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Con sabor a poco: película
“Enterrado” (“Buried”)
por María
Lourdes García
Información
de la película
Fue producida por
“Versus Entertainment”, bajo el guión del
estadounidense Chris Sparling y la dirección del
español Rodrigo Cortés.
La avant premiere se
realizó en enero de este año en el “Festival de Cine
de Sundance” (Park City, EE.UU.) y posteriormente su
estreno oficial fue en el pasado mes de setiembre.
Este thriller de 95
minutos, hecho en el breve tiempo de 17 días, se
rodó solamente con dos cámaras que capturaron mejor
la tensión que vive el personaje Paul Conroy (el
actor canadiense Ryan Reynolds). Otras
participciones: Pamela Tutti (Ivana Miño), operadora
del 911 y de “CRT” (Anne Lockhart), Dan Brenner
(Robert Paterson).
La banda sonora
estuvo a cargo de Víctor Reyes y el Director de
fotografía fue Edward Grau.
Viviendo en un ataúd
La película narra las
peripecias de Paul, camionero norteamericano,
empleado en “CRT”, quien fue sepultado vivo, en un
ataúd al desmayarse luego de un supuesto ataque de
terroristas en Diyala, Provincia de Irak.
El sonido de la
respiración, la oscuridad en el inicio del film y la
música expectante, ya avecinan la realidad de Paul
al despertar: amordazado, grita, se exaspera, patea,
al darse cuenta que se encuentra encerrado en un
ataúd.
Fue inevitable
comparar la situación del protagonista con la de
Umma Thurman en “Kill Bill”, sólo que aquella pobre
chica no contaba con ciertos privilegios de Paul,
porque no era un enterrado común ya que poseía
elementos tales como: celular (con batería y saldo),
encendedor (y encima Zippo), lapicera, navaja,
petaca, frasco con ansiolíticos, linterna, en
fin…Cabe cuestionarse: ¿a quién entierran así?;
¿acaso al famoso MacGyber?.
La primera
comunicación del terrorista al celular, inicia el
accionar de Paul, debiendo realizar un sinfín de
llamados para que alguien se digne a pagar su
rescate e irlo a buscar a algún lugar en el medio
del desierto.
Es importante
destacar que hay que tener cautela con el uso del
teléfono en el cine, ya que, si es imprescindible,
se debe ser breve, teniendo el fin de informar al
público, y en este film, algunos llamados de Paul se
extendien más de la cuenta, sobretodo cuando se da
el lujo de volver a llamar para pedirle disculpas a
una de las chicas con las que se comunicó y que sin
querer, perdió el control. Claro que, en el segundo
llamado es que le explica a Donna que está enterrado
en un ataúd, porque no hizo falta expresarlo antes,
o quizás no se le pasó por la mente, dado que con
poco oxígeno sus neuronas de seguro no estarían
funcionando con normalidad. El uso del reloj
marcando diferentes horas, es lo que ayuda al
espectador para percatarse del paso del tiempo.
Hay énfasis en los
planos medios y cortos, sobretodo en las escenas de
complicaciones, que realzan, agudizan y dramatizan
las reacciones y emociones que vive el personaje.
Quizás Cortés utilizó los planos muy cortos para
destacar la situación de encierro.
La banda sonora
auxilia también para preparar al espectador en los
momentos de clímax, que serían menos desesperantes
sin la existencia de la misma.
No faltan los
instantes conmovedores, ni las tomaduras de pelo de
ciertas personas a las que Paul llama, ni la
increíble visita de un huésped al ataúd.
Es positivo ver al
personaje reflexionar y llorar para luego
recomponerse, demostrando ese instinto de
supervivencia que tenemos todos los seres humanos
frente a situaciones límite. Lógicamente que a veces
Paul pierde el control, pero con valentía toma
fuerzas para volver a ponerse en acción.
Momento de reflexión
Lo bueno a la salida
del cine fue comenzar a valorar la luz del sol, el
viento y el aire para respirar. ¡Qué alivio saber
que no me encontraba enterrada viva en un ataúd!.
El cine: arte,
industria y lenguaje, pero también medio de
comunicación de masas, puede ayudar a que las
personas quieran aprender sobre temas tan comunes
como la claustrofobia, y también comiencen a
filosofar acerca de la crueldad y el negocio de la
guerra; de la estafa y la hipocresía del seguro de
vida; del uso desmedido de internet con fines
insensibles; y también, por qué no, para darse
cuenta de que nunca es tarde para admitir los
errores, expresar los sentimientos y pedir perdón.
*Foto: Licenciada María
Lourdes García
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