La cuestión municipal,
tratamiento de
residuos sólidos urbanos

Por Luis Fabre*

El ciclo vital de los residuos
En esta era postindustrial la hiperfabricación de productos para su utilización en la vida hogareña ha devenido en una creciente mayor proporción de residuos provenientes de los mismos. A pesar de las implicancias que el fenómeno tiene en la sociedad actual, sigue siendo válido que la mejor forma de eliminar residuos es no producirlos. De tal manera que todo emprendimiento dedicado al respecto debería comenzar por influir en la generación, la producción de aquellos

Encare del problema
No es una cuestión menor, en la medida que la creación de productos con alto porcentaje de descarte es intrínseca a la sociedad de consumo en que vivimos. El residuo se produce posteriormente y una vez cumplidas las funciones adjudicadas al producto: venderse, consumirse visualmente, exhibirse socialmente, trasladarse, almacenarse, utilizarse.

La disminución residual entonces pasa por analizar esas funciones evaluando su incidencia con relación a la satisfacción de necesidades humanas prioritarias, previamente a su incidencia e impacto en el medio ambiente hacia el cual se canalizan. Contrariamente a lo que parecen a primera vista algunas de estas funciones son superfluas y eliminables en buena parte en la misma medida que los mitos y costumbres de la sociedad de consumo. No es tarea fácil, pero es posible.Ya veremos hasta qué punto también es deseable. En efecto, la superestructura productiva, comercial, capitalista vigente en el ámbito mundial no es solamente responsable de los residuos y el problema de su eliminación o reciclaje Comienza en la fabricación de los productos. Los procesos industriales tienen una incidencia e impacto negativo mucho mayor que el aporte de residuos hacia el medio ambiente, sumado a que la contrapartida en la producción de bienes de consumos es el gasto de recursos naturales no renovables.Pero volviendo a la generación, recolección y disposición de los residuos en las grandes urbes ,previo a considerar la oposición entre mano de obra y uso de tecnología en la recolección masiva de los mismos deberían los responsables imponerse el operar en todo el ciclo. En sus apariciones públicas esta visión integral no es expresada cuando sin embargo, al no poder abarcar todo el sistema, podrían al menos hacer docencia sobre el mismo.

Las acciones
Con esta postura conceptual, no pretendemos cambiar la sociedad desde el hogar, pero si que una toma de conciencia sobre el consumo y sus implicancias derive en practicas más cautas, responsables. Que la comunidad participe en aminorar los resultados, al menos los domésticos, de una forma de vida que es la que deberá cambiarse. He aquí la participación en el preclasificado, cuya puesta en práctica se logra a dos puntas: por la disposición del usuario colaborando y la presión Municipal exigiendo ese trabajo previo al servicio de recolección. Esto se encamina a la función del reciclado, rescatando energía desperdiciada, para devolverla en insumos al proceso de transformaciones que la raza humana establece sobre el medio y los recursos.

Es necesario no perder de vista que la función social del reciclado es secundaria, pues el generar trabajo sobre recursos subutilizados parte de una base falsa, que perjudica a la humanidad en su conjunto; precisamente la de subutilizar recursos. Aún desde esa visión parcializada es mejor que se recuperen los insumos a enterrarlos sin razón de utilidad.Por eso no es ocioso , establece una sinergia entre lo público y privado devolviendo, en procura de objetivos puntuales, acotados, un poco de la integralidad perdida .Es bueno que las extremos del proceso se conozcan , que el sistema se asimile en la cabeza de todos los involucrados. Que los vecinos ciudadanos , intuyan que a los beneficiarios directos con trabajo le acompañaran beneficiarios indirectos: ellos mismos. Porque aportando colaboración en vez de impuestos, solidaridad en lugar de prescindencia aportan genuinamente para su realización , para su vida.

* Arquitecto uruguayo

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