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En el Arte la idea de lo
estético ha desaparecido
Donald
Kuspit
Para Donald Kuspit (uno de los
críticos más influyentes), el arte ha sido
envenenado por el hincapié que se hace en su valor
comercial y su tratamiento como entretenimiento y
noticia. Le acusan de ser un pesimista cascarrabias,
pero él sonríe más de lo que se podría esperar de
alguien así. Ha llegado a Madrid para comisariar la
exposición del pintor José Manuel Ciria en el
Círculo de Bellas Artes y recuerda en cuanto puede
que los museos de arte moderno se han convertido en
un establecimiento de entretenimiento comercial. Es
exagerado en sus formas y en sus conclusiones porque
está convencido de que el arte hoy es incapaz de
distinguirse de lo que no es arte
-
¿Es capaz de hacer de guía por el arte?
- Es muy
difícil ser guía del arte contemporáneo porque cada
vez está más fragmentado y hay muchos tipos. Es una
escena tremendamente diferente, sobre todo, si
hablamos de las 500 galerías de Nueva York. Es muy
rico en posibilidades o muy confuso, podrías decir
cualquier cosa. Además, hay grandes nombres bien
conocidos, que tienen que ver más con el poder del
intermediario, el poder del dinero, lo cual no
quiere decir que estas grandes estrellas sean los
artistas más importantes. Podría darte nombres pero
ya son muy conocidos por todos y no quiero
prestarles más atención de la que tienen.
- ¿Es
Damien Hirst uno de ellos?
- Claro,
es uno de ellos, pero también Jeff Koons. Su
reputación tiene que ver con el dinero que se está
dedicando al arte. La única forma de discusión que
tiene este mundo es a partir del valor comercial,
nadie habla del significado o en términos de su
sensibilidad o sentido humano. Así que este es el
problema y vosotros, los medios de comunicación,
tenéis la culpa.
- ¿El
arte camina sin dirección?
- Sí, no
hay una dirección clara a la vista. Hay artistas
individuales pero no veo ningún tipo de tendencia
clara. De alguna manera hay que unir todo esto, de
tal manera que a mí me interesan los artistas que
llamo: "New Old Masters" (los nuevos antiguos
maestros).
- ¿No es
usted un poco melancólico?
- Verá,
es muy bueno oír hablar de Pablo Picasso, pero estoy
harto de oír hablar de él. Cuanto más me hablan de
él, más limitado le veo. El trabajo de Picasso es
muy limitado. Picasso es fantástico, pero no lo es
todo. Creo que hasta él se cansó de experimentar,
hay un límite. Sí, le das una vuelta, lo cambias, y
ahora qué. No creo en las estrellas, creo en el
terreno de operaciones donde hay muchos tipos de
artistas trabajando en el mismo terreno.
- Suele
decir que las nuevas tecnologías han restado
importancia a la obra y al artista, ¿por qué?
Es el
poder de las tecnologías. En la universidad en la
que trabajo hay un grupo de artistas que llamo "tecnoconceptualistas",
que quieren librarse de la idea de dibujar, de
trabajar con sus manos, para hacerlo todo con
ordenador. Luego está el otro grupo que dice hay que
trabajar con la vista, los modelos, las manos y hay
una lucha tremenda, porque se odian entre ellos.
- ¿Y con
ese panorama cuánto tiempo le queda a la pintura?
- No
creo que la pintura haya quedado obsoleta. Nada que
siga haciéndose en el mundo es obsoleto, es absurdo.
Todo el mundo quiere estar a la última
tecnológicamente. Todo el mundo en Nueva York tiene
tres teléfonos móviles. La pintura se ha convertido
en algo muy íntimo, en algo que no se puede
producir. El arte es una minoría ahora y depende de
la sensibilidad. No sé si la gente hoy tiene esa
sensibilidad para disfrutar del arte. El arte se ha
mezclado con el entretenimiento.
-¿El
mensaje se ha comidoa la belleza?
-
Absolutamente, uno de los grandes problemas en estos
momentos es la recuperación de la belleza. Todo se
trata de mensajes. La idea de lo estético ha
desaparecido. El mensaje no permite que haya la
sutilidad.
- Si nos
dejamos llevar por el arte, ¿hacia dónde nos
conducirá?
- No
tengo ni idea, creo que el arte es una elección
personal. En el Metropolitan Museum de Nueva York
hay muchísima gente cada día y yo me pregunto qué
busca toda esa gente, a lo mejor están cansados de
la televisión, de las películas, de los deportes...
Son necesidades terapéuticas estéticas, es decir,
hay quien necesita una curación espiritual desde el
arte. Todos necesitamos encontrar algo que nos ayude
a ser individuos y eso es lo que genera espacio para
el arte, ¿para qué arte? No lo sé.
-
Hablemos de responsabilidades: ¿por qué un artista
prefiere ser un chico malo a buscar la integridad?
-
Tenemos la idea de que el artista va en contra de la
corriente y lo establecido o que muerde la mano que
le da de comer, pero esto es una idea de vanguardia.
El sistema capitalista tiene un talento
extraordinario para neutralizar todo esto, basta con
comprar una obra de arte. Las provocaciones son
buenas para el capitalismo porque los chicos malos
producen novedades. Las cacas de Piero Manzoni le
convierten en un chico malo. El arte se ha
convertido en algo tan confuso que el posmodernismo
se ha transformado en un cliché: todo vale y nada
significa nada. Muy bien, ¿y entonces qué?
- ¿La
fama es una enfermedad?
- Sólo
buscan la fama, hay muchos artistas que sólo buscan
la fama, que sólo son narcisistas. Hay tantos
artistas que dicen eso de que "a mí me toca un pie
que no lo entienda nadie", y ¿por qué no te quedas
en tu taller y lo haces ahí? Porque entonces no
pasará nada, porque entonces no saldrá en las
noticias. Recuerda la muestra de Saatchi en Nueva
York, Sensation: estamos aburridos de eso. El arte
ha entrado en la cultura de la celebridad, de lo
sensacionalista. Afortunadamente, hay otro tipo de
arte por supuesto, un arte serio que tiene que ver
con el individuo. Ese arte ya no tiene nada que ver
con las noticias, porque las noticias buscan algo
rápido que se pueda presentar y entender en un
instante.
Los
centros de arte contemporáneo también tienen su
propia responsabilidad: tendrán que decidir si
quieren ofrecerle al visitante espectáculo o arte.
La gente
busca la intimidad en los museos, relacionarse cara
a cara con la obra de arte. Se busca una implicación
personal. Pero es verdad que hay una gran confusión:
los museos necesitan atraer a las masas porque no
tienen dinero. Tienen subvenciones, pero no es
suficiente. Es una situación contradictoria muy
conflictiva: para ser un gran museo como El Prado,
el Louvre o el Metropolitan los museos de arte
contemporáneo se han terminado. Ahora lo que hay es
una evaluación de la modernidad. Los museos de arte
contemporáneo sólo se dedican a clasificar lo que
tendrá valor en el futuro. Los comisarios están
haciendo sus versiones de lo que es importante.
-
Recientemente, en España ha habido una pequeña
polémica con un artista que ha rechazado el Premio
Nacional de las Artes Plásticas, ¿conoce usted a
Santiago Sierra?
- No, no
sé quién es. ¿Sierra es su apellido? ¿Qué hace?
[Le
contamos su trabajo con inmigrantes, las
instalaciones, los tatuajes]
Es lo
que yo llamo postartista: no hay una estética real.
Hay muchos de estos que se creen especiales, que
dicen "mi arte es auténtico así que yo no cojo
dinero por esto". Pero, ¿cómo venderá su obra: va a
quitarles la piel a esas personas y lo va a vender?
La cuestión es: ¿qué comité le ha dado un premio?
Porque supongo que alguien pensó que debería
concedérselo. ¿Por qué no se le pregunta al comité?
Yo le recomendaría que se viniera a Nueva York y que
abra una tienda de tatuajes, haría mucho dinero.
Creo que eso es basura.
Fuente Publico es
LA
ONDA®
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