ANÁLISIS Y PONENCIA
La larga crisis de la
educación media uruguaya

Carlos E. Piedra Cueva
Ex Inspector de E. secundaria

El uso de la palabra “crisis” en el título de este trabajo, me merece dudas. Siguiendo el pensamiento del filósofo Francisco Romero, se puede definir “una crisis, individual o colectiva, doméstica o social, como la ruptura de un orden: el ocaso de una normalidad, la necesidad urgente de apuntalar, planear, reconstruir; en una crisis se interrumpe o trastorna la habitual marcha pacífica de las cosas y debemos idear una marcha nueva, en el torbellino de la confusión y procurando al mismo tiempo, que ésta no nos arrastre. Toda crisis es, pues, problema, un problema vivo y angustioso; mejor dicho, es la vida misma convirtiéndose pasajeramente en un problema enorme”. Y agrega este ilustre pensador argentino que “de las crisis es posible salir solamente mediante una profundización del pensamiento, un ahondamiento en la reflexión colectiva; la inteligencia humana acelera su trabajo en los momentos de inflexión y de crisis”. (“Filósofos y problemas”).

De acuerdo con Romero, una crisis es por definición, una situación pasajera. No se puede, pues, hablar de larga crisis en la educación media uruguaya, porque esta situación es antigua, duradera, casi permanente. Más apropiado resultaría hablar de la larga “postración” de la educación media nacional. Pero sí son aplicables a nuestro problema las afirmaciones posteriores: sólo es posible emerger de una crisis y/o postración mediante una profunda, honesta y objetiva reflexión. Ofrezco a continuación mi aporte personal para contribuir al ahondamiento de la reflexión colectiva en torno al tema. Pienso, al mismo tiempo, que ya es hora de que cese de hablarse de los problemas “de la educación nacional”, y bajemos a tierra situaciones más concretas, parcelas más determinadas de la misma, para focalizar problemas, diagnósticos y caminos superadores de la crisis.

Creo que se ajusta mucho a la realidad afirmar que el período educativo que se conoce como “Educación Media” constituye un tramo altamente complejo y quizá el nudo negativo más importante y grave de la educación pública uruguaya. Esto es debido a las dificultades y problemas insuperados hasta hoy,- y que analizaremos seguidamente - pese a las buenas declaraciones y quizá excelentes propósitos de muchos responsables de la educación. Con el agravante de que la crisis del sector medio repercute, por un lado, en los sectores que lo siguen, y, por otro, arroja a muchos jóvenes a situaciones de desorientación, angustia, desánimo y deserción que, tomadas a escala social, representan un lastre altamente negativo para la sociedad, para la totalidad del sistema, para los mismos usuarios y para las autoridades responsables de la educación.- Nunca deberá perderse de vista que estamos hablando de seres humanos, de personas, a quienes los desastres de la educación perjudican gravemente; y generación tras generación. Al tratarse de estos asuntos deberán quedar afuera las frivolidades, los sectarismos, las particularidades y las luchas de intereses.-

LAS CAUSAS
Me propongo examinar cuatro causas visibles de esta complejidad, con la aclaración de que algunas de ellas son inherentes al mismo subsistema (y por lo tanto generalizables a todos los países y situaciones), y otras causas son específicas de la educación uruguaya.

A) La dificultad de definir objetivos
En comparación con los dos períodos educativos adyacentes (educación primaria o básica la anterior, y educación terciaria, frecuentemente universitaria, la siguiente) que tienen objetivos bastante obvios: la primera, guiar a los niños en su incipiente socialización, iniciarlos en las primeras letras, en las primeras herramientas del cálculo, en su descubrimiento del arte, brindándoles las nociones primarias sobre la naturaleza y el hombre, etc.; y la segunda formar profesionales, ahondar en la investigación, realizar tareas de extensión, etc. - todo dicho de una manera muy rápida y simple, - la educación media se debate en múltiples discusiones teórico-prácticas en torno a su verdadera naturaleza, y en consecuencia, a la fijación más o menos unánime de sus objetivos. ¿Debe tener prioridad la profundización y extensión de los saberes y aptitudes aprendidos en Primaria, a modo de una primaria superior, o deben introducirse ciertas actividades específicas? ¿Es prioritaria la cultura general común o se debe brindar una educación media diversificada y con fines prácticos para los alumnos? ¿La misma expresión de “educación media” en qué sentido debe tomarse, como “intermedia” entre dos subsistemas, o debe enfocarse como educación “terminal” para muchos?. Es decir, este tramo es un fin en sí mismo, o es una propedéutica para otros siguientes? Ya que se ha dicho que la educación primaria, en los tiempos actuales, no es suficiente para nadie, pero la educación universitaria, aunque deseable, no es posible para todos, entonces, desde el punto de vista social, cuál debe ser el papel de la educación media? Y otro problema más: a medida que avanza la cantidad, la calidad y la difusión del saber en este tiempo y en el que vendrá ya mismo, ¿cuál debe ser el límite de la obligatoriedad legal de la formación de cada persona? A qué debe comprometerse el Estado, y qué posibilidades tiene, ya que, en nuestro país, hablar de obligatoriedad implica hablar simultáneamente de gratuidad? Y esto mismo no supone un nuevo problema que requiere discusión y análisis?. Muchas de estas cuestiones se resumen en la manida dicotomía: preparar para la vida o preparar para el trabajo. Y se ponen en juego arduos problemas antropológicos, sociales y económicos: se prolonga la juventud bastante indefinidamente, se alarga la dependencia paterna de los muchachos que no quieren abandonar el hogar, pero al mismo tiempo les urge una cierta independencia económica y necesitan trabajar. Cómo armonizar situaciones encontradas? ¿Cómo responder desde el Estado a una cuasi infinita variedad de situaciones, teniendo la vista especialmente enfocada en aquellos con mayores dificultades económicas? Y se reitera la cuestión: cuál debe ser el papel de una educación moderna y eficaz en cada coyuntura? Cómo montar una educación a la medida del hombre, que ayude, oriente y brinde soluciones, salvaguardando al mismo tiempo la dignidad y los valores de cada persona?

B) Las dificultades derivadas de la propia edad de los alumnos
La clientela de la educación media, como se sabe, cuenta con una edad que va desde los 12-13 años y se extiende a los 18-20.- Tiempos de preadolescencia, adolescencia y primera juventud en términos cronológicos, pero tiempos profundamente complejos desde una perspectiva integradora de situaciones fisiológicas, psicológicas, culturales y sociales. En efecto, es la edad de cambios vividos muy dramáticamente por cada jovencito: cambios orgánicos, cambios psicológicos, pérdidas y duelos, búsquedas ciegas, desorientación, emotividades violentas, perplejidades ante los descubrimientos, pero también desánimos y entusiasmos pasajeros, idealismos fervorosos y abulias deprimentes.

En la amplísima literatura especializada sobre este tema, leemos por ejemplo en “La adolescencia normal”: ”El adolescente no sólo debe enfrentar el mundo de los adultos para el cual no está del todo preparado, sino que además debe desprenderse del mundo infantil en el cual y con el cual, en la evolución normal, vivía cómoda y placenteramente, en relación de dependencia, con necesidades básicas satisfechas y roles claramente establecidos.

El adolescente realiza tres duelos fundamentales: a) el duelo por el cuerpo infantil perdido, base biológica de la adolescencia, que se impone al individuo que no pocas veces tiene que sentir los cambios como algo externo frente a lo cual se encuentra como espectador impotente de lo que ocurre en su propio organismo; b) el duelo por el rol y la identidad infantiles, que lo obliga a una renuncia de la dependencia y a una aceptación de responsabilidades que muchas veces desconoce; y c) el duelo por los padres de la infancia a los que persistentemente trata de retener en su personalidad buscando el refugio y la protección que ellos significan, situación que se complica por la propia actitud de los padres que también tienen que aceptar su envejecimiento y el hecho de que sus hijos ya no son niños y sí adultos, o están en vías de serlo. Se une a estos duelos, el duelo por la bisexualidad infantil también perdida”. (A.Aberastury y M.Knobel). Resulta muy grave lo que estos autores afirman a continuación: “El adolescente presenta una especial vulnerabilidad para asimilar los impactos proyectivos de padres, hermanos, amigos y de toda la sociedad. Es decir, es un receptáculo propicio para hacerse cargo de los conflictos de los demás y asumir los aspectos más enfermos del medio en que actúa. Esto es lo que actualmente presenciamos en nuestra sociedad que proyecta sus propias fallas en los así llamados desmanes de la juventud, a la que se responsabiliza de la delincuencia, las adicciones a la droga, la prostitución, etc. Es la sociedad la que recurre a un mecanismo esquizoide haciendo que una de sus propias partes en conflicto, como lo es la juventud, adquiera las características de todo lo malo y permita así la agresión del mundo del adulto, con singulares características sado-masoquistas.”

En suma, una personalidad en crecimiento y transformación, en medio de bravos conflictos consigo mismo, con su familia, con su entorno, y, por supuesto, con el liceo; con emociones incontroladas y búsquedas en lo oscuro; con descubrimientos, conquistas y pérdidas.- Y todavía agreguemos las diversidades de todo tipo que se juntan en un salón de clase: los más desfavorecidos social y económicamente sumarán recelos, envidias, carencias y apetencias legítimas pero insatisfechas; los chicos distorsionados por padres y familiares inexpertos en el trato con hijos conflictuados agregarán disturbios conductuales diarios; los mejor dotados intelectualmente junto con los lentos; los nerviosos, superactivos e inquietos al lado de chicos aburridos. Todos formando una sociedad viva que debería marchar solidariamente hacia delante.-¿Qué educación debemos montar los adultos para lidiar con éxito con semejantes personas? ¿Y somos solamente los adultos los que debemos trabajar en la empresa, o debemos convocarlos a ellos mismos para que interactúen y construyamos con ellos una educación a su medida? ¿Y a qué debemos llamar éxito?

En la maraña de desafíos y problemas que la edad de estos alumnos presenta a la educación media, me limito a señalar éstos:

a) La urgencia y necesidad de desarrollar poderosas fuerzas de atracción “hacia adentro”, fuerzas que empujen hacia la educación y sus centros, y neutralicen los factores negativos que “empujan hacia fuera”. Se trata, nada menos, que de la construcción de eficientes motivaciones, permanentes, duraderas, esenciales. Motivaciones que dejen fuera de lugar toda duda sobre problemas elementales, tales como por qué estudiar, para qué estudiar, para qué me sirve ir al liceo o a la UTU, qué utilidad saco de esto, o me sirve más empezar a ganar dinero lo más pronto posible? Todo el aparato educativo, toda la organización de las instituciones educativas, todo el funcionamiento real y concreto de aulas, asignaturas, profesores, reglamentos, debe constituir un todo levantado para conquistar a los jóvenes, para ganar sus emotividades, para seducir sus voluntades, para conmoverlos y retenerlos en la tarea de su propia formación, de su capacitación personal, de su desarrollo como seres humanos.

b) Paralelamente, el otro gran polo sobre el que debe girar la acción educadora de liceos e institutos de educación media, debe constituirlo la no menos esencial función de orientación y asistencia a los alumnos.- La orientación pedagógica, psicológica, social y profesional de cada alumno, - completamente inexistente en la actualidad - es la primera tarea de la educación media básica, que se funda en un rastreo personal, académico, familiar y grupal de las aptitudes y capacidades mas significativas de cada muchacho como persona. El gran desconcierto de nuestra educación media consiste en tratar a todos los alumnos como iguales, desconocer la riquísima variedad de seres humanos en formación, no promover el desarrollo de las aptitudes de cada uno, lo que es una gravísima pérdida social, pues la sociedad se nutre y se enriquece con la multiforme capacidad de sus ciudadanos. La correspondiente orientación que debe venir a consecuencia de esta pesquisa previa, está en la base de todo el futuro, y debe concurrir a eliminar, o por lo menos, a controlar los graves problemas de deserción, repetición, extra-edad, desorientación y abandono de alumnos, lo que en estos momentos, solamente por los datos cuantitativos del problema, está constituyendo el mayor escándalo de la educación uruguaya.- Es tan esencial la tarea de orientación de cada alumno en esta etapa de su formación, que en Francia se denomina al ciclo básico de la educación media, como “Ciclo de Orientación”. Asimismo, una eficaz organización de sistemas profesionales y académicos de orientación, ya en los años iniciales de la educación media básica, resulta imprescindible para acabar, a mediano y largo plazo, con el desequilibrio manifiesto en la elección de los alumnos: por motivos familiares, sociales y culturales de una tradición excesivamente humanista, todavía se prefiere cursar carreras liberales en las distintas Universidades del país, en desmedro de las profesiones y títulos técnicos y semi-técnicos, industriales, agrarios, comerciales, tecnológicos e informáticos, que son tan requeridos por el desarrollo del país. Desde los bancos del liceo debe comenzar a corregirse semejante anomalía, ya demasiado larga en nuestra sociedad. Nos sobran profesionales, en términos generales, y nos faltan técnicos.

C) Dificultades agregadas por la cultura uruguaya en relación con la educación.
Si los problemas que universalmente afectan a la educación media por los dos factores que hemos analizado aún no han hallado en nuestro país respuestas eficaces, todavía debemos agregar otras situaciones deficitarias nacidas de la singular idiosincrasia cultural de nuestra sociedad en materia educativa. Los he llamado “sintagmas”, - literalmente: síntomas de la patología, elevados a la categoría de dogmas por su inalterabilidad.

PRIMER SINTAGMA: La a-historicidad de los fenómenos educativos uruguayos. Nuestra educación carece de historia. No existe un acumulativo histórico continuado, no existe un aprendizaje aceptado y consolidado en términos más o menos definitivos. Entre nosotros lo típico es la ruptura, la no-evaluación, la discontinuidad, el empezar siempre de cero. Las experiencias y las innovaciones educativas más novedosas, los planes y programas más avanzados que se hubieren implementado, los reglamentos más modernos y actualizados que se hayan analizado, estudiado y aplicado concienzudamente, todo acaba en rupturas inesperadas, nada queda guardado, y las nuevas administraciones empiezan tranquilamente de cero, como si ellas hubieran inventado los liceos.

Aparte de ser una característica “normal” de nuestra educación, hay tres momentos dramáticamente rupturales que pueden señalarse en nuestra historia, y que significaron cambios radicales en nuestra educación media:
a) la dictadura cívico militar (1973) que sepultó experiencias de avanzada en Secundaria (la encomiada reforma educativa de 1963 y la reforma novedosa y modernizadora de la educación de adultos en los liceos nocturnos de 1968).

b) El retorno de la vida democrática (1985) que eliminó todas las iniciativas (incluidas las personas, inspectores y directores de liceos) que había tomado el gobierno de facto. Fue realmente un recomienzo de cero.

c) El advenimiento al gobierno de la izquierda en 2005, que introdujo, o pretendió introducir, innovaciones de fondo, incluida una nueva Ley General de Educación. En el primer período de gobierno de la izquierda, ésta cometió el imperdonable error de tomar a la educación uruguaya como propiedad privada: tanto los entes de gobierno integrados exclusivamente con gente del FA, como la misma citada ley general aprobada exclusivamente con los votos de la izquierda, lo están demostrando. Por otra parte en nuestro sistema educativo, nunca logró crearse un Instituto de Investigaciones Históricas y Pedagógicas para guardar, evaluar, acopiar experiencias y fortalecer algún modo de aprendizaje básico y colectivo, para orientar el futuro.

SEGUNDO SINTAGMA: La fragmentación y parcelación del sistema educativo uruguayo. Este sistema ha estado organizado desde siempre en base a divisiones y segmentos horizontales y verticales, que, por otra parte, son comunes a buena parte de los sistemas educativos universales. Entre nosotros tenemos: Educación Primaria en manos de un ente único para niños de 5 a 11 años. Lo mismo con la Educación Secundaria, con la división entre la secundaria básica y la secundaria superior. Educación técnica, manual, de diversos oficios, aprendizajes agrarios, industriales y tecnológicos, en manos de otro ente, la Universidad del Trabajo. He ahí tres entes, tradicionalmente autónomos y divorciados entre sí, pero hoy puestos debajo de una superestructura común.- Lo que resulta del todo increíble es que, estableciendo la Constitución de la República la obligatoriedad de una educación básica común hasta los 15 años de edad, en el Uruguay existan tres entes distintos, descoordinados y autónomos, para brindar a los alumnos esa misma y única educación básica, general y obligatoria.

Lo que resulta aún más condenable es la larguísima práctica, nunca corregida por más que el sentido común y toda la sociedad lo exijan, que obliga a que los niños de doce años, al finalizar la escuela primaria, deban elegir, a tan temprana edad, entre estudios académicos, o con finalidades presumiblemente académicas, y estudios técnicos, manuales, artesanales, comerciales, con finalidades presumiblemente laborales. Detrás de esta perversa dicotomía está la sociedad toda, cargando con el peso de prestigios y desprestigios del imaginario colectivo esta inevitable elección. En la mente de cada niño que elige concurrir al Liceo, está en lontananza la esperanza de la Universidad.

Desde esta perspectiva, aunada a otras situaciones causales, ha resultado imposible a los uruguayos encontrar una estructura organizativa eficaz, moderna, realista, flexible y pensada en función de los alumnos, para la educación media nacional. Debe ser la necesidad más apremiante dentro de la crisis del sistema.

TERCER SINTAGMA: Nuestro sistema educativo reúne, además, una serie de características tan negativas como inamovibles a lo largo de los decenios. Enumeraré tres de ellas muy notorias: 1) La exclusión y la ajenidad. El sistema nunca fue pensado en términos de inclusión, de participación, de corresponsabilidad. Los alumnos - sobre los cuales opera el sistema, son el objeto educativo; los padres y la comunidad toda que nunca tuvieron canales legítimos de participación, ni siquiera de expresión; los mismos profesores limitados únicamente a integrar las ATD (Asambleas técnico docentes); es decir, todos los agentes de un organismo que debería ser incluyente y operativo, están afuera del mismo. Lo único de que se dispone es de “la Autoridad”. La nueva Ley de Educación General Nª 18.437, ha incorporado, aunque tímidamente, algunas disposiciones tendientes a “abrir el juego” a los padres, a los alumnos y a la comunidad educativa. 2) El monolitismo de un único sistema, en organización, en currícula y programas, en reglamentos y en disposiciones, que son comunes y únicas a todo el país, cierran el círculo sin resquicios. Esta rigidez e inflexibilidad, que perdura a través del tiempo, hace imposible la adaptación a los tiempos cambiantes que vivimos. Nada es más difícil de reformar que los sistemas educativos. 3) El centralismo total. Todo se dispone desde Montevideo. No existen círculos intermedios de poder para decidir sobre la marcha en problemas menores e inmediatos. La rigidez curricular, que dispone los mismos e idénticos programas desde Bella Unión a Punta del Este, se extiende a reglamentos y normas sobre designación, traslados y movimientos de docentes y alumnos, todo dispuesto desde el Centro. Los liceos están preconcebidos, predeterminados para dar una única respuesta a los requerimientos y necesidades culturales, productivos, educativos y sociales, - de por sí esencialmente diferentes -, de cada localidad del país. Vivimos en el mayor de los absurdos.

CUARTO SINTAGMA: La omnipresencia política. Gobernar y dirigir la educación es un acto político sin duda. Pero debería ser un acto de alta política, consensuada por todos los partidos políticos y a través de políticas de Estado, de carácter general y largo-placista, que marquen el rumbo, los grandes principios y los objetivos finales de la educación pública. Políticas luego dejadas en mano de autoridades fieles y comprometidas con las mismas. En este aspecto, precisamente, fallamos en el país desde siempre.-Hay un desequilibrio y un desfasaje evidente entre los criterios manejados por los partidos políticos para designar a las autoridades de la educación, por un lado, y las capacidades de alta competencia requeridas para tan complejas responsabilidades. La manifiesta frivolidad de tomar los máximos cargos de dirección y gobierno de los entes de educación con criterios de “premios y/o compensaciones” para los candidatos, ha pervertido desde la base todo el sistema. Hubo mucho tiempo en que “se premió” con cargos en la educación, a las fidelidades partidarias, a los amigos que aportaron votos, a los aspirantes que no obtuvieron los cargos a que se postularon. Criterios nada válidos para garantizar buenos logros educativos. Aún actualmente se siguen manejando criterios invalidantes. Las dos últimas designaciones de Presidentes del CODICEN recayeron en docentes provenientes de la Universidad de la República. Pero la educación preuniversitaria (Primaria y Media) tiene características, objetivos, técnicas, metodologías y requerimientos muy específicos, propios y exclusivos. La actuación en ámbitos universitarios no es garantía de idoneidad y dominio de tales exigencias.

Por otra parte, y con frivolidad alarmante, se siguen priorizando los méritos de la militancia partidaria e intrapartidaria, de los sacrificios y sufrimientos padecidos por sí mismos o por familiares durante la dictadura, etc. como cartas de valor y competencia indubitables para ocupar cargos en la educación pública. Resulta muy contradictorio que el Presidente de la República y todo el Poder Ejecutivo demuestren reiteradamente tanta preocupación por los severos problemas de la educación uruguaya después de algunas designaciones realizadas.- Cabe agregar, por último, que los Partidos políticos, que razonablemente exigen para sí el predominio en el número de Directivos de la educación, no han podido formar y capacitar adecuadamente entre sus filas, los cuadros partidarios necesarios para tan alta tarea.

D) Dificultades surgidas de la situación docente (inspectores, directores, profesores y auxiliares)
1. Me refiero primera y principalmente al notorio déficit en capacitación técnica, en idoneidad profesional y en eficiencia educativa de los docentes, a todos los niveles: profesores de aula, profesores auxiliares técnicos, profesores orientadores pedagógicos, directores y subdirectores de las unidades docentes, planificadores y evaluadores a todo nivel, inspectores y supervisores de la actividad ordinaria del funcionamiento del sistema.

Los números son claros: según el Anuario Estadístico de Educación del MEC del año 2005, a este año trabajan en educación secundaria un 49.2 % de profesores sin título, y, aunque el título por sí mismo no es garantía total de eficiencia, debe ser el requisito mínimo para estar frente a los alumnos. En la Universidad del Trabajo, según el mismo Anuario, el 83.5 % de los docentes revisten el carácter de provisorios o interinos a la citada fecha. Dos datos durísimos. En seis años, y teniendo en cuenta la actividad de los CERP, del IPES, y de otros centros de Formación Docente, la situación debe haber mejorado, pero cabe suponer que aún se está lejos de una cobertura total.- Con respecto a Directores e Inspectores, si bien es cierto que todos ellos deben acreditar la realización de cursos específicos para acceder al cargo, también es cierto que dichos cursos padecen de un teoricismo endémico, y estos funcionarios, en la práctica, sufren la desorientación general que emana de un sistema falto de objetivos bien definidos para cada ciclo, para cada curso, para cada asignatura y para el conjunto de todo el sistema: la desorientación tanto pedagógica, como cultural y social, la falta de rumbo y de prioridades bien definidas, el contexto acrítico e indefinido, el trabajo totalmente divorciado respecto a las comunidades concretas en que están insertos los liceos, todo ello hace de la educación media un sistema teórico, más enfocado al pasado, perdido de la realidad, sin rumbo y sin destino. Se refleja diariamente en la labor de los directores y subdirectores de liceos y escuelas técnicas que, en general, no tienen ideas definidas claramente sobre su rol profesional, han dejado de ser los conductores pedagógicos de su establecimiento, de sus profesores y de sus alumnos. La crisis a nivel de mandos medios de la educación se torna todavía más riesgosa si se tiene en cuenta que el futuro de la organización apunta a una descentralización creciente, a un incremento de las atribuciones de cada centro escolar, a una autonomía más significativa respecto a los mandos centrales de la educación. Si el destino de los liceos debe girar sobre el principio de que cada centro elabore su propio proyecto educativo, entonces los riesgos de fracaso aumentarán sin directores suficientemente capacitados en políticas sociales y educativas bien claras y definidas.

La educación media uruguaya, con sus dos variables, la académica y la técnica, se mueve desde siempre en esta dicotomía perversa: los liceos, que tienen una mejor tradición en relación con el “saber hacer pedagógico” cuentan con una amplia clientela que no sabe con claridad qué quiere al final del camino, pero que indudablemente tiene poco que ver con capacidades prácticas, con intenciones laborales e inserción en el mercado de trabajo. Y la Universidad del Trabajo, que por objetivos y naturaleza capacita en una amplia pluralidad de destinos necesarios a la sociedad, con indudable expectativa para un ingreso exitoso en el mercado laboral, padece de estos dos rezagos: poco prestigio social y menor alumnado, por un lado, y una muy débil tradición en un “saber hacer pedagógico” de calidad, por otro. Así pues, nuestra educación media padece una irremediable incapacidad en sus dos modalidades.

2. Los docentes sufren desde siempre la rigidez de una normativa antigua, irreal, desenfocada, en relación con designaciones, traslados, ascensos, acumulaciones, concentración de horas y demás aspectos administrativos de su carrera docente.- Tanto el mismo Estatuto de los Funcionarios Docentes, como las sucesivas reglamentaciones vigentes, no han logrado la flexibilidad requerida para que los docentes pueden desempeñarse en un único centro educativo, y tengan por fin el sentimiento de pertenencia necesario para identificarse con una institución, y asumir responsabilidades.

Este es el problema clave: la ausencia de responsabilidad individualizada. Ese ir y venir de liceo en liceo, produce el anonimato e impide señalar a los responsables de los malos resultados educativos. Los profesores, por otra parte, deben practicar el insulismo, no hay posibilidades de trabajos en equipo, y, sobre todo, no hay tiempo para detenerse al lado de un alumno con problemas. Se hace realidad en nuestras instituciones la irónica afirmación de que los docentes cobran su sueldo por dar clases, pero no para que los alumnos aprendan.

Todo es un largo rosario de desaciertos: el escalafón docente que se basa casi exclusivamente en la antigüedad sin valorar los méritos docentes, que pasan a un segundo plano; el régimen de evaluación de los docentes por parte de la inspección y de la dirección de los liceos, ambas instancias sin coordinación entre sí y con notorios parámetros fuera de circulación en regímenes modernos de evaluación; y si entramos al aula, allí donde se encuentran profesor y alumno, donde se debe efectuar la misteriosa y creativa mutación del alumno a través de una relación amorosa y personal con su orientador, su estimulador, su guía, allí mismo vemos que abundan las deficiencias: metodologías obsoletas, prácticas de autoritarismo manifiesto o encubierto, verticalidades disciplinantes, trasmisión bancaria de conocimientos y largos etcéteras. Sin mencionar las condiciones físicas de la enseñanza: salones inapropiados y fríos, bancos ordenados en fila a la antigua usanza, aulas que distan de responder a las exigencias modernas para métodos auxiliares de la enseñanza, para tecnologías actuales y otro largo listado de etcéteras.-

ADENDA 1. La muy grave crisis de la educación media uruguaya se presenta con las siguientes características, que, en conjunto, marcan la gravedad de la situación: a) Es muy antigua, no tiene data de nacimiento, pues desde 1941 - fecha de la primera formulación de un plan de estudios para educación secundaria, y desde 1943 - fecha de la reordenación definitiva de la nueva Universidad del Trabajo nacida el año anterior -, ya se consagran errores, quizá aceptables para aquella época, pero que, no habiendo sido nunca corregidos en el correr de las décadas, han arrojado a la educación media uruguaya a una desorientación sin remedio. Estos errores iniciales - a modo de ejemplo - fueron: que educación secundaria debería ser una pacífica reclutadora de estudiantes universitarios; y que los alumnos egresados de primaria, de familias pobres y con pronósticos muy rudimentarios en cuanto a su capacidad intelectual, deberían ir a la UTU. b) Es una crisis generalizada: no escapa ningún sector ni ningún aspecto a esta crisis, desde la estructura organizadora de este subsistema (verticalismo, centralismo, autoritarismo, exclusión, burocracia, etc.,) hasta todos los detalles de funcionamiento sin excepción. Parece una organización destinada a fomentar la desigualdad entre los alumnos y a descuidar la formación en valores éticos y sociales. c) es muy profunda y grave. Quiero decir que no es de fácil solución, pues los déficits son esencialmente cualitativos: se trata de filosofía de un sistema, que no la tiene; orientaciones pedagógicas y sociales que son muy débiles; organización perimida e ineficaz a los fines y objetivos que debería alcanzar el sistema. d) es acumulativa y progresiva; cuanto más se demora en tomar decisiones radicales, los resultados educativos son cada vez más negativos; y se trata de personas, no de objetos de mercado.

2. Los números de la crisis. Han sido difundidos ampliamente y aquí pongo algunos datos relevantes como fundamento demostrativo de las muchas disfunciones que hemos descrito.

- Repetición por no aprobación: a 2010, los alumnos de 1º a 3º que no aprobaron estudios alcanzan al 28% (Fuente: MEC, Estadísticas 2010)

- Educación Media completa (los dos ciclos aprobados). Porcentajes a 2007: Argentina 68% - Brasil 55% - Paraguay 50% - Uruguay 32% -

- Educación Media completa (los dos ciclos aprobados) Porcentaje de jóvenes de 20 años, por países: Chile 78% - Argentina 62% -
Brasil 48 % - El Salvador 40% - Uruguay 34% -

- Comparativo en el Uruguay sobre personas entre 15 y 23 años con educación media completa, por años: En 1990, 30% - En 2008, es decir, 18 años después, este porcentaje es del 34% - Quiere decir que en nuestro país, 7 de cada 10 jóvenes no tienen secundaria completa terminada.

- Educación Secundaria Pública. Repetición y abandono de 1º a 4º año.- En el año 2000, 32% - En el año 2004, 31% - En el año 2009, 38% --

-Uruguay está entre los 4 países de mayor repetición estudiantil a los 15 años, dentro de los 64 países que participaron en las pruebas de evaluación de Pisa en 2009.

- La evaluación Pisa de 2009, arrojó que en el Uruguay, el porcentaje de jóvenes de 15 años que están por debajo del umbral mínimo de competencias es del 48%.--

Nota: los datos sobre los resultados de las pruebas Pisa fueron muy difundidos y son de público conocimiento.- Todos los otros datos están tomados de la Presentación del Ministro de Economía y Finanzas ante ACDE en diciembre de 2010. Sobre PISA, y como un dato más del desvarío de las autoridades, algunas de éstas levantaron su voz duramente discrepante y hasta reclamando que el país se retirara de este sistema internacional. Es como si la emprendiéramos contra el funcionario del correo porque nos trae una carta con malas noticias…

PONENCIA
Lineamientos para las innovaciones más necesarias

A Empezar por los docentes
Todas las reformas profundas y duraderas en educación deben nacer en y desde el corazón de los docentes. Reformas no queridas, no deseadas, no buscadas por los enseñantes, son meras expresiones burocráticas de buenas intenciones. Para ello es necesario, en primer lugar, elevar la capacitación profesional y técnica de maestros y profesores, auxiliares y mandos medios al rango de exigencia ineludible y de condición sine-qua non, para ejercer la tarea docente en todos sus aspectos y niveles; crear condiciones estimuladoras y gratificantes para el trabajo docente en base a su participación efectiva en todos aquellos asuntos que directamente les atañen. Y que dispongan de salarios suficientes para sí y su familia, régimen de traslados y ascensos, sistemas de evaluación y movilidad escalafonaria que den seguridad y tranquilidad legítimas para trabajadores de tan alta prioridad para el Estado.- Los maestros y profesores, los mandos medios, los auxiliares y asistentes técnicos y todos cuantos trabajan con jóvenes deben tener una gran variedad y flexibilidad de oportunidades de capacitación, ya sea en cursos regulares o estacionales, presenciales, semipresenciales y a distancia, de duraciones variables según necesidades, urgencias y oportunidades, a fin de lograr los mejores rendimientos educativos. Pero sabiendo siempre que la educación es un acto de amor, - como dice Pablo Freire, - y por lo mismo, un acto de coraje. Las exigencias vocacionales para los docentes son únicas y trascendentes. No es dado a cualquiera desempeñarse con éxito en el tan difícil y arduo arte de educar.-

B) En el orden de las estructuras
Es urgente modernizar las estructuras organizativas y administrativas del subsistema de educación media uruguayo. Debe eliminarse la excesiva centralización actual, pues el volumen de información y demandas que suben desde las unidades educativas locales saturan fácilmente y paralizan el funcionamiento del mismo. La descentralización es el verdadero nombre de la modernización.

La descentralización significa muy concretamente lo siguiente: desde abajo hacia arriba, dar mayor autonomía y responsabilidades a las autoridades de cada centro educativo en sus respectivos roles; involucrar a los docentes en la toma de decisiones en aquellos asuntos que les afectan directamente y constituyen la esencia de su función, y de este modo, darles y exigirles responsabilidad sobre los resultados educativos de su tarea. Asimismo, la descentralización supone crear las condiciones para que cada centro educativo elabore su propio proyecto de trabajo, y pueda responder con eficacia y rápidamente a los requerimientos culturales, productivos, económicos y ambientales de cada comunidad concreta. Por supuesto, acercar los centros de enseñanza liceal y técnica a la localidad donde estén radicados supondrá adaptar los programas y planes de estudio de cada uno de ellos a las expectativas, demandas y necesidades de mano de obra calificada y semi-calificada para las empresas, industrias, actividades productivas y turísticas que tengan lugar en la región.

Igualmente, en orden a las estructuras, la nueva Ley de Educación 18.437 ha establecido tres Consejos independientes y autónomos para el tramo de la Educación Media: un Consejo de Educación Media Básica que comprende la formación post-primaria por un período de tres años; un Consejo de Educación Media Superior, que, verticalmente, continúa la formación que se brinda en la educación media básica, por un período también de tres años, y ofrece tres modalidades según los destinos terminales, pero las tres permiten continuar estudios terciarios; y un Consejo de Educación Técnica-Profesional (UTU), que en forma horizontal acompaña al anterior, y tiene los siguientes cometidos: formación profesional (básica y superior); educación media superior técnica tecnológica (bachilleratos tecnológicos); la educación media superior orientada al ámbito laboral; y la educación terciaria técnica (tecnicaturas).- Amén de no comprenderse cabalmernte los diferentes programas formativos de este Consejo, y de mantenerse la coexistencia vertical de dos líneas administrativas autónomas y separadas entre sí, se ha perdido una valiosa oportunidad para armonizar competencias en menos organismos y coordinar los proyectos más racionalmente. Se vuelve a dividir en lugar de unificar.

En general, la organización de la educación media superior deberá realizarse en función de los principios de pluralidad y diversidad, y de flexibilidad y apertura.- Una muy rica oferta educativa que abra todas las posibilidades laborales en función de la demanda del mercado de trabajo, otorgando capacitación calificada allí donde sea requerida. Y para los alumnos, una eficiente y dinámica posibilidad de cambios horizontales para rectificar errores de elección y facilitar reciclajes sobre la marcha. Las necesidades cambian rápidamente y el saber tiene que poder acompañar los cambios al mismo ritmo; ningún aprendizaje es para toda la vida en los tiempos actuales y futuros.

C) En el orden de los contenidos y los métodos
Algunas orientaciones fundamentales deberán ser tenidas en cuenta. Ya no es posible concebir los liceos y escuelas del futuro sin que estén orientados claramente en cuatro direcciones: hacia el futuro, hacia la vida, hacia el trabajo y la tecnología, y hacia la comunidad. Deberán ser liceos abiertos, no cerrados como hasta el presente, insertados fuertemente en la ciudad a la que deben servir. Cada vez se hace más necesario incorporar las variadas y múltiples posibilidades educativas existentes en la comunidad al sistema educativo formal. La verdadera fuente del saber no reside en escuelas y liceos, sino en la sociedad en su conjunto. “La ciudad es la verdadera maestra”, decía el chileno Felipe Herrera, recordando a Plutarco. Y la Unesco preconiza desde hace decenios la creación de la “ciudad educativa”. Videos, compacts, televisión, celulares, Internet, radios y prensa, además de bibliotecas, museos, archivos, lugares históricos y geográficos, Casas de cultura, teatros, cines, oficinas de actividades públicas y privadas, talleres de producción artesanal de todo tipo, fábricas e industrias, puertos y ferrocarriles, terminales de omnibuses, informaciones estadísticas y censales, espacios sociales y culturales, recreativos y sindicales, hospitales y sanatorios, comedores públicos, organizaciones no gubernamentales y su variada actividad social, centros comunales y barriales; en nuestro campo siembras y cosechas, instituciones agrarias, silos y molinos, estancias y chacras, frigoríficos e industrias rurales; en fin toda la vida que fluye y que dinamiza a las sociedades por el trabajo y que mueve capitales y recursos, absolutamente todo discurre fuera de los liceos y constituye la fuente originaria del verdadero saber. Se trata de crear una nueva mentalidad y asociar el esfuerzo público y privado a esta empresa educativa del más alto interés nacional. Es necesario lograr que circule un aire nuevo, limpio y desinteresado, pero muy rico y fecundo, en todas las aulas del país.

LA CUESTIÓN POLÍTICA
A lo que ya he expresado más atrás (literal C, cuarto sintagma) sobre la omnipresencia de la política partidaria en el terreno de la educación, debo agregar aquí otras reflexiones sobre el punto. Es un tema de real gravedad que está en la raíz misma de los desastres educativos que estamos viviendo. Porque no se trata de una mera “presencia” político-partidaria en la educación, sino de situaciones severamente confrontativas que anulan esfuerzos, esterilizan buenas intenciones e impiden consensos mínimos.

De este modo, por el predominio de motivaciones partidarias ilegítimas, por la sobre- valoración de intereses sectoriales, grupales y particulares,, y, sobre todo, por una indisimulada ambición de poder, la educación uruguaya se ha transformado en un campo de batalla tal como si fuera un deseado botín de guerra. La izquierda dura - por llamarla de alguna manera - constituida por los gremios docentes (FENAPES, AFUTU, ADEMU) en primer lugar; por los gremios estudiantiles ( FEUU, CEIPA, CEM), más el apoyo más o menos explícito de la Universidad de la República y de una cierta clase intelectual vinculada a la docencia, ha estado clamando en los últimos años por “autonomía y cogobierno”, es decir “la educación para nosotros”. Que lo digan si no los resultados de las elecciones de Consejeros representantes de los docentes en los 4 Consejos educativos que tuvieron lugar en febrero de este año. Es una lucha por el poder. Es una puja política que distorsiona todo el panorama. Hasta en el partido de gobierno hay divisiones tajantes: aquellos que veían que la educación estaba marchando “por buen camino” en el primer período de gobierno frenteamplista, incluido el Debate Educativo y el Congreso Nacional de Educación del 2006, (aunque paradójicamente no cuenten en el haber de este período la aprobación de la Ley 18.437 que rechazan con énfasis), pero que bajo el mandato de José Mujica ven “entregas” peligrosas al neoliberalismo y al mercantilismo, y así son profundamente críticos del actual rumbo de la educación. (Ver E. Gatti y L. Domínguez en “La ONDA digital” Nº 521, de 12 a 19 de abril 2011). Asimismo, y como consecuencia, depende de en dónde esté parado ideológicamente cada docente, para darle distintas explicaciones a la situación.

Lo francamente lamentable de todo esto es que se percibe visiblemente que a nadie o a muy pocos docentes les interesa realmente la situación de los alumnos. Lo importante es el poder, la conquista de la mayor cantidad posible de poder.

Desde los partidos tradicionales se observa mientras tanto el desarrollo de las querellas frentistas, las que vienen a abonar sus conocidas posturas conservadoras, inmovilistas, autoritarias y verticalistas de que han hecho gala siempre en materia de educación.

De acuerdo con lo que venimos diciendo, es lógico afirmar que los uruguayos, probablemente, hayamos cruzado el límite de lo posible, hayamos sobrepasado la línea del no retorno. Quiero expresar que tenemos entre manos un problema trascendente, en el que se juega gran parte del destino del país, un problema que ya no nos es posible resolver por los duros enfrentamientos internos. Que ya no podemos alcanzar acuerdos, consensuar soluciones y ponernos a trabajar juntos bajo perspectivas comunes. Sin embargo dijo Artigas: “Cuando se trata de salvar los intereses públicos se sacrifican los particulares.”

DOS CONCLUSIONES:
1. Una muy negativa. La educación uruguaya vive en estos momentos una situación tan caótica que se multiplican los desatinos:

a) El Consejo de Educación Secundaria, por dos votos en tres, autorizó la colocación de una placa en recordación del Sr. Ricardo Zabalza en el frente del Liceo Nº 1 de Minas. La placa dice: “Formó parte de un grupo de jóvenes idealistas y soñadores que querían una patria mejor, como lo soñó Artigas….Participó en la llamada Toma de Pando y fue herido en el paraje Capra… Fue ejecutado de un tiro en la nuca por un soldado que recibió la orden de un Coronel.

De ambos se sabe su nombre.” Así pues, el homenajeado fue militante de la guerrilla tupamara en los últimos años de la década del 60 y tomó las armas en varios actos de violencia. Si bien es cierto que fue alumno de la citada casa de estudios, ello no brinda méritos para tal placa. Lo disparatado de todo esto radica en que se haga desde un centro educativo público un panegírico explícito de la violencia, y que se deje patentizado un acto de poder ideológico bien definido. Donde está la laicidad?

b) El lunes 9 de mayo el Presidente del CODICEN José Seoane realizó una visita al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Colorado, en su carácter de tal, a fin de informar a la mayor autoridad partidaria nacional sobre algunos planes educativos hacia el futuro y compartir opiniones. ¿Cuándo se había visto en este país semejante violación de la autonomía y de la laicidad al mismo tiempo? El máximo jerarca de la educación uruguaya visitando sedes políticas partidarias es algo inusitado en la larga tradición laica de la educación nacional. Un disparatado y desafortunado episodio que refleja la desorientación en que está inmersa la educación y sus autoridades. A fin de cumplir el loable propósito que condujo los pasos del señor Presidente del Codicen, lo constitucional, lo legal y lo lógico hubiera sido que concurriera al Parlamento Nacional para hablar con los señores Diputados y Senadores del Partido Colorado.

2. La segunda conclusión parece obvia: el país debe recurrir a una Consultoría internacional, preferentemente de la UNESCO, a fin de que una autoridad colocada por encima de las querellas internas realice un diagnóstico y evaluación precisos y objetivos, de carácter eminentemente técnico, sobre la educación media uruguaya, y establezca prioridades, objetivos y estrategias, a corto, mediano y largo plazo, y fije las orientaciones generales y particulares de una nueva organización del subsistema.

Deberá haber un compromiso formal de todos los agentes educativos, políticos, profesionales y técnicos para aceptar las recomendaciones que se propongan. Es una forma válida para empezar a salir del pantano

Tema Vinculante en La ONDA digital N° 521

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