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Caso WikiLeaks: Sudamérica
más allá de la calma aparente
por
Antonia Yánez
Los
días y horas previas a que se conociera públicamente
el escándalo mundial provocado por las filtraciones
de WikiLeaks, aun están por ser reconstruidas en
detalle y dimensión, pero bien pueden integrar otro
capitulo de futuras revelaciones. No solo en
Washington -sino muy especialmente en equipos de
gobiernos, militares y empresarios de todo el
planeta- se han vivido horas de “extrema tensión”.
"Nos estamos preparando para el peor escenario",
había dicho, por entonces, el vocero del
Departamento de Estado, Philip Crowley.
Se puede
decir que en Centro y Sudamérica, el poder civil y
político se sacudió en sus entrañas más allá de lo
previsible. Tras la calma aparente y la sonrisa
publica irónica adoptada casi como un calco en toda
la región, por gobernantes y personalidades
diversas, subestimando o ironizando sobre las
primeras revelaciones, la realidad fue de extremo
nerviosismo y preocupación.
Salteándose
-muchas veces- las embajadas norteamericanas
respectivas, gobiernos, funcionarios civiles y
militares consultaron con insistencia directamente a
autoridades norteamericanas sobre el alcance de las
revelaciones y requerían detalles muy difíciles de
precisar hasta para Washington.
La
preocupación extrema que aún en algunos lugares
persiste no es para menos. La filtración abrió las
cortinas de un secretismo que ocultaba especialmente
estilos y formas de cómo los jerarcas de la mayor
potencia del mundo se informan y toman sus
decisiones. El imaginario sobre lo infranqueable y
extraordinario del poder de una potencia, llevó y
lleva muchas veces a los actores de gobierno de esta
región, a confiar muy fácilmente sus intimidades
gubernamentales, más a los diplomáticos del norte
que a sus compañeros de gabinete o de partido.
También en esto están las habilidades de un personal
diplomático en lo sustancial extremadamente
profesionalizado con intrusiones regulares y
sistémicas sobre su misión en el extranjero.
La
administración Obama sabía con varias semanas de
anticipación que sus sistemas reservados de
información, especialmente aquellos con origen
diplomático, habían sido vulnerados. Ante lo
inevitable elaboró un plan para contrarrestar el
impacto. Esto le permitió desde el principio tener
una amplia capacidad de negociación y coordinación
con varios de los eslabones involucrados
directamente en la difusión de los 250.000 cables
secretos inicialmente en manos de WikiLeaks. Hombres
del Departamento de Estado y otros altos
funcionarios trabajaron directamente con personal de
la más alta confianza de periódicos y gobiernos
donde se inició la difusión parcial de los cables y
archivos vulnerados.
Pero
según estos, si se exceptúan las zonas “calientes”
del mundo donde EE.UU. está involucrado en
situaciones especiales, la región centro y sur
americana fue una de las que vivió momentos de
extrema preocupación por la información que se iba
conociendo. Se “crearon momentos de gran “tensión” y
nerviosismo entre “funcionarios y gobiernos
locales”, cuando los primeros archivos tomaban
estado público reconoció un de los hombres de Obama
que hace pocos horas recorrió la región.
Los
gobiernos de Colombia, Brasil, Argentina, Costa Rica
y Uruguay, se encuentran entre los primeros que
realizaron gestiones directamente por intermedio de
sus máximos gobernantes para conocer el alcance de
lo que estaba pasando y sus posibles consecuencias
políticas.
Se
reconoce que uno de los países donde aún persiste la
mayor “tensión” es Brasil, los primeros contactos
por parte norteamericana tratando de contemplar la
dualidad de autoridades existentes en ese país, con
una presidenta electa que asume el primero de enero
y los últimos días del gobierno de Lula, “no fueron
bien recibidas”. El presidente Lula se habría
mostrado particularmente molesto por un manejo
horizontal de los vínculos desde el Departamento de
Estado al tratar con Brasil el caso WikiLeaks. Esto
lo llevó a requerir de inmediato vía Itamaratí una
preafirmación de los vínculos institucionales entre
Brasilia y Washington.
En ambos
países se reconoce que lo sustancial de la
“irritación” de Lula bien podría no estar tanto en
las formas que adoptó el vínculo de Washington y
Brasil sobre el tema filtraciones, sino uno de los
primeros cables conocidos sobre esta región del
mundo, atribuido al embajador norteamericano en
Washington, Clifford Sobel, que revelaba una
relación de gran confiabilidad entre el ministro de
Defensa de Brasil Nelson Jobim con funcionarios
norteamericanos, criticando a su compañero de
gabinete el ex vicecanciller, Samuel Piñeiro
Guimaraes, hechos que el presidente de Brasil
desconocía y lo habría afectado muy particularmente.
En las horas siguientes al trascendido, el
mandatario brasileño dijo tener "certeza" del
comportamiento tanto de Jobim como de Samuel y
destacó que "son amigos y no hablarían mal el uno
del otro", informó 'O Globo'.
En otro
momento al ser consultado por la prensa sobre estos
temas Lula manifestó; "Le dije a Dilma (Rousseff, la
presidenta electa de Brasil) que tiene que saber y
decirle a sus ministros que si no tienen nada que
escribir, que no escriban nada", aseguró el jefe de
Estado.
Pero el
tema no quedó allí, para sorpresa de Washington,
Lula fue el primer jefe de un Estado que salió
abiertamente en defensa de Julian Assange líder de
WikiLeaks al decir; "El joven que estaba poniendo en
dificultades a la diplomacia de Estados Unidos fue
detenido y hasta ahora no he visto ninguna protesta
defendiendo la libertad de expresión", agregando
"quiero manifestar mi protesta contra ese atentado a
la libertad de expresión. Utilizaré el blog de la
Presidencia para expresarla".
En las
horas siguientes a este pronunciamiento, reaccionó
el portavoz de Obama, Charles Luoma-Overstreet
enviado un correo a AFP, donde decía que "Las
acusaciones por las cuales Assange fue detenido no
tienen nada que ver con Wikileaks".
La
magnitud de esta conmoción regional fue reconocida
en términos diplomáticos desde una conferencia de
prensa hace pocas horas por el secretario Arturo
Valenzuela cuando afirmó que: “Hemos conversado con
presidentes, cancilleres y otras personas de la
región explicando y pidiendo disculpas por esta
filtración, pero por suerte hemos visto una buena
disposición a aceptar nuestras explicaciones y dar
vuelta a la página en este tema”.
Aún solo
se ha dado a conocer un número muy pequeño de los
250.000 cables secretos entregados por Wikileaks a 5
grandes plataformas periodísticas, el impacto de
este fenómeno tiende a disminuir, pero falta mucho
por conocer y en particular por ser verdaderamente
estudiada y procesada como la más importante
información política, diplomática y militar del
mundo contemporáneo.
La etapa
que se abre es saber si esto será el punto
sustancial de este fenómeno en el próximo periodo, o
será desplazada por la posible detención y traslado
a EEUU del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
El
referido vocero del Departamento de Estado, admitió
que la filtración de Wikileaks ha dañado las
relaciones exteriores norteamericanas al cambiar la
forma de actuar de individuos y gobiernos…"Por algún
tiempo, las relaciones diplomáticas serán más
complicadas", explicó Crowley. El diplomático
aprovechó la ocasión para desarrollar la idea de que
el fundador de WikiLeaks "no es un periodista, sino
un anarquista".
La
organización Reporteros sin Fronteras ha enviado el
pasado viernes 17/12, una carta abierta al
presidente Barack Obama y al fiscal general Eric
Holder, en la que expresa su "preocupación" por la
actitud de la administración estadounidense a la
hora de perseguir al fundador de WikiLeaks, un
comportamiento que daña "seriamente" la libertad de
prensa en EE.UU. y la imagen de los periodistas.
Recordándole que es "una actividad contemplada en la
Primera Enmienda" de la Constitución norteamericana.
El
gobierno de Obama parece pensar diferente cuando
habla por intermedio del
portavoz
del Pentágono, Geoff Morrell: "El mundo no se
relaciona con nosotros porque les gustamos o porque
nos tienen confianza. Pactan con nosotros porque no
les queda más remedio. Somos el último, el único,
poder indispensable que queda".
LA
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