Economía: facilitación
cuantitativa
por Luiz Carlos Bresser-Pereira

Inundar el mercado de liquidez, tal como lo ha hecho el gobierno americano, ayuda a disminuir la deuda pública. Los países ricos están enfrentando serias dificultades después del crash financiero que afectó la economía de todo el mundo en 2008.

 

De hecho, ellos viven una recesión de largo plazo, en la cual prevalecen altos índices de desempleo y bajas tasas de crecimiento, y el riesgo de deflación es alto. Por otro lado, se sienten con las manos atadas, pues adoptaron una política fiscal altamente expansiva inmediatamente después de la crisis - lo que resultó en tasas elevadísimas de endeudamiento público.

 

Por eso, los distintos grandes países europeos, como Alemania y el Reino Unido, están involucrados voluntariamente en un violento proceso de ajuste fiscal. Los EEUU dudan. Al decidir por esta vía, estos países apenas profundizarán la recesión en la que se encuentran.

 

Existe, entre tanto, una salida. Es el "quantitative easing" que el Federal Reserve Bank ya adoptó en el auge de la crisis, y que ahora su presidente, Ben Bernanke, se dispone nuevamente a adoptar.

 

Pero, realmente, será sólo una solución si los dirigentes económicos de estos países llevaran hasta las últimas consecuencias esta política. El "quantitative easing" - la facilitación cuantitativa - es un eufemismo fascinante para la vieja y condenada impresión de moneda por parte de los gobiernos.

 

El objetivo declarado es aumentar la liquidez del sistema económico. El método es el Fed comprar en el mercado títulos del Tesoro americano.

 

Con esta estrategia, el mercado es inundado de liquidez, y, gracias a eso, la economía tal vez reaccione, en la medida en que inversores y consumidores se animen y los bancos logren financiar inversiones y consumo en lugar de estar obligados a esterilizar los recursos en sus arcas.

 

Existe, entre tanto, una posibilidad o un objetivo sobre el que nadie le gusta discutir, pero que es muy importante. Si el Banco Central compra títulos del Tesoro en el Banco Central, la deuda pública disminuye. Esta compra equivale al pago de parte de la deuda. De la deuda líquida: la deuda del Tesoro menos el valor de sus títulos comprados por el Banco Central.

 

En compensación, se podrá argumentar, la deuda del Banco Central aumenta. ¿Pero qué deuda? Sólo si consideramos como deuda la cantidad de moneda en poder del público. En verdad, el "quantitative easing" tiene y debe tener un segundo objetivo: disminuir la deuda pública y, así, abrir espacio para que los gobiernos puedan volver a llevar a cabo una política fiscal expansiva y superar definitivamente la crisis.

 

¿Pero eso no causa inflación? El Fed no está preocupado. El peligro, hoy, no es de inflación sino de deflación. Los precios de muchos sectores económicos están cayendo en los EE.UU.- lo que es muy preocupante. Lo que no está claro todavía es la reducción de la deuda pública.

 

¿Pero esta no es una heterodoxia inaceptable para personas bienpensadas? Puede ser, pero no existe populismo involucrado en el proceso.

 

No fue gracias a los bien-pensados que el mundo progresó hasta hoy, y sí gracias a aquellos que tuvieron el coraje y la firmeza de enfrentar problemas nuevos y grandes con determinación.

 

El buen sentido nos dice que debemos mantener nuestras cuentas en orden. Pero el verdadero orden en los momentos de crisis es tan simple como creen los bien-pensados. 

 

Traducido para LA ONDA digital  por Cristina Iriarte

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