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El triunfo del NO del 80
y doce años de lucha
Diálogo
con José Pacella
Para conocer como se gestó el NO
del 30 de noviembre del 80, dialogamos con José
Pacella por entonces Secretario del Partido
Comunista Uruguayo en la clandestinidad. Pacella
había sido detenido y torturado en 1974 militando
desde la UJC clandestina, luego es liberado y en
1979 asume responsabilidades en el PCU. Es
nuevamente detenido y torturado en 1981 cuando
cumplía la responsabilidad en la Secretaria de su
Partido. Lo que sigue es una síntesis de ese extenso
diálogo de los aspectos salientes de acuerdo a la
redacción de L.O..
Para
José Pacella; “El NO es una proeza, en mi opinión es
un hecho inédito en la historia de la humanidad, de
que un pueblo termine ganándole un plebiscito a una
dictadura fascista. En otras declaraciones a la
prensa lo he comparado con un verdadero ‘tsunami
popular contra la dictadura’.
Seguidamente Pacella
advierte que “este gran acontecimiento del 80 no
podría haberse logrado sin una consecuente lucha de
12 años del pueblo contra la dictadura, que la
define como “gesta artiguista del siglo XX”.
En este periodo, hay una serie de acontecimientos
que van desde la huelga general hasta el acto en el
Obelisco y la salida democrática. En el medio hay 12
años de lucha ininterrumpida del pueblo. A veces a
uno le causa indignación y otras veces sorpresa,
algunos juicios que se expresan hoy en los ámbitos
políticos y sindicales: si alguien sale a decir que
la huelga general, prácticamente no estaba
organizada. O si alguien sale a decir – desde
posiciones positivas – que el 1º de mayo del 83 no
sabía de dónde venía la gente. O si se afirma que
los militares “reconocieron” el veredicto popular y
termina desconociendo que el resultado de 1980 fue
impuesto por el protagonismo del pueblo (si la
dictadura hubiera podido hubiera hecho fraude)”.
Luego agrega que en
su opinión hay acontecimientos que son decisivos en
el camino hacia la derrota de la dictadura; “la
huelga, que la marca a fuego, que la aísla, que
desnuda su carácter, que es otro de los fenómenos
que no están lo suficientemente aclarado en la vida
del país. Se sigue negando que era una dictadura
fascista, que era una dictadura del capital
financiero y que la picana y la línea económica iban
de la mano (como lo dice en algún material Rodney
Arismendi). Además – hubieron sectores de los
partidos tradicionales que formaron parte del golpe
de estado, que lo acompañaban y que la mayoría de
las cámaras empresariales, de la Asociación Rural y
de la Federación Rural, fueron el apoyo mínimo –
pero a la vez, social – que tuvo el régimen. Y por
lo tanto, la huelga desnudó eso y además señaló un
camino de lucha sin tregua y dignidad anti-dictatorial.
Otro elemento a tener
en cuenta: ¿qué hubiera sucedido si se aprueban las
actas y los contenidos del cronograma de 1980?
¿Hacia dónde hubiera derivado la situación uruguaya?
Seguramente no estábamos hablando en este período
histórico como estamos hablando. Porque además a mí,
lo que me importa más, del 80 es tener un enorme
reconocimiento y saludar al pueblo uruguayo. Y digo
bien: “pueblo uruguayo”. Porque nosotros no
compartimos la concepción de “patria para todos”. Yo
hablo del “pueblo uruguayo”. Porque quienes medraron
económicamente, al amparo de las bayonetas, quienes
fueron escribas en el país, o la revista Búsqueda,
congratulándose de la “paz social” que les permitía
aplicar los planes, quienes asesinaron, torturaron y
hoy mantienen un silencio cómplice, jamás van a
formar parte de lo que yo considero “pueblo”.
Y por eso, en esta
gesta dimensionó muchísimo más el papel jugado por
los que yo llamo ‘anónimos con nombre y apellido’.
Fueron cientos de miles los que –en los últimos
quince días del plebiscito– en una espiral
ascendente, hicieron posible la hazaña. A varios
niveles se sumaron la clase obrera, los estudiantes,
las parroquias, el arte y la cultura, la enseñanza,
los entes autónomos, en el Interior (en condiciones
más difíciles), pero también el pueblo encontró cómo
expresarse.”
En su reconto
histórico de la lucha contra la dictadura Pacella
agrega que: “primero fue de unidad
anti-dictatorial, después de unidad y convergencia.
Y como había sectores –como el Partido Colorado– que
no estaban dispuestos a conversar con los comunistas
ni con los frenteamplistas, se encontró la expresión
de acción común. En los hechos, en algunos de los
materiales escritos por nosotros está dicho, el
pueblo uruguayo pasó por encima de las estructuras
partidarias. Esa acción común se dio en los
plebiscitos que se hacían en las fábricas y donde el
NO ganaba por abrumadora mayoría, se dio en las
volanteadas, en las pintadas de la FEUU, del Partido
Comunista, del Frente y del Partido Nacional.
Se expresó también en
los actos que se hicieron en los cines, se dio en
las 10.000 personas que rodearon a Germán Araújo y
en los cuatro mil corresponsales, más las mesas con
los teléfonos y las casas que formaron parte de esa
inmensa respuesta social. Porque hoy cuando
Sanguinetti sale a hablar de espontaneidad, o cuando
este atrevido del hijo de Juan María, o la propia
diputada Piñeyrúa, hablan de que hasta los militares
respetaron el resultado del Plebiscito, nosotros
tenemos la enorme responsabilidad y la tienen los
historiadores y los comunicadores sociales, de que
no se esconda, que no sea ninguneado (como en parte
lo ha sido en todo este período) el NO. Porque la
verdad es que éste tenía detrás, como respaldo 7
años y medio de lucha sin pausa del pueblo uruguayo.
Es
importante saber bien quienes actuaban en ese
periodo y no entreverar todo como lo hace el ex
presidente Sanguinetti.
Si el protagonismo decisivo lo tuvo
el pueblo, mejor lo ninguneo y además cambio los
ejes, porque la historia es bien clara en 1980 no
existía el MLN. En 1980 de un lado está el pueblo y
las fuerzas democráticas – y el sentimiento
democrático realmente existía – y del otro lado
están los latifundistas, el capital financiero y la
banca entrelazada con los mandos militares y con la
corrupción.
Tenemos que ser
sinceros: reconocer que la columna vertebral de la
resistencia a la dictadura fue el Partido Comunista
del Uruguay, esto no es fácil de “tragar” para mucha
gente. Independientemente de que muchos de los que
estaban en el Partido ahora no lo estén; esas son
actitudes posteriores y no tienen nada que ver con
lo que estamos hablando. Reconocer que nunca dejó de
haber CNT y FEUU y que nunca dejó de salir Jornada y
el Boletín de la CNT y que había más de 20
periódicos sindicales obreros. Si esto se mira desde
aquel que estaba “papando moscas”, o que su
organicidad no pudo resistir los embates durísimos
del régimen es otra cosa. La historia siempre es
subjetiva, pero debe haber una aproximación a ella.
Y, por lo tanto, yo les exigiría a los historiadores
que hagan un análisis, que se gasten la vista, que
vayan y reporteen. Todavía hay mucha gente que está
viva. Que vayan a la Biblioteca Nacional y analicen
los acontecimientos. Porque la visión que dan en
muchos casos de la verdad del acontecer histórico,
es tendenciosa y tergiversada.
Para mi lo central es
que; el 80 pone de un lado al pueblo y a las fuerzas
democráticas y del otro lado a los sectores de las
clases dominantes que querían tener un país
maniatado, con una democracia recortada, con un
papel decisivo de las fuerzas armadas en el poder.
Pero yo vuelvo a algo que para mi es fundamental: el
pueblo fue conciente de que podía infligirle
derrotas a la dictadura y que el camino era de
movilización legal – en lo posible – pseudo-ilegal,
clandestino y que podía confluir desde distintas
expresiones sociales y políticas a un mismo fin. Y,
por lo tanto, no por casualidad, en 1981/1983 se
transforma en una nueva escalada represiva brutal.
Porque algunos de los forjadores esenciales del NO,
que formaban parte de la dirección del Partido
Comunista o en otros lados dirigentes de la UJC,
desaparecen en el 81. ¡Y cientos de comunistas y de
frenteamplistas son detenidos, torturados en La
Tablada y en los Departamentos de Inteligencia.
Recuerdo muy bien a Felix Ortiz que era el
Secretario del PCU en Montevideo, que luego es
detenido y desaparecido, lo mismo que Aníbal Balbi
en Canelones, a Quinteros que actuaba desde la CNT,
a Ricardo Giuria, Ramon Cabrera, Omar Pérez, Gonzalo
Mujica, Adela Vaz, Antonia Yañez que lo hacían desde
la UJC y la FEUU, es imposible nombrarlos a todos
pero sin duda merecen el mejor homenaje.
Estaba claro, que
para poder continuar con la aplicación del
cronograma y para poder seguir tironeando hasta
dónde los partidos tradicionales podían conceder el
mantenimiento de alguna supresión de las libertades
y de la izquierda, la dictadura debe reprimir,
recurre a este fenómeno cada vez que quiere llevar
adelante sus objetivos políticos, se ve aislada y
con cierto grado de desconcierto y pone nuevamente
como prioridad sacar de la escena o al menos
debilitar al movimiento popular, a la izquierda, al
PCU. Por eso aparece la brutal represión de junio de
1981 que se extiende hasta el 82. Quizás la última
expresión concreta de este accionar es el asesinato
del Dr. Roslik.
El objetivo era
debilitar o neutralizar a la izquierda, rompiendo el
frente opositor. Es muy importante recordar que
tampoco querían que estuviera Wilson Ferreira, que
finalmente lo llevan a la cárcel cuando regresa al
país. Todos somos contestes de que desde “Opinar” y
desde “Correo de los Viernes” se aceptaba, al igual
que en algunos sectores de los blancos, que no
importaba si no estaba la izquierda ni estaba el
Partido Comunista del Uruguay. Vale la pena ir a los
artículos de Enrique Rodríguez, polemizando con
estas posturas.”
LA
ONDA®
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