Fernando Aínsa; un sujeto
migrante, radicante

De Francia a Uruguay

El martes 26 de abril en el Museo Gurvich, la Academia Nacional de Letras presentó el libro “El escritor y el intelectual entre dos mundos. Lugares y figuras del desplazamiento” en homenaje a Fernando Aínsa.

La académica Norah Giraldi, radicada en Francia, fue la encargada de presentar este libro. Lo que sigue son algunos conceptos desarrollados por el presidente de la Academia Wilfredo Penco en su breve presentación del tema y una síntesis de los aspectos fundamentales de la primera parte de
la exposición de Norah Giraldi, tomada de la grabación
realizada por La ONDA digital.

Wilfredo Penco: “La Academia Nacional de Letras se honra en presentar este importante libro; “El escritor y el intelectual entre dos mundos”, que recoge las ponencias presentadas hace dos años en la Universidad de Lille (Francia), en homenaje al Dr. Fernando Aínsa, que es académico correspondiente de nuestra academia en España. Y se da la feliz circunstancia de que en esta semana, que es una semana tan activa en materia cultural en Montevideo, también esté presente la académica correspondiente en Francia, la profesora Nora Giraldi, quien ha sido co-coordinadora, editora, co-editora de este magnífico libro.

Ella, va a exponer a propósito de esta magnífica publicación. Fernando Aínsa que es, para la Academia y para el Uruguay, un uruguayo que, aunque no nació en nuestro país, siempre estuvo comprometido y ha percibido - como pocos - la literatura uruguaya, su cultura, sus coordenadas principales. Y aunque hace muchos años que no reside en el Uruguay, que fue el país donde se formó, desde el extranjero siguió pendiente del proceso intelectual uruguayo en forma minuciosa y sistemática. Y de ese trabajo, de esa percepción, dan cuenta prácticamente todas las obras de carácter ensayístico, literario, que ha publicado a lo largo de décadas.

De tal modo que nuestra principal disertante, la profesora Nora Giraldi, nos va a hablar de este libro, “El escritor y el intelectual entre dos mundos”, “Lugares y figuras del desplazamiento”, un subtítulo que, también, indica y muestra, señala mucho de lo que Fernando Aínsa ha significado en todos estos años”.

FERNANDO AÍNSA; UN SUJETO MIGRANTE,“RADICANTE”
Norah Giraldi: “…Voy a permitirme entrar en tema hablando un poco de la cuestión científica o literaria que nos concierne y que concierne a toda la obra de Fernando, un escritor, un intelectual - entre dos mundos. El título de este libro - alude a una de las características principales de la historia personal de Fernando Aínsa. El haber nacido en España y el haber emigrado luego, con su madre y su padre, a Uruguay - su papá de origen español y su madre con raíces también en Francia. De niño, entonces, comenzó una nueva vida en Uruguay. Para volver a emigrar luego, en los años 70, a Francia, en primer lugar, donde trabajó en la UNESCO como Director de Publicaciones. Como universitario, también - aunque nunca ocupó un cargo de profesor en la universidad - era uno de nuestros pilares en el grupo de investigaciones del Centro de Estudios sobre América Latina de la Sorbonne Nouvelle de París, para volver después de esos años de mucho trabajo en París a instalarse - hasta el día de hoy - en tierras de sus padres, en Teruel, entre Zaragoza y Oriet.

El primer objetivo de este trabajo colectivo que se le otorgó - como homenaje - a Fernando, partió de la intención de poner en evidencia los diversos o diferentes rizomas, momentos y diferentes raíces que alimentan la obra de este gran escritor y crítico literario, que está desarrollada - como acabo de decir - entre Europa y América. La obra de Fernando Aínsa - no es necesario recordarlo, pero cabe hacerlo en un discurso de presentación - analiza las razones del ser americano en la literatura, la fabricación de utopías a partir de América y, en América, en el diálogo que ha mantenido con otras culturas, en especial, la europea. Y, a través de esta producción, cómo se ponen de manifiesto, desde distintos puntos de vista en diferentes momentos y con diferentes modalidades, el aporte americano a la cultura universal.

Este libro que presentamos, que acaba de mencionar Wilfredo Penco, es el resultado, también, de un homenaje internacional que tuvimos el placer y el honor de organizar en la Universidad de Lille, en el norte de Francia. Como un merecido reconocimiento a esta trayectoria, hace unos años atrás y de manera colectiva, decidimos organizar un congreso dedicado a la obra de Fernando Aínsa y a Fernando Aínsa, como un escritor entre dos mundos, lo que permitiría explorar esa cuestión de los lugares y la figura de los desplazamientos, el entre dos o entre muchos otros mundos - 3, 4 a veces, en el caso de Fernando - cuestiones centrales en su pensamiento crítico y también, como acabo de decir, centrales en su trayectoria vital.

Sabiendo que Fernando Aínsa tiene una red de amigos que se extiende por el mundo entero, cuyos miembros son eminentes catedráticos, críticos, poetas, investigadores, artistas, que se han nutrido de su pensamiento y han dialogado con él constantemente, pensamos en convocarlos para llevar a cabo la lectura que - me voy a permitir darnos una idea global, si es que es posible - de los aportes, de la erudición prodigiosa y del quehacer literario de este intelectual que reflexiona sobre nuestra modernidad, sin dejar de escudriñar y cuestionar los modelos de pensamiento construidos en el pasado. La capacidad excepcional de Fernando Aínsa - es alguien que, por ejemplo, escribe tres o cuatro libros a la vez y que nos anuncia, cada vez que lo llamamos por teléfono o que nos llama, que están por publicarse dos en Montevideo, otro en Madrid, “estoy terminando un libro de poesía”, además del libro de crítica… Bueno, es una capacidad excepcional de producción. Para difundir, además, haberes bien prodigados y su amistad intelectual al servicio de varios grupos de investigación de la academia europea y americana, llevó a una centena de personas a adherir a este homenaje internacional, que contó con el apoyo de instituciones prestigiosas - entre las cuales se encuentra la Academia Nacional de Letras de Uruguay, la Academia de la Lengua de Venezuela, la Asociación Española de Estudios Literarios y Panamericanos, las Universidades de Caen Basse en Normandía - Francia, la Universidad de Rennes, la Universidad de París - Sorbonne Nouvelle - el Centro de Archivos de la Literatura Hispanoamericana y del Caribe, la Universidad de Poitier y la Universidad en la que yo trabajo, la Universidad de Lille. Y eso tuvo lugar los días 5 y 6 de junio de 2009 y fue una verdadera fiesta como lo pueden corroborar varios testigos, pero sobre todo, Jorge Arbeleche que es quien representó a la Academia Nacional de Letras (uruguaya) en ese momento.

Para introducir lo que quisiera decir en relación con el tema general, diré algunas palabras sobre los planteamientos generales que nos convocan en este momento y que están en relación con el sujeto migrante. Tanto el autor, migrante, como sus representaciones en la obra, así como la cuestión de los territorios culturales en devenir, en relación con circunstancias culturales y políticas. Es decir, con un contexto determinado. Estoy convencida de que no se pueden hacer hoy planteos generales, que cubran todas las regiones del mundo, con una misma perspectiva y desde un mismo punto de vista. Pero es verdad que la cuestión del devenir de la cultura, está hoy sujeta a movimientos varios y variados, a diferencias constantes, a desplazamientos. Y ese tema nos interesa particularmente. Es verdad que eso puede llevar a un sentimiento de extranjería. Como dice muy bien Pessoa, el gran poeta portugués, uno puede sentirse extranjero en todas partes, hasta en su propia casa. Es, en cierto caso, la experiencia nuestra. En mi caso, por ejemplo y en relación con las acciones que llevo a cabo en Lille, muchas veces me planteo si lo que estoy estudiando no me concierne directamente, no es una manera de buscarme a mí misma en mi experiencia vital que me llevó de Montevideo a Lille. Y, en algunos casos, me doy cuenta que es la historia de varios intelectuales, de varios escritores, de varios artistas y siento un no sé qué particular, que quisiera compartir hoy con ustedes. Ya que no sé si Lille tiene hoy salida al mar - lo que es una fantasía, Lille está hoy en medio del campo de Flandes - o si es hoy un anexo de Montevideo, o si Montevideo forma parte de ese plat de ile de Flandes - que fue un tiempo español como eran las tierras americanas en el mismo período, ese plat de ile que sigue cantando Jacques Brel. Y de ese modo se ha convertido para mí, en uno de esos destinos posibles: Montevideo es un destino posible en Lille, Lille es un destino posible en Montevideo.

Me propongo revisar bien estas categorías de una manera más seria que esta que acabo de señalarles, en relación con la literatura de América y con esta biblioteca que hemos construido a través de siglos. El tema de la biblioteca, por supuesto, viene de Borges. Pero una gran crítica argentina, que falleció hace unos pocos años - Lelia Area - la utiliza justamente para hablar de la organización de las bibliotecas nacionales, en cómo se organizan, siempre con una cierta dirección acompañando la construcción de la nación. La Biblioteca, no en el sentido de la Biblioteca que está en la calle 18 de Julio, sino la biblioteca que leemos, los libros que nos hacen leer, los libros que nos alimentan y que construyen una idea, una identidad de nación. Es verdad que ese modelo de biblioteca, como el modelo de nación, es una construcción que se forja - para nuestras naciones - en el siglo XIX, después de las independencias. Y que acompaña, sin mayores modificaciones, los avatares de lo que se denomina, hasta el día de hoy, “la identidad nacional”. A partir de ejemplos tomados de la biblioteca uruguaya, nos preguntamos: ¿por qué ese nudo central, ese modelo y el canon que lo constituye, no han sido modificados, a pesar de los niveles de intercambio, transferencias, pasajes socioculturales que caracterizan el devenir histórico? La identidad siempre en movimiento, sobre todo en la actualidad, en esta era de super-globalizaciones. Nos preguntamos como lo hace Fernando Aínsa en uno de sus últimos libros: “Las palabras nómades”, por qué, en relación con ciertos escritores, fácilmente se adoptan. Y es mucho más difícil integrar en ese panorama a otros escritores que no tienen ese prestigio, o que han quedado marginalizados por un período de exilio o porque, simplemente, escriben en otros lados o desde otras márgenes.

Es interesante cómo se han ido gestionando esas políticas de integración de escritores a la biblioteca. Un escritor como Hudson, no hay ningún problema de integrarlo y se integra, tanto a la biblioteca argentina como a la biblioteca uruguaya. En cambio, y es extraño - yo me pregunto todavía - cómo es que no hemos ido a recuperar escritores como Félix de Azara que, por supuesto, sí, era español, escribió antes de que se constituyera la nación uruguaya, pero tiene descripciones que son lujosísimas, de detalles sobre la realidad del campo y de la región, de lo que sería la región del Mercosur, hoy. Y, en cambio, fácilmente hemos ido a recuperar a alguien - que me parece estupendo que esté en la biblioteca, ya - que es Larrañaga.

Son ejemplos de esos discursos sobre lo que sería la protogénesis del Uruguay que, evidentemente, están en nuestro imaginario y tienen una fuerza importante en todo lo que movilizamos, cuando hablamos del Uruguay o de la región del Sur. Podría ir más allá y es lo que estoy haciendo y, quizás, a ustedes les de miedo lo que voy a decir. Pero yo pienso que podríamos reivindicar hoy, como escritor americano - e incluyo, solamente uruguayo - a Darwin, que ha hecho descripciones magníficas. Yo sé, lo ha hecho en otra lengua, que no es la lengua de la nación, pero nos da ejemplos increíbles de descripciones de un Maldonado - porque estuvo menos en Montevideo y más en Maldonado - de un país que, por otros medios (por ejemplo, por la pintura) hemos recuperado. Hay una escena del Diario de Darwin (por supuesto, nosotros conocemos al Darwin de las Galápagos, podría ser un escritor ecuatoriano, un chileno, también) en donde lo que dice de Uruguay, de ese proto-Uruguay, es muy interesante. Él se queda fascinado por unos huesos que encuentra y llega a comprarle los huesos a un gaucho que estaba allí, delante de él, porque los quiere tener. Son unos huesos que estaban tirados allí, un pedazo de cabeza, y se los lleva. Y, por supuesto, todas esas cosas van a formar parte de su laboratorio, después, en Londres. Ese laboratorio que le permite comparar modelos de América con modelos de otras regiones del mundo y llegar, después, a su Teoría sobre la Evolución. Pero bueno, Darwin se encuentra allí con un gaucho y casi no puede dialogar con él… Sin embargo, dice: “él me observa y yo lo observo”. Y, “yo lo observo como a otro, no soy yo”; “él me observa como otro, no soy de aquí”. “Y, probablemente, como me ve lavarme las manos tan a menudo, él piensa que yo estoy haciendo abluciones, es decir, formo parte de otra cultura que él, seguramente (dice Darwin), debe pensar que viene de Oriente”. Todo eso se lo pone en la cabecita de ese gaucho que, seguramente, no pensaba como Darwin. Entonces, es interesante. Porque, describiendo la otredad del gaucho, él se descubre, también, otro. Y se acerca a Oriente, asimilado como si fuera oriental, porque lo ve alguien de otra cultura.

Pero sí en esta preocupación: quiero decirles que no es derecho mío ni de nadie, recuperar o reivindicar autores para almacenarlos o ponerlos en los anaqueles de una biblioteca. Simplemente lo que intento es, quizás, pasarle un poco el plumero, sacarle el polvo, limpiar un poquito a esa vieja biblioteca y proceder a nuevas clasificaciones.

Hacer, como lo hace Fernando Aínsa, intercalar, hacer dialogar escritores y maneras de escribir de distintos lugares. Se trata entonces de desconstruir, de visar los rótulos, de esos rótulos de literatura nacional o de literatura continental. Porque, en realidad, están mezclándose constantemente con otros u otras culturas, para contribuir a desmitificar las bibliotecas canónicas, que no cambian de etiquetas desde hace años, presentándose así el canon, como inamovible. Se trata también de probar que - como el sexo del autor - la nacionalidad o su lengua, no determinan que sea menor o mayor. En la literatura se escribe siempre en una lengua menor - como dice de Leusse - y lo que se expresa y cómo lo expresa, es eso lo que tiene poder y le da independencia con respecto a todos los poderes.

Fernando Aínsa es un sujeto migrante, es un sujeto “radicante” - como dice un crítico de arte francés que dirige actualmente la Tate Gallery de Londres, dedicada al arte moderno que se llama Nicolas Bourriaud. Y Nicolas Bourriaud toma el tema del “radicante”, por supuesto, a partir de los rizomas de Deleuze, de esa cultura que emerge o desaparece, pero que está allí, siempre presente.

De esos movimientos que no son totalmente en superficie, pero que demuestran que hay distintas capas, distintos movimientos, dentro de una misma cultura. Él toma el término de “radicante”, porque dice que le interesa más que el de los rizomas, porque los rizomas se mueven y, en realidad, tienen un movimiento bastante caótico. En cambio las “radicantes” - que es una palabra que viene de la botánica - son esas plantas que conocemos bien, como las frutillas o las hiedras, que nunca se separan completamente de su primera raíz y que, a medida que van creciendo o que van movilizándose o se van desplazando, van creando nuevas raíces, sin desconocer la primera, alimentándose de todas ellas para seguir creciendo… Son las plantas de la frutilla, que largan un cabito, crean nuevas raíces, una flor, una fruta y siguen creciendo, se van extendiendo. Y se alimentan, tanto de la primera raíz, como de las sucesivas. Me parece que el tema del “radicante” lo vive Fernando Aínsa y, además, lo ha practicado en su obra constantemente. Se forman, así, constelaciones de su literatura. Con conocimiento muy sólido, muy importante de la cultura universal y de la cultura latinoamericana, que lo hace ir siempre hacia delante, en una especie de devenir constante, creando nuevas formas y nuevos estudios.

La condición del escritor y del intelectual, dividido entre dos mundos, se vuelve - así - una condición muy moderna. Y una condición, al mismo tiempo, muy fermental, muy productiva. La noción de no pertenencia a un solo territorio, fronteras esfumadas, viajes de ida y vuelta, exilios forzosos o voluntarios, vagabundeos iniciáticos, aprendizajes de la otredad, aspiraciones a salir de sí mismo, que favorecen los mundos virtuales del espacio cibernético, caracterizan la creación transfronteriza de nuestro tiempo de la que la obra de Fernando Aínsa, es referente ineludible” (…)

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