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China, 32 años después ¿Cuál es el secreto?
Por Luiz Carlos Bresser-Pereira
Ningún pueblo vivió un período de progreso tan acelerado; 600 millones dejaron la pobreza.
De vuelta a China, 32 años después de mi primera y única visita, pude ver en Pekín el increíble progreso que se produjo aquí. Ningún país pasó antes por un período de progreso tan acelerado: en promedio, su PBI creció cerca del 9% al año, y cerca de 600 millones de chinos ya salieron de la pobreza. ¿Cuál es el secreto de este "milagro" duradero?
En el plano político, fue la fuerza del nacionalismo en un tiempo neoliberal en que todo nacionalismo económico estaba "condenado"; en el plano económico, fue la apertura de la cuenta comercial mientras se mantenía cerrada la cuenta financiera, fue la liberación del flujo de mercaderías, pero manteniendo el flujo de capitales bajo un severo control.
En China, no existe complejo de inferioridad colonial. Los intelectuales chinos que encuentro en seminarios internacionales siempre me impresionan porque, en lugar de mirar a los EE.UU. como nosotros, los latinoamericanos, de una manera agresiva o, de alguna manera, subordinada, los miran amablemente, pero como iguales.
No pasa por la cabeza de los chinos "reconocer" la superioridad intelectual de "Occidente", y, a partir de ahí, aceptar sus recomendaciones de política económica - recomendaciones que nosotros aceptamos, y que están transformando a Brasil en una gran estancia.
China fue, en el pasado, un gran imperio; después que Europa se industrializó, sufrió 100 años de decadencia económica bajo el yugo de Occidente, sin embargo, desde 1949, se desarrolló de manera independiente: primero, como siempre sucede en los países rezagados, basados en el Estado, y, a partir de 1980, basados en el mercado.
El segundo secreto de China es tener abierta la cuenta de mercaderías, mientras rechazaba la apertura financiera.
El viejo desarrollo defendía la protección aduanera que es útil en la fase inicial del desarrollo, pero, como China comprendió temprano, lo que interesa es competir con los países ricos en la exportación de bienes industriales, aprovechándose de su mano de obra más barata.
Pero los chinos no quieren saber de apertura financiera. Aunque no esté claro para ellos que, en los países en desarrollo, existe una tendencia cíclica a la sobrevaloración de la tasa de cambio, saben que mantenerla competitiva es esencial. Porque, para aumentar la tasa de inversión y de ahorro interno, es fundamental que existan buenas oportunidades de inversiones lucrativas para las empresas - y, para esto, la principal condición es una tasa de cambio equilibrada.
Para ellos la apertura financiera no es una fatalidad, algo para lo cual "no hay alternativa", como lo es para nosotros. Es claro que es posible controlar las entradas de capital y mantener la tasa de cambio competitiva.
Yo sabía de la fuerza de la nación china, pero, esta vez, fue fascinante ver los millares de chinos que todos los días llenan la plaza de Tiananmen para ver el cuerpo embalsamado del líder de su revolución nacional, Mao Tse-Tung. Hace 32 años, no era así; ellos no tenían dinero para hacer este turismo cívico que, para nosotros, es raro.
No hay, sin embargo, nada de raro en la capacidad de China de competir con el resto del mundo. ¿Tendrá Brasil la capacidad de reaccionar y también, competir? ¿O vamos a conformarnos con ser un país agropecuario moderno que crece, pero con inestabilidad y las tasas mucho menores que las chinas?
* Profesor y economista de Brasil Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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