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La economía argentina en un año electoral
Por Pablo Broder*
Recurrentemente hemos insistido sobre el frente de amenazas que se cernía, por sobre el aparente bienestar, en el horizonte económico.
Señalábamos que la inseguridad jurídica, la carencia de inversiones efectivamente reproductivas que ensancharan nuestro horizonte productivo, tanto sea en lo cuantitativo como en lo tecnológico, y también como consecuencia de las anteriores falencias, el crecimiento paulatino a lo largo de los años de la espiral inflacionaria, constituían aspectos no adecuadamente ponderados por la conducción de la economía argentina.
En los inicios de un crucial año electoral, resulta de interés confrontar la dinámica de ese múltiple frente con la realidad de los hechos económicos más actuales.
El escenario Hasta las elecciones de octubre, la estrategia económica del gobierno aparenta conducir a forzar los niveles de actividad y postergar los problemas, aunque en relación a 2009 pierda un par de puntos de crecimiento del PBI y se potencie la inflación, que podrá ser desconocida por el Indec o multada si la medición proviniera de consultoras privadas.
Ese objetivo tropieza con la necesidad de aplicar cada vez más correcciones sobre la marcha. Ciertamente no es fácil justificar, cuando China o Brasil, Chile o Perú adoptan medidas para frenar una inflación del rango de 4/6,5% anual, que la Argentina esté compitiendo con Venezuela por el primer lugar del ranking inflacionario mundial.
La prosecución de la política económica K trae, como consecuencia obligada, el agotamiento de los superávits gemelos externo y fiscal. Desde 2007 el cierre de las cuentas públicas se logró con la utilización de recursos extrapresupuestarios. En el año 2010 el Gobierno pudo utilizar más de $ 30.000 millones de recursos extra, provenientes del Banco Central (20.000 millones) y de la Anses (10.000 millones), y, según las perspectivas para 2011, entre el déficit financiero y los vencimientos de deuda, el Gobierno necesitará cerca de 64.000 millones para cerrar sus cuentas. En materia comercial, el mantenimiento del esquema productivo supone un crecimiento pronunciado de las importaciones que se expanden por encima de la tasa de crecimiento de las exportaciones, lo que impacta reduciendo el saldo comercial, y en un contexto de fuga de capitales, transferencia de utilidades al exterior, pago de deuda pública y otras cuestiones, tiende a generar una cuenta corriente neutra o negativa para el año 2011. (1)
Como ejemplo, las exportaciones de carne cayeron en 2010 un 54% según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne de la República Argentina atribuible, a "la política nacional sistemáticamente antiganadera”. (2)
La posible desarticulación de este esquema no supone un final abrupto de ajuste y devaluación, dado que la coyuntura mundial tiene efectos positivos para la Argentina. Los precios internacionales de las exportaciones y el descenso del dólar respecto al resto de monedas operan compensando el retraso cambiario en relación con la evolución de los precios internos.
Por su parte, los sectores que concentran el crecimiento (agro y autos) no impactan sobre el nivel de empleo. El año 2011 muestra una tendencia a la desaceleración del crecimiento, sin generación de empleo y con deterioro de poder adquisitivo, a mérito de la inflación en su efecto de licuar salarios, jubilaciones y planes sociales, todos éstos sectores de ingresos fijos y más expuestos a la erosión inflacionaria.
En el marco de la improvisación de las decisiones económicas oficiales en función a la coyuntura inmediata, la última ampliación del régimen de licencias no automáticas de importación -ergo pedir permiso al Gobierno para adquirir productos o insumos en el exterior- constituye un claro ejemplo.
Alrededor de 600 productos están alcanzados por las llamadas “licencias no automáticas”, que obliga a los importadores a pedir un permiso especial para ingresar los productos y da al Estado nacional 60 días corridos para aprobar o no ese pedido. En la práctica, se trata de una medida paraarancelaria para dificultar y/o desalentar las importaciones.
La lista de productos alcanzados por esta medida incluye un extenso capítulo de autopartes, uno de los rubros en los que más crecieron las importaciones en 2010 (67% respecto de 2009), sobre todo traccionadas por el fuerte crecimiento de la fabricación de automóviles.
Consecuencia esperable de las “licencias no automáticas de importación” son, por fuera de problemas estructurales, como desabastecimientos puntuales y aumentos de precios, las eventuales represalias de los principales socios comerciales, como ya ocurrió con China (y el aceite de soja) el año 2010. El comercio exterior es un camino de doble mano: normalmente para vender también hay que comprar.
Una economía que crece requiere de mayores importaciones, sobre todo cuando la demanda interna aumenta más que la oferta, que es lo que ha venido ocurriendo en la Argentina. Al frenarse discrecionalmente algunas compras externas, en algunos sectores también pueden detenerse la producción o las ventas, lo cual no contribuye a mejorar el empleo.
Frente al declamado argumento oficial de defender la producción nacional, cuesta creer que todos los rubros incluidos en este régimen de permisos previos (que representan 20% del total importado en 2010) sufran alguna forma de competencia desleal desde el exterior. Es posible que la razón de la medida estribe en el aspecto cambiario: el aumento de costos en dólares provocado por un tipo de cambio que, al ajustarse por debajo de la inflación, abarate importaciones además de complicar exportaciones. Desde este ángulo, la medida apunta a preservar el superávit comercial que se deterioró en 2010 (aunque se ubicó en US$ 12.000 millones), básicamente por el aumento de compras externas en un rubro que el Gobierno ya no puede frenar sin provocar una fuerte escasez en el año electoral: gas natural y combustibles pesados para abastecer la generación termoeléctrica, asfixiada por la carencia de inversiones en prácticamente la última década. En este aspecto se evidencia cómo el congelamiento de tarifas que estimula el consumo de energía termina generando graves consecuencias (crecientes importaciones y subsidios estatales indiscriminados para evitar aumentos que impacten en el índice inflacionario).
Desde el Ministerio de Industria defienden estas medidas señalando que buscan promover una mayor producción local o exportaciones equivalentes al monto que cada compañía necesita importar. Sin embargo, en la práctica esta posición se convierte en materia abstracta: hay casos -como ocurre con productores de tractores o maquinaria agrícola autopropulsada- que importan partes o tornillos especiales para armar motores, en una escala que no justificaría instalar una planta en el país. Por otro, no todas las empresas tienen productos ni saldos exportables a raíz de la mayor demanda interna, ni certezas de que no se encontrarán con nuevos cambios de reglas si deciden invertir para aumentar la producción. (3)
Inflación El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó una inflación del 10,9%, para el año 2010, mientras que las consultoras privadas la calculan en torno del 25% índice que el Gobierno se empeña en desconocer. No sólo el ministro de Economía insiste en que la tasa es de un dígito anual, sino que el secretario de Comercio Interior se dedica a presionar a las consultoras privadas para que demuestren lo contrario. (4)
En realidad, es la falta de credibilidad de los indicadores del Indec la que originó que cada vez más consultoras privadas se dedicaran -con mayor o menor rigor- a relevar información de precios para vender a sus clientes, en una suerte de privatización de hecho de las estadísticas inflacionarias. Que para el año 2010 mostraron una dispersión de sólo tres puntos entre las principales consultoras que estimaron la inflación anual más baja (23%) y la más alta (26%). Con ellas coinciden los organismos oficiales de estadística de las siete provincias que también relevan precios al consumidor y de las cuales suelen nutrirse varias consultoras privadas. (Hasta diversos juzgados están usando las mediciones privadas para el ajuste monetario de sus sentencias).
El problema de fondo, no obstante, no es la medición de precios sino las causas de los aumentos y su proyección futura. Si la demanda excede a una oferta de bienes estancada por carencia de inversiones, si el gasto público crece en 2011 a una tasa de 40% interanual, lo mismo que la expansión monetaria, y las paritarias arrancan con un abanico de reclamos salariales que va de 25 a 45% (o sea, 10 puntos porcentuales más que en 2010), la inflación difícilmente podría frenarse pese al retraso del tipo de cambio frente al dólar y el congelamiento de tarifas financiado con crecientes subsidios.
La inflación de dos dígitos, a su vez, incentiva una mayor puja distributiva y su correlato de conflictos laborales, aderezados por motivos políticos o internas intrasindicales, muchos de ellos caracterizados por su impunidad.
Tambien en el orden internacional … …este tema es abordado : "La inflación, un viejo flagelo, acosa a la Argentina nuevamente." es el título de un artículo de The New York Times, (4) que se ocupa en tono crítico de la economía argentina, donde señala:
"la alta inflación, una debilidad de la economía argentina por décadas, está subiendo rápidamente.... Economistas independientes dicen que la inflación subió entre un 25 y un 30 por ciento en 2010, …pese a que el retorno a la hiperinflación de los años 80 parece irreal para muchos", la inflación "no muestra signos de disminución".
El artículo recuerda que el ministro de Economía argentino que habitualmente culpa a las empresas por los aumentos de precios, dijo en el año 2010 que la inflación era sólo un problema de las clases media y alta.
Respecto a los países vecinos las diferencias de política antiinflacionaria son evidentes, y se acrecentaron con el anuncio del gobierno brasilero de ajustar el gasto público para moderar la suba de los precios.
Luego del anuncio de que se recortará el gasto público en ese país en 50.000 millones de reales (US$ 30.000 millones) distintos analistas señalaron que la presidenta Dilma Rousseff comprendió que la política fiscal no debe ser tan expansiva y que debe acompañar el esfuerzo de la política monetaria, agregando:
"Brasil, con este anuncio, demuestra que tiene una política de sintonía fina en la lucha contra la inflación, lo que marca la diferencia para los inversores: allá se piensa con un horizonte de cinco años y acá, de sólo 18 meses….…Brasil tiene una continuidad en las políticas cambiaria, monetaria y fiscal desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso que no tiene pudor en continuar, más allá de los matices. …..….con sus diferencias, tanto Brasil como China muestran que están preocupados por la inflación y van a enfriar la demanda agregada, lo cual es lógico para evitar un recalentamiento de la economía". En cambio, concluyeron, el Gobierno argentino "actúa en forma expansiva tanto en la recesión como en el crecimiento, lo cual constituye una negación de la lógica económica básica". (5)
En la mismísima sede de Naciones Unidas... ... en un foro internacional que se llevó a cabo en Nueva York sobre estadísticas con la presencia de especialistas de todo el mundo, incluyendo el Banco Mundial, el FMI y la Unión Europea, el Secretario de Comercio argentino, fue expresamente aludido por el representante de Sudáfrica: “El Señor Moreno violó el principio número uno. Las estadísticas oficiales proveen un elemento indispensable en el sistema de información en una sociedad democrática....Moreno violó el principio dos: para mantener la confianza en las estadísticas oficiales, los organismos deben decidir, de acuerdo con consideraciones estrictamente profesionales,....sobre los métodos y procedimientos para la recolección, tratamiento, almacenamiento y presentación de datos estadísticos.” (6)
Empleo Consecuencia de la baja inversión y la escasa seguridad jurídica, mientras la economía argentina crece, el empleo no acompaña del mismo modo en el sector privado. El año 2010 no fue la excepción: según datos de un informe elaborado por consultoras privadas en dicho período el Estado fue el principal impulsor de la creación de puestos de trabajo con una tasa de crecimiento del 4,9% (119.000 personas), mientras que el sector privado lo hizo un 2,1% (63.000 personas).
El informe agrega que el crecimiento del empleo estatal refleja el pronunciado aumento del gasto público. Si se suman los niveles nacional, provincial y municipal, ya estaría alcanzando el 45 por ciento del PBI, señalando que "el empleo público es hoy entre un 40 y un 50 por ciento mayor que hace 10 años, y no hay ninguna razón para que se haya dado semejante incremento, ni por aumento de población ni porque el Estado provea mejores servicios de educación y salud".(7)
Fuga de capitales. Pese al crecimiento a "tasas chinas" y haber mostrado durante el año 2010 un tipo de cambio estable, la economía argentina volvió a experimentar una fuga de capitales que superó los 11.400 millones de dólares.
El dato surge del balance cambiario correspondiente al cuarto trimestre de 2010 del Banco Central de la República Argentina que señala que en el cuatrienio 2007-2010 el país expulsó US$ 57.500 millones ! (5)
Conflictos con los Estados Unidos. Mientras desde el Gobierno nacional el Canciller fogonea incomprensibles disputas con los Estados Unidos, los exportadores argentinos comenzaron a lamentarse por la suspensión del programa de reducción de aranceles para ingresar sus productos a ese país, que les ocasionará una pérdida cercana a los US$ 500 millones anuales.
Los empresarios ya comenzaron a sufrir el efecto de la decisión del congreso de EE.UU. que dispuso para la Argentina la no renovación de los beneficios del sistema general de preferencias (SGP) a fines del año 2010.
Aún si por las gestiones que se están realizando se revirtiera esa decisión, la Argentina podría continuar siendo excluída del SGP, a raíz del pedido de las empresas Azurix y Blue Bridge, que ganaron sendas disputas en el tribunal del Banco Mundial, pero que no pudieron cobrar por la posición del Gobierno argentino que adujo que las empresas deberían ejecutar sus sentencias en territorio argentino, lo que fue interpretado por las demandantes y por la administración Obama como una señal de falta de cumplimiento al tratado bilateral de protección de las inversiones. (8)
La Argentina no merece estar en el G-20 En el último ranking de libertad económica de la fundación Heritage de los Estados Unidos, la Argentina cayó tres puestos, hasta ubicarse en el 138° lugar, sobre 179 países incluidos en la medición, que releva la situación del comercio, fiscal, el gasto y la política monetaria. "La Argentina no merece estar en el G-20" según la opinión de James Roberts, experto de la mencionada entidad, quien indicó que el Gobierno debería aceptar la revisión de su economía por parte del FMI, como cualquier otro miembro del organismo multilateral, a la vez que agregó que el país mantiene un alto nivel de corrupción, responsabilidad tanto del Estado como de los empresarios. (8)
Boudou, mal ubicado en un ranking regional La revista América Economía -una publicación regional- volvió a difundir en su edición de enero de 2011 su clásico ranking de ministros de Economía, basado en la opinión de 30 economistas. Allí el ministro argentino ocupa el puesto número 14° entre 18 colegas, sólo delante de sus pares de Ecuador, Guatemala, Venezuela y Honduras. En el extremo opuesto, sobresalieron los ministros de Chile, Brasil y México. (7)
Entonces, ¿cómo andamos? El múltiple frente de amenazas que mencionábamos al inicio fue abordado también en un reciente comentario editorial del diario LA NACION de Buenos Aires:
“Se ha tornado habitual escuchar en el discurso oficial que la Argentina inauguró … un ciclo de crecimiento inédito ... Así, desde 2002, año base de las mediciones kirchneristas, nuestro país habría iniciado, de la mano de un modelo "nacional y popular", un nuevo capítulo histórico de cambio de carácter estructural. No sólo son rebatibles los hechos tal como los muestra el Gobierno, sino que también será distinto el final. El ritmo real del crecimiento argentino de los últimos años es inferior al que pretenden exhibir las autoridades, y de no modificarse las políticas en curso, lejos estará de perdurar.
Cierto es que la historia oficial, apoyada en los índices del Indec, da cuenta de un crecimiento anual promedio del PBI entre 2003 y 2010 de 7,5 por ciento, por encima del crecimiento promedio de nuestros vecinos, como Brasil (4,1%), Uruguay (5,7%), Chile (4%) o Perú (6,4%). Sin embargo, las cifras oficiales de nuestro PBI están afectadas por la manipulación de las estadísticas observada a partir de 2007. ... La mayor discrepancia se genera con las cifras de 2009 cuando el Gobierno reportó un aumento del 0,9%, mientras que fuentes privadas muy confiables dan cuenta de una caída en torno al 3%.
Las elevadas tasas de crecimiento experimentadas durante los primeros años del kirchnerismo (2003-2004), que fueron ayudadas por un marco internacional extremadamente favorable, no hubieran podido ocurrir de todos modos sin la fuerte caída que había registrado el PBI entre la segunda mitad del año 1998 y el primer trimestre de 2002, período en el cual acumuló una contracción en términos reales del 20 por ciento. Por lo tanto, considerar sólo el período 2003-2010 impide reflejar una tendencia genuina. Si se mide el crecimiento anual promedio del período 1999-2010 y además se lo hace con índices de precios realistas, resulta de un 3%, muy lejos del 10,1% de crecimiento de China, y por debajo incluso del 5% de Perú, del 3,5% de Chile, o el 3,4% de Brasil.
…Durante la gestión K se ha deteriorado sensiblemente la seguridad jurídica y se ha intervenido el sistema de precios, produciendo fuertes distorsiones que desalientan la inversión, hay déficit fiscal y el superávit comercial muestra una peligrosa disminución a pesar del impulso de nuestras exportaciones, la tasa de inflación argentina quintuplica la de Brasil, triplica la de Uruguay y sextuplica la de Chile, y persiste una elevada tendencia a la fuga de capitales, frente a una política de tipo de cambio cuasi fijo. Todo esto necesariamente limitando el crecimiento económico….” (9)
Lamentablemente, si el presente descripto dista de ser promisorio, es el futuro el que está aun más comprometido, de persistir el actual derrotero económico, para generar condiciones de crecimiento sostenibles en el tiempo.
* Economista argentino. Su último libro: “El ocaso de la era K”. Editorial Turmalina. Buenos Aires. 2010
Referencias del diario LA NACION de Buenos Aires (año 2011): (1) 20/2; (2) 5/2; (3) 16/2; (4) 6/2; (5) 11/2;(6) 26/2; (7)22/2; (8) 17/2; (9) 14/2.
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