una fuga de capitales
con una búsqueda desesperada de territorios vírgenes
donde repetir este modelo de burbuja. Por eso digo
que no estamos aprendiendo nada de nuestro pasado, y
que estamos repitiendo los mismos errores.
- ¿A qué achaca este
fenómeno?
- Repetir el mismo
modelo puede deberse a la naturaleza de las
instituciones económicas y financieras actuales.
Aunque repetir no supone volver al punto de partida
porque cada burbuja deja su sedimento y sus
secuelas.
- ¿Cuáles son las
características propias de la actual crisis?
- Un nivel histórico
de endeudamiento, hasta el punto de que nuestros
nietos y bisnietos tendrán que pagar las
consecuencias de nuestra orgía consumista, derivada
de estas últimas burbujas.
- ¿Detecta usted en
la actualidad un alejamiento entre la sociedad y los
gobernantes?
- Hay que empezar por
no echar la culpa de todo lo que está pasando
a los pobres gobiernos. Yo me siento
comprensivo con ellos. Les perdono muchas cosas a
los políticos. Lo que sucede en el mundo es que se
ha producido un divorcio entre el poder y la
política.
- ¿Cuándo se produjo
la separación entre los ciudadanos y los políticos?
- Cuando yo era joven
se creía que había una especie de matrimonio sagrado
entre poder y política. Los dos convivían en una
casa común que era el Estado-nación.
- ¿Y qué sucedió?
- El poder fue
creciendo. El sociólogo Manuel Castells habla de un
espacio de flujos para explicar cómo el poder se fue
escapando de las manos de los gobiernos. En ese
momento la política seguía siendo algo local, pero
el poder se había convertido en algo que ya
era global. En ese contexto la política ya
no estaba a la par con el poder y la soberanía del
Estado-nación se fue minando y socavando. La
política ya no contaba con los recursos necesarios
para hacer lo que antes hacía y prometía hacer. En
respuesta a esta situación, los gobiernos se fueron
despojando de las funciones que desempeñaban hasta
entonces: o bien se las vendió al mercado, donde no
se vieron sometidas al control del pueblo, o bien se
las transfirió al individuo con carácter vitalicio.
- ¿Qué consecuencias
tiene este nuevo modelo de hacer política?
- Los individuos
tenemos ahora la responsabilidad de encontrar
soluciones individuales para una serie de problemas
creados a escala global. Y esta es la causa del
distanciamiento que hay entre lo que puede hacer el
Gobierno y la percepción del individuo, que se
siente completamente abandonado.
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