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La cultura victima de la crisis
y la privatizaciones en Europa
por Peio
H. Riaño
Los recortes en los presupuestos de los ministerios
dedicados a velar por la diversidad de las artes y
el patrimonio en países como Reino Unido, Italia y
España dejan al sector en manos
de las empresas y los intereses
privados.
El
presidente de una conocida marca de zapatillas de
deporte anunció, al poco de que el Gobierno de David
Cameron (Reino Unido) diera a conocer el abultado
recorte de los presupuestos destinados a Cultura,
que invertiría cerca de 50.000 euros en un concurso
para artistas, en el que deberían crear un gran
cartel para un anuncio con la reina Noor de Jordania
como protagonista.
El jefe
de la marca, que entendió que era el mejor momento
para demostrar su filantropía, aseguró que "la
responsabilidad social es parte del ADN" de su
empresa. "Las empresas nos metieron en el lío que
nos encontramos hoy, ahora tienen la oportunidad de
cambiar el mundo para mejor", soltó a un periódico
inglés para aclarar que las empresas también pueden
hacerse cargo de la cultura.
Afectan
más a los proyectos pequeños que a los grandes
De
hecho, fue el propio Gobierno el que advirtió que
esperaban mucho de las empresas y los coleccionistas
privados para ocupar el enorme déficit de
financiación cultural al que se enfrentará el país
en 2011. En Inglaterra, las inversiones públicas en
Cultura se canalizan a través del Consejo de las
Artes. El ministerio ya le ha ordenado que reduzca
un 30% de la inversión en cuatro años, tal y como
informa Iñigo Sáenz de Ugarte desde Londres.
Al
tiempo, reduce un 15% las subvenciones que entrega a
las instituciones culturales, desde los grandes
colosos como la Tate, el Museo Británico o la Royal
Opera House, hasta los pequeños grupos de actuación
local. En total, existen 850 organizaciones que
reciben subvenciones y ya se ha calculado que para
el año que viene más de cien perderán las ayudas.
Han acuñado un lema: "Cortadnos, pero no nos
matéis".
De esta
manera, el Consejo de las Artes pretende cuadrar las
cuentas reduciendo el número de organizaciones que
recibirán subvenciones para no perjudicar demasiado
a las más grandes y con más repercusión
internacional para el turismo. De ahí que se insista
desde el Gobierno en que los grandes museos seguirán
siendo gratuitos.
Precisamente, una de las mayores preocupaciones de
las cerca de 60 asociaciones que la semana que viene
se reúnen en Madrid para firmar el Pacto Social por
la Cultura, bajo la primera conferencia estatal de
los sectores profesionales y empresariales de la
cultura, es esa polarización a la que están
arrastrando los recortes en toda Europa: lo que hay
es para el pez grande.
José
Luis Melendo, vicepresidente de la Federación
Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales (FEAGC),
asegura que España tiene "en estos momentos un
sistema de ayudas que sólo favorece a un tipo de
empresas". Daba a entender que los grandes centros
de arte, florecidos a lo largo de la península desde
mediados de los ochenta hasta hoy (el Centro
Niemeyer de Asturias espera una inversión de casi 15
millones de euros para finalizar el próximo año la
construcción del edificio), "salen beneficiados,
pero la pequeña empresa, que apoya la supervivencia
de la diversidad cultural, está abocada a la desa-parición
con este sistema de subvenciones y recortes". "No es
posible que todos tengamos un Guggenheim", aclaró.
Sin
embargo, creer que ya no es posible un gran proyecto
"artiturístico" sería subestimar el poder de un
faraón del petróleo como Roman Abramovich, que tal y
como aseguraba ayer el diario londinense The Daily
Telegraph, invertirá 300 millones de euros en la
construcción de un museo que albergue su colección
de arte moderno y contemporáneo en una pequeña isla
artificial llamada New Holland Island, en el centro
de San Petersburgo.
Berlusconi ha recortado casi 500 millones de euros a
Cultura
El dueño
del Chelsea se hizo coleccionista hace año y medio:
invirtió más de 70 millones de euros en menos de 24
horas en dos subastas de Nueva York. El portavoz de
Abramovich, John Mann, aseguraba a ese periódico que
la idea es crear un "complejo multifuncional", "un
nuevo centro de negocios, comercio y cultura en el
centro de la ciudad".
La mala
conservación
Y
mientras eso ocurre, en Italia, este martes, a las
puertas de la Scala de Milán, los trabajadores del
mundo del teatro y los estudiantes protestaban
contra los recortes en cultura y educación. Daniel
Barenboim, el director de la orquesta de este
teatro, leía, antes de levantar el telón de la
temporada con su dirección de La Valquiria, un
mensaje en el que expresaba su "preocupación por el
futuro de la cultura en Italia y en Europa" ante la
pérdida de la promoción de la misma. Afuera, en
Nápoles, los edificios de Pompeya siguen en peligro
y sin partida presupuestaria para su conservación.
"Tengo
nostalgia del Estado, por supuesto que sí", afirma
Juan Barja
El
Ministerio de Cultura italiano quitará 200 millones
de euros el próximo año, pasando de 1.710 millones
de euros a 1.509, un 11,76 %. En los últimos tres
años, el Gobierno de Berlusconi ha recortado casi500
millones de euros de los fondos para la cultura.
Efectivamente, el sector peor parado de este
tijeretazo es el del espectáculo: circo, danza,
teatro, música, de 459 millones de euros en 2009,
quedará en 288 millones en 2011.
De
nuevo, los proyectos locales corren peligro de
desaparición, tal y como informa Daniel del Pino
desde Roma. Habrá recortes del 25% y 323 sociedades
e instituciones quedarán sin ayudas para el próximo
año.
En
España, el Centro José Guerrero y el Chillida Leku
ya han empezado a perder unidades, camino de su
desmantelamiento. De la situación del primero sacó
provecho el Museo Reina Sofía antes de completar la
nueva sala de su colección. La institución compró un
gran lienzo a los herederos del pintor abstracto
para rescatarla e incluirla como una de las
referencias claves de la sala central de la sección
dedicada a la pintura informalista de los últimos
años cincuenta.
"Sería
catastrófico que no se garantizara la diversidad"
El
Chillida Leku, en un gesto que no había ocurrido
desde la muerte de Eduardo Chillida (en agosto de
2002), anunciaba esta semana que antes del cierre el
próximo 1 de enero, venderá 12 de sus piezas
monumentales en una subasta en Sotheby's.
Ineficaz
gestión
"Tengo
nostalgia del Estado, por supuesto que sí", entona
Juan Barja, el director del Círculo de Bellas Artes
de Madrid, que ha recortado hasta dos millones de
euros de su presupuesto en los últimos tres años. La
institución recibe un 20% de ayudas públicas. "Los
centros dedicados a la cultura se están ahogando. Ya
no hay centros dedicados a la producción, las
bibliotecas también lo están pasando mal", pero
Barja asegura que lo peor no es la falta de ayudas,
sino la mala gestión que se está haciendo del dinero
público. "Hay comunidades que tienen hasta tres
centros de arte, pero si no hay artistas para tantos
centros de arte, ¡hay que fabricarlos!", dice.
Desde la
Federación Estatal de Asociaciones de Gestores
Culturales (FEAGC) se advierte de que su Pacto
Social para la Cultura no quiere más subvenciones:
"Lo que pedimos es más inversión y mejor gestión. En
estos años parece que la buena política cultural es
qué se recorta y no qué activo. Privatizar y
quitarse de encima no es solucionar el problema, es
entregar la cultura a las ofertas comerciales",
explica José Luis Melendo.
Una
práctica que ha calado en comunidades como Madrid,
en la que la Consejería de Cultura ha desaparecido,
las ayudas a instituciones como la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando se han anulado, se han
desmantelado equipos como los dedicados al Festival
de Otoño, festivales infantiles como Teatralia están
al borde de la desaparición y ya se piensa en la
posibilidad de convertir otros como el Escena
Contemporánea en una cita bianual y así ahorrar un
año de inversión.
"El
Estado y la Administración deben garantizar cultura
para todos y todas las culturas. Sería catastrófico
que no se dedicaran a salvaguardar la diversidad. El
riesgo es que el modelo neoliberal se imponga y que
todos los teatros públicos, por ejemplo, se
conviertan en Zara, donde no haya apuestas por
autores críticos y con cosas que decir", apunta
Melendo.
El
panorama español, como vemos, no es más alentador
que la situación por la que pasan países como
Italia. De hecho, en el anuncio del recorte de
presupuestos para 2011, a principios de octubre
pasado, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde,
confirmaba un 13,9% menos que el año pasado, en
total 789,3 millones de euros (127 millones menos
que en 2010).
La peor
parte de esta decisión la asume la Conservación y
Restauración de Bienes Culturales (que para 2011
tendrá 36 millones de euros, mientras que en 2009
había 61,95) y en la Protección del Patrimonio
Histórico (de los 13,9 millones pasarán a 9,89). Una
medida que confirma el estudio del Fondo Mundial de
Monumentos, en el que se señala a España como el
tercer país en el mundo que menos cuida su
patrimonio.
Sin
embargo, fuentes del Ministerio de Cultura han
asegurado a Público que pretenden tomar medidas
urgentes con la creación de una unidad para la
intervención en emergencias sobre el patrimonio
cultural inmueble, que se llamará Unidad de Gestión
de Riesgos en el Patrimonio. Se trata de un servicio
de carácter técnico, que dependerá de la
Subdirección General del Instituto del Patrimonio
Cultural, con un ámbito de actuación que se centrará
en inmuebles de titularidad estatal declarados
Bienes de Interés Cultural.
Fuente: Público com
LA
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