Obama perdió porque
su gente no lo votó
por Antonia Yánez

La mayor derrota de Obama en las recientes legislativas de su país, no tiene su centro de gravedad estratégico en el avance en escaños de los republicanos y una derecha conservadora y belicista. Ésta habita fundamentalmente en que quienes confiaron con su voto para que llegara a la Casa Blanca, en esta oportunidad no fueron a votar. Solo el 40% aproximadamente acudió a las urnas, los jóvenes especialmente negros y latinos que fueron la ampliación del electorado demócrata en el 2008, ahora se abstuvieron. El voto de los blancos ahora llegó al 78%, mientras que en el 2008 se situó en 74%. Solo un 11% de los jóvenes de  entre 18 y 29 años se presentaron en esta oportunidad, en el 2008 lo había hecho un 18%.

 

Lo predominante es que ha vuelto a instalase la desconfianza en las formas tradicionales de hacer política, y sus Partidos como agentes para solucionar los problemas sociales. Lógicamente más allá de estos datos lo que queda es la institucionalidad emergente, una mayoría republicana y un sector ultraconservador que se instala en el legislativo. Un Ejecutivo que queda muy afectado por una expresión ciudadana de desconfianza por lo que esta haciendo. Especialmente en la economía.

 

El mapa político norteamericano y sus expresiones culturales, mostrarán una intensa vida y acciones mediáticas en el próximo periodo. Los conservadores se preparan en varios frentes. Entre estos está “la operación de rehabilitación de Bush” a partir de que se conozca su libro (Decision Points) de “memorias” en estos días.  Esta operación está concebida como requisito para que los republicanos vuelvan a la Casa Blanca. “Con este libro y con el paso del tiempo, la mayoría de la gente empezará a reconocer que, independientemente de que te guste o no, Bush es genuinamente decente y un buen hombre de nobles intenciones" ha dicho Mark McKinnon asesor y colaborador de Bush.

 

Pero la rehabilitación de Bush no es solo crear un camino apacible para los republicano hacia el 2012, es también, rehabilitar algunas de sus políticas que sus partidarios recién llegados al Senado quieren recuperar, como las rebajas de impuestos y cambios en política emigratoria y exterior.

 

Obama ha dicho inmediatamente de conocidos los resultados de las parlamentarias: yo soy el responsable de la derrota demócrata, “Los electores muestran su frustración por lo que no hemos hecho”. Existen antecedentes en los EE.UU. de que presidentes castigados por las parlamentarias que luego aspiran a continuar por un segundo periodo triunfan. Lo hizo Bill Clinton después de perder el Congreso en 1994, pero dándole un giro ideológico a su programa de gobierno. A partir de enero, cuando el nuevo Congreso se instale, Obama dependerá de los republicanos para aprobar cualquier ley. De allí en adelante se podrá saber claramente si cuenta con una estrategia que cree las condiciones para permanecer en la Casa Blanca luego del 2012.

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