El 30 homenaje
a 30 años del NO
por Gabriel Mazzarovich

Como parte de los distintos eventos que hasta el 30 de noviembre conmemoraran el histórico pronunciamiento popular del año 80, que dijo NO a la constitución que pretendía imponer la dictadura y la derrotó políticamente, el pasado 18 de noviembre la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) organizó un acto en la Sala Maggiolo  con la participación, entre otros, de Edgardo Rubianes, Hugo Rodríguez,  Lucía Arzuaga, Dra. Marita Muñoz, Eduardo Vaz y Gabriel Mazzarovich, por la Comisión que prepara los actos recordatorios.

 

Lo que sigue es la versión de sus palabras tomadas por La ONDA digital.

 

La idea de conformar esta Comisión Nacional - que no por casualidad, se llama de Homenaje al Pueblo Uruguayo por los 30 años de la victoria del NO – tiene que ver con una percepción que hubo muy disputada en el PIT-CNT de que, con la celebración de los 25 años del retorno a la democracia, había tenido varios problemas.

 

Pero había uno que era muy notorio y era el “ninguneo” absoluto y total al papel de las organizaciones populares y al papel de la lucha popular en la derrota a la dictadura que – directamente – fue inexistente. Ni siquiera fueron invitadas las organizaciones sociales a participar de tan magno evento. Eso – quizás – fue lo más trágico. Pero en el trasfondo del discurso, está la idea de que nadie luchó, de que la dictadura cayó casi por su propio peso, o – en todo caso – por hábiles o menos hábiles negociaciones de dirigentes políticos. Y – notoriamente – se esconde, además, un conjunto de cosas en ese plano. Venía – también – atado a todo el problema sobre el debate de la Ley de Caducidad, que tiene que ver directamente con esto y con la reiteración sistemática de los partidos políticos – de la derecha en particular, aunque no sólo hoy – y también de la mayoría de los medios de comunicación de volver a retomar la “teoría de los dos demonios” de la dictadura. Teoría que – muy brevemente – explica todo como que un grupo de guerrilleros, medio alocados, provocan la violencia y un grupo de militares – a los que después se les fue la mano – los enfrentó y todo se explica desde allí.

 

Eso – para el movimiento sindical en particular y para quienes integramos la Comisión – tiene tres problemas:

 

1)     El primero, que oculta el carácter de “clase” de la dictadura, que estuvo muy lejos de ser sólo militar y que respondió a un proyecto económico muy concreto y político – en consecuencia – y esconde, por lo tanto, a los grupos económicos y sociales del Uruguay que, no sólo apoyaron la dictadura, sino que se beneficiaron grandemente con ella.

 

2)     En segundo lugar, oculta la dimensión de la represión. Sólo como un dato: en esta casa de estudios, la investigación que un grupo de compañeras y compañeros realizó con el terrorismo de estado, logró comprobar – entre otras cosas – que la Inteligencia de la policía (que no era el Servicio de Inteligencia más grande y todos lo sabemos), había 300.000 fichas individuales. ¡300.000! Y, si tomamos en cuenta la condición de los presos políticos que – por ejemplo – la gran figura represiva de la dictadura del Uruguay fue la prisión prolongada (acompañada, en todo caso, por torturas) y – aquí, en Uruguay – no hay un solo preso ni un solo juzgado por torturas, aún.

 

3)     Y el tercer elemento es que se “come” el papel del imperialismo la dictadura. Porque es muy difícil de explicar la “teoría de los dos demonios”. ¿Porque – además del Uruguay – hubo dictadura en Argentina, en Chile, en Bolivia, en Brasil? En todos los países de América Latina, salvo en Venezuela y en Costa Rica.

 

Con el afán de aportar lo que – desde las organizaciones sociales populares y desde el pueblo – se hizo para derrotar a la dictadura. Y nos parecía especialmente importante lo del NO, porque fue un momento de conjunción de lucha importantísimo. Porque parece que aquí no hubiera pasado nada entre la huelga general del 73 y lo que ocurrió después. Y – sin embargo – hubo una resistencia permanente del movimiento popular uruguayo. Nos parece recordar – por ejemplo y nosotros lo hacemos – que la dictadura, en ese año, cambió el 1º de mayo, porque no quería que hubieran las movilizaciones obrero-estudiantiles que todos los primeros de mayo hubo. Había compañeros que recordaban – y aquí hay compañeros que lo pueden recordar mucho mejor que yo, yo era un “gurí” – que en el 1º de mayo del 74 hubo manifestaciones multitudinarias, con mucha gente en la calle, que fueron “gaseadas” y visiblemente reprimidas. Que en el 79 hubo un conflicto en Veterinaria que consiguió – durante más de cuarenta días de conflicto – tirar abajo a un decano interventor que – además – era el hermano del General Cristi. ¡Casi nada! ¿No? Que ese 1º de mayo del 80, la dictadura – con tanto tino – lo cambió para el 5 de mayo (que es el aniversario del natalicio de Carlos Marx), lo que motivó que un diario brasileño – “Zero Hora”, el diario de Porto Alegre – titulara: “La dictadura uruguaya homenajea a Marx”.

 

Pero – al margen de esto – la clase obrera uruguaya organizada y los estudiantes, fundamentalmente, deciden resistir, decidimos resistir ese cambio. Y la consigna fue no ir a trabajar – el 1º de mayo – y no ir a estudiar el 1º de mayo. O – en el caso de que se hiciera – hacer movilizaciones del tipo que fuera en ese lugar. Estamos recordando todo eso. Ese 1º de mayo mataron a Jorge Reyes, compañero metalúrgico. ¡Fueron decenas los detenidos, decenas los despedidos, decenas los destituidos!

 

Para darles una idea: encontramos – también – en los archivos de Inteligencia de la dictadura (y no se preocupen, yo estoy en contra de reconstruir la historia de la lucha uruguaya a partir de los servicios de inteligencia, pero hay documentos muy interesantes porque cuidan solo hechos) y constatar que hubo ausencias importantes de gente en 80 empresas metalúrgicas. Que el 20% de las obras de la construcción tuvo ausencia total y el 60% tuvo ausencia de más del 50%. Para darles una idea, compañeras y compañeros, ¡eso es un extraordinario paro hoy! Queríamos trasmitir y recordar estas cosas, porque ahí se construyó el triunfo del NO.

 

El llamamiento clandestino de la CNT y de la FEUU a votar NO, fue el primero que salió. Salió – para ser más claro – en setiembre del 80, un mes antes de que la dictadura promoviera – inclusive – el proyecto de Constitución. Y ese llamamiento – porque alguno dice “clandestino” y plantea de que son cosas pequeñas. Y – efectivamente – las estructuras clandestinas eran pequeñas. Pero lo que movilizaban no era pequeño y lo que tenían vinculado, no era pequeño. De ese llamamiento – según testimonios de algunos compañeros – se imprimieron 30.000 copias, para ser más claros. ¡30.000 copias! Y ahí no había nada. Vale recordar que no había mail, no había fax, no había Facebook, ni Twitter, ni nada. ¡A gatas había teléfono en algún caso! Fotocopiadora tampoco.

 

Entonces lo que queremos trasmitir es que hubo una dimensión de masas de la lucha de la gente. Para lograr que en noviembre del 80, por primera vez en la historia, una dictadura hiciera un plebiscito y lo pierda, cientos de miles de uruguayos y uruguayas – y no estoy exagerando: ¡cientos de miles de uruguayos y uruguayas – hicieron cientos de miles de cosas!

 

Les recuerdo – por ejemplo – que en el caso de Germán Araújo y CX 30, otro personaje olvidado (hasta películas muy buenas – que ahora se están haciendo – no lo mencionan en ningún momento, como si no hubiera existido) – jugó un papel extraordinario en toda la dictadura. Pero para el plebiscito, se debe recordar el papel de Germán Araujo y Marcos Carámbula, quienes entre otros se convirtieron en puntales centrales de aquella decisiva jornada. La 30 organizó – para el día del plebiscito – una red de 4.000 corresponsales que obtuvimos el resultado del plebiscito una hora antes. ¡Y que se dio a las agencias internacionales de prensa, una hora antes!

 

Eso lo digo para los que hoy dicen en el parlamento – para oponerse a la derogación de la Ley de Caducidad – que hasta la dictadura respetó un plebiscito. ¡Respetó minga un plebiscito! ¡Porque acá no hubo fraude, porque hubo miles de personas que se jugaron la ropa para que no lo hubiera! ¡Si no, hubiera habido fraude! ¡Y estamos hablando de 4.000 personas que se jugaron todo! Porque había que recabar los datos, sacarlos por los distintos centros que había. Había tres centros de recolección de datos: uno en Aires Puros, otro en el Centro y otro en Las Piedras. Porque teníamos miedo que tomaran la 30 y evitaran que se trasmitiera. ¡Y el pueblo le dijo NO a la dictadura! Y – un mes antes – compañeras y compañeros – en setiembre del 80, ¡Pinochet hizo un plebiscito en Chile y lo ganó! E impuso la Constitución fascista hasta el día de hoy.

 

La idea es juntarnos, recordar, reconstruir cómo se luchó, de qué manera se resistió, de qué manera se dio la batalla desde el pueblo y por el pueblo organizado. ¡Cómo se lo derrotó! ¡Qué tantas y tantas cosas se hicieron! Por ejemplo, la CNT hizo 200 simulacros de plebiscito en 200 centros de trabajo, para recoger la opinión de los trabajadores.

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