|
Brasil: manifiesto de la “izquierda festiva”
Por Cynara Menezes*
Se acabó la tortura y la policía del pensamiento, vivimos en democracias, podemos manifestarnos alegremente. La lucha armada se acabó, viva la lucha AMADA
Por estos días recorre el mundo, un renovado comportamiento social de los pueblos descontentos y en lucha, salir a la calle a las plazas a manifestarse. En esta oportunidad tienen sus singularidades, las nuevas tecnologías se han convertido en el gran auxiliar convocante y los gestos pacíficos se extreman.
Por estos días la periodista Cynara Menezes, escribe para la publicación brasileña Carta Capita, este interesante “manifiesto” sobre la experiencia en su país de este tipo de “manifestaciones
populares anticonservadoras”.
Durante la dictadura militar, aquellos que se atrevieron a comulgar con las ideas izquierdistas sin estar involucrados directamente con la lucha armada fueron pronto tildados, de forma peyorativa, como “izquierda festiva”. Eran personas que, aunque no hayan arriesgado la vida contra el régimen de los uniformados, participaban de la resistencia y vociferaban contra el gobierno en mesas de bar y fiestas, entre un trago y otro. Artistas, intelectuales, bohemios: su “izquierdismo” no valía nada… para la derecha. ¡Como si, ahora las bolas de billar, las mesas de bar, no fuesen óptimos lugares para discutir sobre política!
Ahora, cuando se ve un resurgimiento de manifestaciones populares anticonservadoras nacidas en las redes sociales, el término “izquierda festiva” vuelve a aparecer, como forma de crítica, aquí y allá, para intentar ridiculizar a los que van a las calles a protestar en contra o a reivindicar algo. Fue así recientemente con los jóvenes que acamparon en Madrid y se manifestaron en Barcelona, en España, “acusados” de protestar mientras se divertían. ¡Pero qué absurdo: en lugar de inmolarse en una plaza pública, toman vino!
En verdad, la “izquierda festiva” es todo lo que necesitábamos en el mundo post caída del muro de Berlín. Se acabaron los ceños fruncidos de las dictaduras capitalistas o comunistas, se acabó la tortura y la policía del pensamiento, vivimos en democracias, podemos manifestarnos alegremente. La lucha armada se acabó, viva la lucha AMADA: luchamos en favor de lo que creemos, de lo que queremos, de lo que amamos. Es posible empuñar carteles juntos, tomando cerveza, escuchando música, comiendo un asado o cortejando a alguien por el camino. No hay más que endurecer.
Es hora de que la “izquierda festiva” (en la cual me incluyo) se asuma como tal, sin ningún demérito. Por esto quiero proponer este manifiesto con algunas de las ideas surgidas hasta ahora por los bares de la vida y esquinas virtuales. Atención: no todo el mundo que vaya a las manifestaciones convocadas por Internet está obligado a adherir a manifiesto alguno. Además, la izquierda festiva no obliga a nadie a nada. Incluso porque su regla número uno es:
- está prohibido prohibir, claro. Y patrullar también es muy aburrido.
- Nuestras banderas: libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, solidaridad, gentileza, generosidad, paz, amor, alegría.
- Nuestras causas: luchamos por los derechos humanos y de los animales, por la preservación del medio ambiente, por la libertad de credo (y por la de no tener credo), por la despenalización de las drogas y del aborto, por la igualdad entre los géneros, por el respeto a los ciclistas y por más ciclovías en las ciudades, por las energías renovables, por la protección a la infancia y a la vejez. Luchamos contra las guerras, la opresión, la violencia, la corrupción, la explotación, el capitalismo predador, los regímenes autoritarios, la desigualdad social, la exclusión, el analfabetismo, el transporte individual, la homofobia, la xenofobia, el racismo y toda forma de preconcepto.
- La izquierda festiva será convocada a reunirse en caminatas, marchas y manifestaciones, pero también en bicicletadas, picnics, shows, travesuras, asados, escaladas, cascadas, contemplaciones de la naturaleza, meditaciones y todo lo que pueda imaginar la creatividad de sus integrantes.
- En las manifestaciones será permitido coquetear, besar, abrazar y acariciar para no perder la ternura.
- La izquierda festiva no admite paredones, fusilamientos, exilio o prisión de disidentes. Quien piensa diferente es sólo alguien que piensa diferente.
- Personas de todos los partidos serán bienvenidas: la izquierda festiva no depende de partidos o clases sociales.
- Todos los eventos serán gratuitos y su organización, voluntaria.
- Se aceptarán discursos (cortos), pero la izquierda festiva considera que las ruedas de samba y los tambores en general hablan más que mil palabras.
- La izquierda festiva no cabe en manifiestos ni acepta rótulos - inclusive el de “izquierda festiva”.
* Periodista brasileña (Carta Capital) /
Foto: 15-M (periodismohumanocom)
LA ONDA® DIGITAL
|
|