Documental sobre
“José y Pilar”
por Patricia Simón

Por estos días se estrenó en el I Festival Internacional de Cine de  Málaga la documental “José y Pilar” que muestran la vida cotidiana del escritor José Saramago fallecido hace cinco meses, y de su mujer, la periodista Pilar del Río.

 

Según la crónica de Patricia Simón para el periódico Periodismohumano en una sala abarrotada de jóvenes y adultos, entre los que se encontraban muchos amigos del escritor José Saramago, el Juez Baltasar Garzón,

fue quien inició la presentación de la película.

 

 

“Esta película recoge el humor fino, agudo, irónico que caracterizaba a Saramago. Y de su mujer Pilar, ejemplo de complementariedad indispensable en las últimas décadas de producción del escritor”.

 

Garzón pronunció un emotivo discurso sobre las distintas facetas de esta pareja “se descubre la comunidad, la camaradería, la amistad de dos personas compañeras de viaje, apoyándose en el pensar y en el vivir, hombro con hombro, a golpe de risas y enfados con el mundo y con ellos mismos. Es determinante que la palabra que más se repite en la película es Pilar. Pilar para Saramago era el todo“. Pero sobre todo, hizo hincapié en el activismo por los derechos humanos del escritor: “No mostró ninguna debilidad ante el poder, al que denunció con energía y decisión fuera del signo que fuera y con independencia de la posición que ocupara en el momento de la crítica. Hizo compatible lo que hacía con lo que pensaba y eso le llevo a ser denostado por algunos hasta después de su muerte. Pero admirado y venerado por millones de personas que necesitan ese mensaje de responsabilidad y de ética“.

 

La Academia Sueca, cuando concedió el Premio Nobel a José Saramago, destacó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». El joven cineasta Miguel Mendes recoge cómo estas facetas estaban presentes en la vida cotidiana del escritor. Y lo hace siguiendo la mirada de Saramago. Una mirada que, a menudo, muestra un toque de picardía, alegre, frente a la melancolía y el pesimismo que se le atribuye, y con los que él mismo se define. Pero esa mirada siempre es de admiración cuando a quien tiene en frente es su mujer, Pilar del Río.

 

“José y Pilar” es una historia esperanzadora, que muestra el trabajo incesante de esta pareja por los derechos humanos. Una película que revela que no hay que ser héroes para dedicarse a esta lucha, pero que los héroes de nuestro tiempo son los que no tienen miedo a ser utópicos. Pero, sobre todo, es la obra más desconocida entre sus seguidores, la que demuestra que lo que mejor hacía Saramago no era escribir, sino amar.  “Pilar y José” es una reivindicación del amor, del cuidado y el disfrute del amor. Mendes acompañó a la pareja durante cuatro años, el periodo en el que Saramago escribió El viaje del elefante mientras combatía la enfermedad. “Nosotros vivimos desde las ganas de Pilar”, dice en una entrevista el escritor en pleno proceso de recuperación. Tras ver a esta pareja viajar sin descanso para intentar decir todo lo posible mientras se pueda, o aferrarse a la vida sin tregua en los hospitales, es inevitable pensar en el poema de Benedetti Te quiero: “Si te quiero es porque sos / mi amor mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos”.

 

Esta película muestra cómo Pilar del Río es fundamental en la obra de Saramago, no sólo porque participe activamente, sino porque la cosmovisión de Saramago tiene como punto de partida y retorno su mujer. “Si hubiera muerto antes de conocer a Pilar, habría muerto mucho más viejo”, dice el escritor en un momento de la película. Durante la presentación de la película, del Río recitó un fragmento de El Evangelio según Jesucristo, cuando María Magadalena sabe que el Mesías no volverá: “Miraré a tu sombra si no puedo mirarte a ti’. Jesús le responde ‘Entonces yo estaré donde esté mi sombra si allí va a estar tu mirada”.  “Pues esa poesía que escribía en los libros también la escribía en la vida cotidiana”, explicó Pilar del Río.

 

El director, Miguel Gonçalves Mendes, admirador de Saramago e indignado con la imagen de hombre duro, inflexible, que se difundía de él, sobre todo en Portugal, pidió a la pareja incansablemente, durante siete años, que les permitiera grabar su vida cotidiana. Mendes nunca imagino que el proceso se alargaría durante cuatro años. La enfermedad llegó y Saramago volvió a dar una lección de vida: luchar contra la muerte, pero con la serenidad de la certeza de que puede llegar en cualquier momento. Pero, como dice en la película “la muerte es haber estado y no estar. Y eso me cabrea muchísimo”.

 

En el documental vemos cómo, en una de las decenas de presentaciones del libro “El viaje del elefante” por todo el mundo, Saramago dice “tenemos más tiempo”. Sin embargo, la crueldad de esta película es que se trata de una cuenta atrás: falta tiempo para escribir libros que nos permitan entender mejor el ser humano, tiempo para denunciar a los poderosos, para defender a las víctimas, para apoyar a los emprendedores que luchan por un mundo mejor… Pero sobre todo, falta tiempo para amarse. Por eso, José le dice a Pilar en el documental: “Nos encontramos en otro sitio”.

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