Si Serra resultara electo
sería un desastre para
la política externa
por el profesor Luiz Moniz Bandeira

El cientista político y profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira, que vive actualmente en Alemania, afirmó en una entrevista para el portal del Partido de los Trabajadores (PT) que es muy grande la expectativa del mundo, principalmente en Europa y en los Estados Unidos,  con relación a la segunda vuelta de las elecciones en Brasil.

 

Dicha expectativa se debe al éxito del gobierno del presidente Lula. “Nunca Brasil estuvo tan presente en los diarios de Europa, y también de los Estados Unidos, como en el gobierno del presidente Lula. Sus éxitos son destacados en numerosos artículos que, infelizmente, la prensa brasileña

no transcribe”, afirma Moniz Bandeira.

 

En la entrevista también aborda el terrorismo ideológico que viene llevando a cabo por parte de la campaña adversaria contra la candidata Dilma Rousseff y habla sobre la política externa de Brasil. Critica, asimismo, la falta de sensibilidad del tucano José Serra para con el tema. “Sería un desastre para la política exterior de Brasil y perjudicaría su comercio con los países en desarrollo, sobre todo de América del Sur”, afirma.

 

- ¿El mundo está siguiendo con interés la segunda vuelta de la elección presidencial brasileña?

- Si, existe una gran expectativa en cuanto a la 2ª vuelta de la elección presidencial, porque nunca Brasil estuvo tan presente en los diarios de Europa, y también de los Estados Unidos, como en el gobierno del presidente Lula. Sus éxitos son resaltados en numerosos artículos que, infelizmente, la prensa brasileña no transcribe. Hace pocos días, la edición alemana del Financial Times publicó una página entera sobre el éxito del gobierno brasileño, tanto bajo el aspecto económico como bajo el aspecto social, y lo mismo hizo el importante diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. También en Francia la prensa ha dado un gran destaque al gobierno del presidente Lula y a la elección presidencial.

 

- Desde setiembre, la derecha está echando mano al terrorismo ideológico. ¿Sorpresa o previsible?

- Era previsible. Se trata de una intensa campaña terrorista, una guerra sicológica, promovida no solo por la derecha, sino por la extrema-derecha, y alimentada por intereses extranjeros, que hacen una campaña contra la política exterior del presidente Lula y no quieren que Brasil se proyecte cada vez más como una potencia política global. Una campaña de este tenor, execrable, sólo es posible en una república presidencialista, como existe en los Estados Unidos, cuyo modelo fue copiado por Brasil, luego del golpe militar del 15 de noviembre de 1889.  Lo que aprendí, en mis 74 años de vida, fue que siempre los que gritan contra la corrupción son generalmente los más corruptos. El periodista Carlos Lacerda gritó que, bajo el gobierno del presidente Getúlio Vargas, había un “mar de lodo”. No se probó nada. Sin embargo,  el periodista Carlos Lacerda, después de que fuera gobernador del Estado de Guanabara, nunca pudo explicar cabalmente de donde provino la enorme fortuna que dejó. La campaña contra Dilma Roussef es abyecta, sórdida, de un nivel tan bajo, con escándalos forjados, fabricados visiblemente por motivos electorales. Es lamentable la degradación política a la que el PSDB, sus aliados y los medios de comunicación están llevando al país.

 

- ¿Qué cambiaría, en la política externa de Brasil, si Serra fuese electo presidente?

- José Serra nunca tuvo ni tiene la menor sensibilidad hacia la política internacional. Seria un desastre para la política exterior de Brasil y perjudicaría su comercio con los países en desarrollo, sobre todo de América del Sur.  Él ya realizó declaraciones, de las más absurdas, atacando a Argentina, a Bolivia, a Venezuela y a otros países. En materia de sumisión a las directrices políticas de los Estados Unidos,  el gobierno de José Serra sería mucho peor, mil veces peor, que el del presidente Fernando Henrique Cardoso. Y un cambio en la política externa de Brasil tendría graves implicancias para la política de defensa nacional. Como presidente, José Serra, sin duda, acabaría con  el programa de reequipamiento y modernización de las Fuerzas Armadas, suspendería definitivamente la fabricación del submarino nuclear y la reconstrucción de la industria bélica en Brasil, todo para atender los intereses de los Estados Unidos, que necesitan vender sus armamentos obsoletos. Las reservas petrolíferas de la capa pré-sal serían entregadas a las compañías extranjeras, la Petrobrás y el Banco do Brasil, privatizados. Muy posiblemente José Serra también enajenaría territorios de la Amazonia, donde actúan 100 mil ONGs, muchas de las cuales, con intereses ocultos, ejerciendo actividades ilegales, como el tráfico de drogas, de armas y de personas, lavado de dinero e, incluso, espionaje, bajo el manto de que están defendiendo los derechos de los indígenas. Estas actividades deben ser reprimidas, pero difícilmente las Fuerzas Armadas brasileñas estarían en condiciones de hacerlo, si el candidato José Serra fuese electo, dado que la coalición PSDB-DEM alimenta la idea de empequeñecer el Estado y de que, en un mundo globalizado, no puede reconocerse más el precepto de la soberanía nacional. Brasil sufriría un enorme retroceso.

 

- ¿Qué cambiaría, en la política externa de Brasil, si Dilma confirma su victoria en la segunda vuelta?

- No tengo la menor duda de que Dilma Roussef dará continuidad a la política exterior del presidente Lula, si vence, lo que espero y deseo, en la segunda vuelta. Ella, por cierto, continuará tratando de promover la unión de América del Sur, no sólo como un bloque económico, cuyo epicentro es el Mercosur, sino como un espacio geopolítico, capaz de alcanzar una mejor inserción internacional, compitiendo con otras grandes masas geográficas, demográficas y económicas, tales como China, Estados Unidos, Rusia e India. Y, por lo tanto, dará continuidad al programa de defensa nacional, que apunta a reequipar, modernizar y capacitar las Fuerzas Armadas para que puedan defender el territorio nacional, tanto la Amazonia verde como lo que llaman Amazonia azul, i. e., su inmenso mar territorial donde se encuentran los enormes yacimientos de petróleo, en la capa pré-sal.

 

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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