En contexto de guerra
Obama visita Sudamérica
Por Antonia Yánez

Un presidente Obama atrapado por los espectros de una guerra en tres escenarios mundiales, realiza una fugaz visita a Sudamérica. Brasil, Chile y el Salvador son sus destinos. Pero es Brasil el objetivo principal, para la actual administración norteamericana que ha trabajado largamente para mejorar la relación entre ambos países, progresivamente devaluadas durante el gobierno de Lula.

Lula ya no está, al igual que muchos de sus colaboradores principales, Washington sabe muy bien que quienes hoy gravitan en política exterior en Brasil no solo tienen diferencias de estilos con sus antecesores sino también de cómo posicionarse en el continente y en el mundo, se corresponden a otro grupo humano e ideológicamente diferente. La oportunidad para afianzar y profundizar las relaciones con el nuevo gobierno de Dilma tiene un tiempo acotado. Todo hace prever que en la interna de Brasil este tema continuará siendo controversial dentro y fuera del gobierno.

En la estrategia geopolítica de los EEUU, donde los combustibles han pasado a ocupar la prioridad inmediata, Al conocerse sus enormes yacimientos de hidrocarburos, Brasil no puede permanecer afuera y disonante. Simultáneamente la presidenta brasileña y su canciller Antonio Patriota dijeron que quieren convertir a Brasil en el gran proveedor sudamericano de petróleo. Obama recogió inmediatamente el guante y en su primer discurso en territorio brasileño dijo; “queremos proporcionarles las nuevas tecnologías que necesitan” para las extracciones submarinas de petróleo y “ser compradores permanentes de vuestra producción”.

Para Brasil lo estratégico de acuerdo a lo reiterado por la presidenta Dilma es tratar de lograr el aval de Washington para su objetivo de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad. En esta visita Obama eludió pronunciarse sobre las aspiraciones de este país. Por el contrario en un hecho que dejó incomodas a las autoridades brasileñas, manifestó que juntos “actuaremos por mandato de la ONU en Libia para proteger a la población civil”. Y para Kadafi prometió que habrá venganza.

Como se conoce, Brasil fue uno de los cinco países que se abstuvo de votar a favor de la resolución, algo que también hicieron China, Alemania, Rusia e India. A diferencia de China y Rusia que han manifestado expresamente; "serias reservas" y reiteraron su oposición al uso de la fuerza en el país norteafricano, no se conoce al momento de escribir este artículo pronunciamientos críticos de las autoridades brasileñas sobre la nueva realidad Libia. Obama subrayó desde Brasilia que había debatido la crisis Libia con su homóloga brasileña y destacó la necesidad de "proteger" al pueblo de ese país.

Esta gira de Obama por tierras sudamericana se trata de la primera desde que llegó a la Presidencia hace más de dos años. Si bien la prioridad era Brasil, Chile fue premiado por el cambio ideológico que representa el gobierno de Piñera, derrotando una opción “progresista” que Washington anhela que pase también en otros países sudamericanos más temprano que tarde. Por eso habrá que estar atento a lo que se ha anunciado; Obama pronunciando “un discurso de contenido ideológico o doctrinario para la región, desde el país que Washington considera el modelo para América Latina”.

Por estos días Sudamérica se muestra extremadamente débil en política internacional y sus cancillerías faltas de toda iniciativa, aunque esté en juego un hecho sísmico y nuclear sin precedentes como el de Japón. Tampoco se las ve proactivas ante los grandes acontecimientos que emergen a gran velocidad como consecuencia de un gigantesco viraje geopolítico de las grandes potencias donde ya parece irreversible el quiebre del principio de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención externa. Esta debilidad está permitiendo entre otros fenómenos políticos una gran discrecionalidad a la hora de implementarse muchas de las iniciativas impulsadas por las grandes potencias desde la ONU.

Lo que está sucediendo en el mundo en el plano político, militar y ambiental integra irremediablemente un único paquete al que en primer lugar ningún Estado y Nación que lo integre puede darse el lujo de dormir la siesta de la indiferencia, sopena de ser victima de un Tsunami, que lo más probable no sea desde la naturaleza, a menos que consideremos a los actos y conductas de los hombres como tal.Un presidente Obama atrapado por los espectros de una guerra en tres escenarios mundiales, realiza una fugaz visita a Sudamérica. Brasil, Chile y el Salvador son sus destinos. Pero es Brasil el objetivo principal, para la actual administración norteamericana que ha trabajado largamente para mejorar la relación entre ambos países, progresivamente devaluadas durante el gobierno de Lula.

Lula ya no está, al igual que muchos de sus colaboradores principales, Washington sabe muy bien que quienes hoy gravitan en política exterior en Brasil no solo tienen diferencias de estilos con sus antecesores sino también de cómo posicionarse en el continente y en el mundo, se corresponden a otro grupo humano e ideológicamente diferente. La oportunidad para afianzar y profundizar las relaciones con el nuevo gobierno de Dilma tiene un tiempo acotado. Todo hace prever que en la interna de Brasil este tema continuará siendo controversial dentro y fuera del gobierno.

En la estrategia geopolítica de los EEUU, donde los combustibles han pasado a ocupar la prioridad inmediata, Al conocerse sus enormes yacimientos de hidrocarburos, Brasil no puede permanecer afuera y disonante. Simultáneamente la presidenta brasileña y su canciller Antonio Patriota dijeron que quieren convertir a Brasil en el gran proveedor sudamericano de petróleo. Obama recogió inmediatamente el guante y en su primer discurso en territorio brasileño dijo; “queremos proporcionarles las nuevas tecnologías que necesitan” para las extracciones submarinas de petróleo y “ser compradores permanentes de vuestra producción”.

Para Brasil lo estratégico de acuerdo a lo reiterado por la presidenta Dilma es tratar de lograr el aval de Washington para su objetivo de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad. En esta visita Obama eludió pronunciarse sobre las aspiraciones de este país. Por el contrario en un hecho que dejó incomodas a las autoridades brasileñas, manifestó que juntos “actuaremos por mandato de la ONU en Libia para proteger a la población civil”. Y para Kadafi prometió que habrá venganza.

Como se conoce, Brasil fue uno de los cinco países que se abstuvo de votar a favor de la resolución, algo que también hicieron China, Alemania, Rusia e India. A diferencia de China y Rusia que han manifestado expresamente; "serias reservas" y reiteraron su oposición al uso de la fuerza en el país norteafricano, no se conoce al momento de escribir este artículo pronunciamientos críticos de las autoridades brasileñas sobre la nueva realidad Libia. Obama subrayó desde Brasilia que había debatido la crisis Libia con su homóloga brasileña y destacó la necesidad de "proteger" al pueblo de ese país.

Esta gira de Obama por tierras sudamericana se trata de la primera desde que llegó a la Presidencia hace más de dos años. Si bien la prioridad era Brasil, Chile fue premiado por el cambio ideológico que representa el gobierno de Piñera, derrotando una opción “progresista” que Washington anhela que pase también en otros países sudamericanos más temprano que tarde. Por eso habrá que estar atento a lo que se ha anunciado; Obama pronunciando “un discurso de contenido ideológico o doctrinario para la región, desde el país que Washington considera el modelo para América Latina”.

Por estos días Sudamérica se muestra extremadamente débil en política internacional y sus cancillerías faltas de toda iniciativa, aunque esté en juego un hecho sísmico y nuclear sin precedentes como el de Japón. Tampoco se las ve proactivas ante los grandes acontecimientos que emergen a gran velocidad como consecuencia de un gigantesco viraje geopolítico de las grandes potencias donde ya parece irreversible el quiebre del principio de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención externa. Esta debilidad está permitiendo entre otros fenómenos políticos una gran discrecionalidad a la hora de implementarse muchas de las iniciativas impulsadas por las grandes potencias desde la ONU.

Lo que está sucediendo en el mundo en el plano político, militar y ambiental integra irremediablemente un único paquete al que en primer lugar ningún Estado y Nación que lo integre puede darse el lujo de dormir la siesta de la indiferencia, sopena de ser victima de un Tsunami, que lo más probable no sea desde la naturaleza, a menos que consideremos a los actos y conductas de los hombres como tal.

* Sociologa uruguaya

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