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Brasil: acuerdo para el desarrollo
Por el profesor Luiz Carlos Bresser-Pereira*
Una nación solo es fuerte cuando llegan a un acuerdo los empresarios, funcionarios públicos y los trabajadores
Existen señales de que se está formando en Brasil una coalición política desarrollista constituida por empresarios, industriales, trabajadores y profesionales del sector público. Un acuerdo político de esta naturaleza es fundamental para el desarrollo económico, porque este implica siempre la transferencia de mano de obra hacia sectores con valor agregado per cápita cada vez mayor.
El tema central de mis estudios fue siempre el desarrollo o el progreso; fue la búsqueda por parte de las sociedades modernas de los grandes objetivos políticos que ellas definieron históricamente para sí mismos: seguridad, bienestar económico, libertad, igualdad y protección del medio ambiente.
Estos objetivos no siempre son coherentes unos con los otros, pero existe una sinergia básica entre los que hacen que los países más desarrollados económicamente - aquellos que garantizan a su pueblo un mayor bienestar económico - tiendan a ser también los que más se aproximan a los otros cuatro objetivos. Hay excepciones, pero los países del norte de Europa son la mejor prueba de este hecho.
El desarrollo económico no es, por lo tanto, el único objetivo político de las sociedades modernas, pero es su objetivo más estratégico.
En estos estudios aprendí también que el factor político fundamental por detrás de todos los países que crecen con fuerza y realizan el "catching up", o puesta a punto, es una nación fuerte o cohesiva, que se muestre apta para constituir un Estado capaz y un mercado eficiente: un Estado que le sirva de instrumento principal en la búsqueda de sus cinco objetivos políticos y un mercado libre y bien regulado, que premie las innovaciones de los empresarios y los esfuerzos de los trabajadores y de los profesionales.
Ahora, una nación sólo es fuerte cuando es capaz de tejer un gran acuerdo social entre empresarios, industriales, profesionales públicos y los trabajadores.
Un acuerdo que defina de manera informal una estrategia nacional de desarrollo. Y que cree oportunidades de inversión lucrativa para los empresarios, al mismo tiempo en que promueve a mediano plazo el aumento de los salarios. Porque es el aumento de la inversión, y, en consecuencia, del ahorro, lo que promueve el crecimiento.
Para que este pacto político tenga sentido, existe un presupuesto y dos condiciones. El presupuesto es el de que la inversión será tanto mayor cuanto mayores sean las oportunidades de inversión lucrativas, que, por su parte, serán tanto mayores cuanto más consiga el país neutralizar la tendencia a la sobrevaluación cíclica de la tasa de cambio y exportar bienes manufacturados.
La primera condición es "externa": que esta coalición política derrote políticamente a la coalición alternativa formada principalmente por mercantilistas y por los intereses extranjeros, para que parte de sus rentas puedan ser transferidas hacia los lucros de las empresas productivas. La segunda es "interna": que los trabajadores acepten una reducción provisoria de sus salarios, porque la necesaria devaluación inicial del tipo de cambio tiene esta consecuencia.
La noticia de que la Fiesp, dos centrales sindicales y los dos grandes sindicatos están en una etapa avanzada de negociación de un gran acuerdo pro-industria ("Valor Econômico", 20.mayo de 2011) es un indicativo de que, por fin, una gran coalición desarrollista se está constituyendo en Brasil. Falta saber si esta coalición tendrá apoyo político en la sociedad, se crearán más oportunidades de inversión y el país volverá a crecer aceleradamente como lo hizo entre 1930 y 1980, o si nosotros continuaremos siendo rehenes del mercantilismo y de los consejos provenientes del Norte.
* Profesor y economista de Brasil
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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