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Crisis: ciclo irracional
de manías y euforias
por el
profesor Luiz Carlos Bresser-Pereira
La
crisis demuestra que los gobiernos de los Estados
son más racionales que los agentes privados y sus
empresas
Durante
los 30 años neoliberales aprendíamos que el Estado
era la fuente de todos los males; que el sector
privado estaba siempre equilibrado porque era
coordinado por el mercado, mientras que el Estado -
regido por la política - era objeto del populismo
económico y se constituía en un obstáculo superior
al crecimiento con estabilidad.
Más allá
de antidemocrática, la tesis era falsa, porque las
crisis financieras - demostraron a través de los
tiempos - que el mercado jamás fue capaz de
controlar el comportamiento especulativo de los
agentes privados.
Y era
una verdad a medias con relación al Estado, porque
existen políticos populistas, pero la mayoría es
responsable fiscalmente, porque sabe que de esta
responsabilidad depende su supervivencia. Lo que no
estaba claro era que los grandes déficits
financieros del Estado eran debidos al sector
privado, no al populismo de los políticos.
Cuando
estalla una crisis bancaria, el Estado, primero,
actúa como un prestamista en última instancia para
socorrer a los bancos, y, en seguida, aumenta sus
gastos para restablecer la demanda agregada y evitar
el colapso del sistema económico.
En
consecuencia de estos dos hechos, incurre en un gran
déficit público, y la deuda pública se torna muy
elevada a pesar de que no se haya incurrido en
irresponsabilidad fiscal. Este hecho se hizo
evidente con relación a los grandes países ricos en
la crisis financiera global de 2008.
En la
mayoría de los casos los gobiernos estaban con sus
cuentas equilibradas; la irresponsabilidad fue
privada y se expresó en burbujas de activos: de
inmuebles, de commodities, y del mercado accionario.
Cuando
la crisis reventó, apenas el Estado estaba en
condiciones de socorrer al sector privado. Fue lo
que hizo; en consecuencia, su déficit público y su
deuda pública explotaron.
Estos
hechos pueden ser observados de forma clara en un
país pequeño como Irlanda, que, ahora, está en la
cresta de la crisis financiera de 2008, hoy
transformada en un casi estancamiento de los países
ricos.
El
gobierno tenía su déficit público bajo control, de
forma que, entre 2004 y 2007, la deuda pública
disminuyó del 30% al 25% del PBI. Entre tanto,
cuando rompió la crisis y los bancos quebraron, el
déficit público explotó y, este año, si se
consideran los aportes a los bancos, ¡el déficit
público será del 32% del PBI! En consecuencia, la
deuda pública ya en el año de la crisis subió al
44%, en 2009 fue del 65%, ¡y este año deberá
alcanzar el 99% del PBI!
El caso
es ejemplar. Y la crisis como un todo muestra algo
más general: los gobiernos de los Estados son más
racionales que los agentes privados y sus empresas.
Si, más racionales.
El
político toma decisiones con un conocimiento
razonable de las consecuencias de sus actos,
mientras que los agentes privados hacen profecías
autorrealizadas al prever el aumento de los precios
de los activos y al comprarlos.
Entran,
así, en un ciclo irracional de manías, euforias y
crisis. En otras palabras, las burbujas de activos
surgen, crecen y explotan porque las compras de
activos promovieron la valorización prevista. No
estoy sugiriendo que el mercado sea una institución
de coordinación económica que podamos dispensar. Es
insustituible. Pero debido a que está
permanentemente regulado y re-regulado por quien es
más racional: el Estado.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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