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Hillary Clinton: diálogo secreto con seis ex presidentes latinoamericanos
Por Jorge Valdés*
En la noche del 18 al 19 de mayo la secretaria de Estado Hillary Clinton cenó con los ex presidentes sudamericanos Ernesto Zedillo, Cesar Gaviria, Francisco Flores, Alejandro Toledo, Martín Torrijos y Fernando Enrique Cardoso, con quien mantuvo un dialogo que se decidió mantener en secreto. Pero el diario The New York Times, revelo la existencia del encuentro, señalando que Clinton manifestó estar preocupada por las quejas y criticas de la región, sobre EE.UU.
Se recuerda que entre los más recientes desencuentros están las “derivaciones por las revelaciones de los cables diplomáticos de Wikileaks, que provocaron la dimisión del embajador de EE.UU. en México, Carlos Pascual. Posteriormente, otros cables llevaron al Gobierno de Ecuador a expulsar a la embajadora estadounidense Heather Hodges, lo que a su vez provocó que el Departamento de Estado declarara a su homóloga en Washington persona non grata. También deja pendiente el asunto Larry Palmer”.
Según indico Sergio Gómez Maseri corresponsal de El Tiempo de Bogota en Washington, “Clinton los citó a una cena privada en el departamento de Estado pues está preocupada por el estado actual de las relaciones y quiere transformar la agenda en estos 18 meses que le quedan en el cargo.
Los ex presidentes se encontraban en Washington participando en un foro que organizó el programa para América Latina del Brookings Institute, que dirige el colombiano Mauricio Cárdenas.
Al foro estaban invitados otros ex presidentes que no asistieron, como los colombianos Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Asimismo, participó en este encuentro el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luís Alberto Moreno y Enrique García, de la CAF.
Según fuentes que asistieron a la cena con Clinton, la secretaria ya está pensando en su legado y uno de sus ejes es recomponer las relaciones con la región.
La reunión, que fue en el Departamento de Estado, giró alrededor de tres temas: comercio, drogas, y capacidades estatales con énfasis en la administración tributaria.
El grupo de ex presidentes, por ejemplo, le insistió mucho a la Secretaria que la ausencia de un TLC con Colombia y Panamá estaba poniendo en duda la credibilidad de EE.UU. y de allí la necesidad de sacarlos adelante lo más pronto posible.
En el tema de drogas le agradecieron su énfasis en la corresponsabilidad, por ser el enfoque correcto, pero reiteraron que EE.UU. debía hacer más por frenar la demanda y pasar "del dicho al hecho" en sus promesas.
Asimismo, se discutió la necesidad de que América Latina retome una agenda de crecimiento más balanceada que no se enfoque tanto en productos básicos y que de oportunidades a otros sectores, como el industrial y manufacturero.
En ese sentido, se discutió la idea de revivir algún modelo de integración económica entre EE.UU. y América Latina. Los ex presidentes también le pidieron que temas domésticos de EE. UU., como la política migratoria, sean parte del diálogo regional.
En una nota que publicó el diario 'New York Times' sobre este mismo tema, el diario dice que Clinton ha lanzado una especie de "campaña silenciosa" que busca reparar las relaciones en una zona de su influencia.
EE. UU, anota el diario, se ha quedado si embajadores en Bolivia, Ecuador y Venezuela como consecuencia de tensiones diplomáticas y sigue siendo criticado por no prestar atención a su "patio trasero".
Según el diario, muchos en Washington aún operan bajo los paradigmas de la "Guerra Fría", lo cual ha complicado el acercamiento con la región. Y menciona como eso habría sido una de las razones que pesaron en la salida del subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela.
"En el departamento de Estado y en el Congreso describen a Valenzuela como un gran conocedor de América Latina, pero pobremente equipado para guiar a la administración por las nuevas realidades en un hemisferio que es política y económicamente menos dependiente de EE.UU.", dice el Times.
Otras fuentes revelaron que la secretaria de estado recordó que a pesar de que se cumplen 50 años de la firma de la Alianza para el Progreso, a través de la cual el entonces presidente John F. Kennedy trazó el rumbo de las relaciones con nuestra región. Esta continúa con una opinión contradictoria sobre su país.
Desde otro ángulo son diversas la voces desde Sudamérica que señalan un cierto parálisis en la relaciones global de este continente con los EE.UU., en el último periodo. Estas voces indican que no es casualidad que a pocas semanas de la gira por Sudamérica del presidente Obama, renuncie del jefe de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela.
El columnista del New Herald Andres Oppenheimer, al tratar el tema se pregunta; “¿Cambiará algo la designación de un nuevo jefe de asuntos latinoamericanos en la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica?”.
Un elemento a tener en cuenta es que el presidente Obama, necesitará en su próxima campaña por la reelección tener una propuesta más radicalmente convincente, para modificar la percepción generalizada en Sudamérica de lo que en su momento señalo el ex presidente Lula; “Obama se olvidó de América Latina”, luego de haber prometido "una alianza de iguales".
*Periodista
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