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De fiesta: los 10 años de “Biología Celular y Molecular”
Crónica
“Como todos saben, no es de estilo para un universitario, estar conformes. Aspiramos a más, para que el país esté mejor”.
El viernes de 10 de junio el Departamento de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Ciencias celebró sus 10 años de su creación con una mesa redonda sobre la “formación de recursos humanos y sus actuales posibilidades laborales
en el país”.
En este acto, además de la presentación de la publicación “Memoria del Departamento de Biología Celular y Molecular”, hablaron el Dr. Eduardo Mizraji del departamento de Biofísica, la Dra. Lina Bettucci profesora titular de la Sección Micología, el Decano de esa casa de estudios Dr. Juan Cristina, además de los invitados; el presidente de LATU, Dr. Rodolfo Silveira, el decano de la Facultad de Agronomía Ing. Fernando García Préchac, el presidente del Instituto Clemente Estable, Dr. Gustavo Folle y el Director del PEDECIBA, Dr. Enrique Lessa.
Lo que sigue son los aspectos fundamentales de las exposiciones de los doctores Mizraji, Bettucci y Cristina.
DR. EDUARDO MIZRAJI En primer lugar, “algunos comentarios en nombre de todos los integrantes del Departamento de Biología Celular y Molecular, les agradecemos que estén acá. Es una instancia feliz el poder tener diez años de existencia y ustedes saben que en esta celebración, nosotros, los integrantes del Departamento, resolvimos hacer una suerte de revisión de cuentas, publicando la edición de una Memoria del Departamento de Biología Celular y Molecular que - en cierto modo - nos permite vernos a nosotros mismos, qué ocurrió en estos diez años. Y ahora les voy a comentar las sensaciones que nos produce lo que vemos en ese libro, son sensaciones duales: por un lado felicidad y por otro lado preocupación. Pero estamos muy contentos de celebrar diez años y de saber que estamos en una actividad constructiva”.
En su intervención el Dr. Mizraji indico más adelante que; “La jefatura del Departamento de Biología Molecular y Celular es una jefatura muy rotativa. Nosotros tratamos de despersonalizar lo más que nos es posible la conducción del Departamento, de modo que sentimos que participamos en una conducción colectiva. Mi presencia acá obedece a una suerte de accidente, porque es ahora a mí que me toca actuar como jefe del Departamento. Pero la iniciativa de la publicación de esta Memoria del Departamento ocurrió durante el período previo, donde era jefe del Departamento Carlos Carmona, y él asumió sobre sí la ardua gestión de organizar el caótico material que le vamos enviando desde los distintos servicios. Y lo que recibió Gabriel Santoro ya era un material muy procesado, con horas de trabajo por parte de Carlos, por lo que le agradecemos a él también.
Nuestra facultad nació con una fuerte vocación de servicio social y de innovar hacia el Uruguay, cosas que el Uruguay no tenía explícitamente en su aparato de formación de recursos humanos. La Facultad de Ciencias es mucho más vasta que lo que es nuestro Departamento. Pero nuestro Departamento es un símbolo de lo que la facultad representa. Y quiero enfatizar que - desde el principio - la Facultad de Ciencias y, en particular nuestro Departamento, tuvo una estrechísima simbiosis con el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas - el PEDECIBA - y que los estudiantes graduados en el doctorado que nosotros enumeramos en estos diez años, son estudiantes que se graduaron en el contexto del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas. Asimismo, nuestro Departamento ha tenido - deliberadamente -una intensa interacción con las estructuras académicas y tecnológicas del país. Y eso es - en cierto modo - lo que van a desplegar mis compañeros del panel.
El punto que quiero enfatizar es que estamos empezando a hacer cosas aceptablemente, lo cual se ve en el volumen de publicaciones relativamente decoroso. Aunque sabemos que son publicaciones muy trabajosas por todas las dificultades de los laboratorios experimentales. Sin embargo, son una medida objetiva de la existencia de un “saber hacer” o “know how”, que hay detrás de todos esos artículos técnicos que han sido publicados a nivel internacional. Esto lo pueden interpretar como una especie de medida de habilidades que los jóvenes científicos uruguayos están adquiriendo y que se objetivan a través de la presencia de los artículos que han surgido en la revista que se está publicando.
Por otra parte, tenemos un número de egresados en maestrías y doctorados, con tesis publicadas en el marco del PEDECIBA. Muchas de esas tesis que se publican en castellano están apuntaladas por artículos de los que están incluidos en esta memoria. Esos 40 estudiantes son elegibles desde dos ópticas: por un lado esos 40 doctores son un resultado que nos parece muy importante. Son 40 doctores en ciencias, en áreas variadas de la biología celular y molecular, que recorren desde la microbiología hasta la microciencia computacional, la microbiologia de sistemas, la genómica. Tenemos, en ese sentido, una variedad que es parte de lo que buscábamos: tener variedad y capacidad de innovación. El enriquecimiento en temas del Departamento en estos diez años, ha sido realmente importante. Este es el aspecto positivo y con el que estamos muy contentos.
El aspecto que nos preocupa es que si pensamos en esos 40 y lo llevamos al año, son 4 por año. Y en un país que linda con Brasil y Argentina, con la talla extraordinaria de sus comunidades científicas, 4 doctores por año, en estas áreas que nosotros representamos, son relativamente pocos. En ese sentido, esto nos habla de que en nuestra agenda necesitamos buscar procedimientos para expandir nuestra capacidad. Debemos aumentar el número de científicos que somos capaces de preparar. De todas maneras estamos en camino, pero el camino tiene dificultades.
Nosotros entendemos que hay - en cierto modo para que el sistema científico sea viable - una suerte de obligación de que cuatro aspectos del sistema científico se satisfagan. Uno de esos aspectos es el sistema de formación de científicos que el Uruguay necesita, que haya quien los forme. Tenemos gérmenes, afortunadamente, para formar científicos. Hay dificultades. No hay, todavía, un procedimiento muy claro para que los sistemas de información se consoliden y estabilicen. Pero ese es un problema interno de la facultad o de la universidad y no es el caso plantearlo acá. Simplemente mencionar que eso existe en germen y es mejorable.
Después hay otra cosa que es crucial, es una meta, el doctorado y que los estudiantes que se forman tengan la posibilidad de concluir su formación con diplomas de alto nivel. Afortunadamente hay eso. De nuevo, también aquí hay insuficiencias y problemas. También aquí confiamos en que eso se pueda resolver. Esas becas - básicamente - las manejaba en una época el PEDECIBA, las sigue gestionando aunque ahora, formalmente, están en la órbita de la ANII. Pero ese sistema existe. Hay un sistema que tiene que reforzarse, que casi no existe, que es el sistema que hace que un estudiante que se doctoró - sea en el Uruguay, sea en el extranjero - pueda tener un período de tranquilidad económica, de estabilización con su familia en el país. Para ello es necesario disponer de becas post-doctorales. No tenemos mucha experiencia, pero ahora sabemos que eso ahora sí está en la agenda - como se dice actualmente - y se está iniciando un importante experimento piloto en ese sentido, del cual hemos visto anuncios hace poquitos días y es extremadamente importante. Yo estoy convencido de que en poco tiempo, un programa de becas post-doctorales va a estar consolidado y funcionando.
Entonces, de esta especie de tetraedro de auto-sustentación del que les hablo, tres vértices están satisfechos. Pero hay un cuarto vértice que es el más complicado: que es el vértice de generar para los jóvenes científicos un horizonte laboral razonablemente viable. Eso presumiblemente exista, pero - en todo caso - no existe con la difusión social necesaria. Y también es posible que, en buena parte, no exista. No lo sé, pero en todo caso, no se nota. Nosotros pensamos que el Uruguay, para poder estabilizar y volvernos competitivos con nuestros vecinos, Brasil y Argentina, precisaríamos tener esa especie de estructura en cuatro partes, donde la última parte, la que le da a los estudiantes un horizonte laboral post-doctoral, vía instalación en el Instituto de Investigación o en laboratorios de investigación y desarrollo vinculados a empresas, eso es lo que precisaríamos para que podamos decir que nuestro sistema científico está en evolución y estabilizándose.
Como nosotros somos los que tenemos cierta edad, junto con los detrimentos que la edad acarrea, somos memoriosos y tenemos la suerte de haber visto que Uruguay fue capaz, en circunstancias que lo necesitó, de desarrollar una extraordinaria capacidad de innovación. El PEDECIBA, en particular, es una de sus más brillantes construcciones, con una posibilidad de articular estructuras y laboratorios dispersos en muy distintas entidades académicas, o industriales, o científicas. Entonces, al haber nosotros podido hacer un programa que no se parece a nada, de hecho, pero que - sin embargo - tiene una extraordinaria eficiencia y del que dependió buena parte de nuestro bricolage científico, eso nos da la pauta de que podemos tener nosotros mismos una cierta capacidad de también innovar, en este cuarto vértice que nos falta, que es crear una estructura de captura de los científicos que el Uruguay forma.
En esto quiero poner el énfasis. Porque, por un lado lo veo con optimismo, porque confío en nuestra capacidad de creación. Pero creo que es importante que ese cuarto punto se incluya en las propuestas de desarrollo del país”, dijo finalizando.
Dra. LINA BETTUCCI Desde el punto de vista de mi condición de directora del Instituto de Biología, Dirección que comparto con varias compañeras desde hace ya tres años, voy a comentarles que el Instituto está compuesto por tres departamentos: el Departamento de Biología Animal, el Departamento de Ecología y Evolución y nuestro Departamento de Biología Celular y Molecular. Estas unidades académicas, al pertenecer a un universo que tiene uniformidad conceptual, comparten - obviamente - aspectos teóricos y metodológicos, pero también conservan la identidad de las principales áreas de las ciencias biológicas. Esto lo comento a los efectos de mostrar que el Instituto de Biología posee una amplia diversidad que se va desarrollando bastante armónicamente.
Trabajamos en el Instituto de Biología, 121 docentes, de los cuales aproximadamente la mitad, lo hacen en régimen de dedicación total y muchos han ingresado ya al Sistema Nacional de Investigadores. Del total de docentes del Instituto de Biología, la mitad pertenecen al Departamento de Biología Celular y Molecular, tanto a sus unidades propias, como a las unidades asociadas que han ampliado, así, el horizonte de todo el Instituto de Biología.
Las secciones y laboratorios que componen el laboratorio de Biología Celular y Molecular, conforman tres grandes áreas del conocimiento biológico, tales como: la biología celular (biofísica y bioquímica), biomatemáticas y biomicrobiología. Estas áreas se dedican, tanto a dilucidar aspectos experimentales como teóricos de distintos problemas biológicos.
La diversidad de contenido de las áreas, han ido - en estos diez años - enriqueciendo la vida de nuestro Departamento. Pero fue en las discusiones cotidianas, en las reuniones y comisiones donde trabajamos juntos, donde se dieron los intercambios más amplios y fructíferos. Así, fuimos tomando conciencia de que compartíamos algo esencial, que es el significado de importancia que le damos a la ciencia, como generadora de progreso en el ámbito social. Compartíamos, por añadidura, criterios sobre niveles de exigencia en la calidad de los trabajos, en la generosidad intelectual y en la curiosidad - casi infantil - con la que atendíamos nuestros trabajos y, también, la de otros compañeros. Estas convergencias también tuvieron su contraparte en controversias jugosas, que fuimos resolviendo con humor, respeto y afecto. Y así, sin proponérnoslo, encontramos que nuestra unidad académica, está por encima de los objetos de trabajo.
No es posible dejar de mencionar en este avance, algo de lo que ya habló el Dr. Mizrají, el apoyo que aportó el PEDECIBA en la labor fundamental que nos enriqueció, nos marcó el rumbo y permitió la continuidad en la formación de numerosos estudiantes de maestría y doctorado.
Una preocupación que nos es inevitable, es ver con cierto escepticismo, el horizonte para los científicos jóvenes. Es cierto que, en la medida en que el país vaya creciendo en sus aspectos productivos, también las posibilidades de trabajo se van a ir ampliando, ya sea por vías directas o indirectas. Pero quisiera enfatizar que es fundamental tener en cuenta la necesidad de incorporación de jóvenes en los distintos laboratorios para su formación docente. Es decir, en enseñanza, investigación y en extensión, que implica una estructura en cascada que, sin su concreción, corremos el riesgo de declinar en lugar de avanzar en nuestra meta formativa.
Como señalara el señor decano hace unos días, las exigencias académicas van aumentando, en tanto los centros universitarios del Interior van a requerir de docentes de buen nivel de formación para cumplir con los proyectos planteados. Como todos saben, no es de estilo para un universitario, estar conformes. Aspiramos a más, para que el país esté mejor.
En este aniversario de los diez años del Departamento de Biología Celular y Molecular, recordar a nuestro primer director, el Dr. Elio García Haus, científico connotado, de altas exigencias académicas, de un fuerte carácter y gran humor, que también…
Dr. JUAN CRISINA En realidad, suscribo muchísimo las cosas que los colegas han dicho. Para ser breve, me gustaría referirme a los temas de futuro. Yo creo que - como decía un viejo poeta: “los ritos son necesarios”. Y tener algo escrito acá, así, significa un mojón y es algo con lo cual nos podemos mirar y pienso que tiene que ser un motivo de alegría el poder haber llegado a la etapa en la que el Departamento de Biología Celular y Molecular ha llegado, con unos logros que son impresionantes. Y debemos ver relación costo/beneficio, por lograr esto, de esta manera y con estos recursos. En este sentido, me parece que este es un departamento académico muy firme que tiene la facultad.
Y hablando hacia el futuro, quería decir unas cosas que sí me parecen importantes, por más que sean duras. Y es que las cosas que están aquí, en este Departamento y que nosotros, que somos una facultad académica y que no nos guiamos por modas (porque parece que a veces, por donde va la ciencia y la tecnología, depende de las cuestiones del momento). Aquí hay temas que son sumamente importantes y que están lejísimo de ser desarrollados en el país. Puedo hablar de uno de ellos, el área de microbiología, porque me toca como virólogo. Pero también puedo hablar de la importancia que de aquí a cinco años también va a tener la genómica en el diagnóstico humano, en el mejoramiento de las plantas y animales y en el sector productivo, que es algo que tenemos que atacar urgente y que otras modas y otros temas - que yo no digo que no sean importantes - no nos pueden dejar de ver esto y que si nosotros no tuviéramos esta capacidad que está aquí, probablemente, no seríamos capaces de golpear la mesa y decir que lo otro no es que esté mal, pero si queremos un país de primera, esto es lo que hay que hacer.
Entonces yo creo que, en eso, estas Memorias revelan la capacidad que nosotros tenemos y pienso que es un motivo de gran alegría para toda la Facultad. Y hablar de futuro, significa hablar de los jóvenes. Yo creo hoy que en estos diez años el país es otro país. Es un país muy distinto a cuando nosotros éramos jóvenes y nos pusimos a hacer ciencias y que tiene otras posibilidades. Depende todavía de nosotros y tendremos que asumir - los que nos sentamos todos los martes en el Consejo Directivo Central - quizás en muchas de estas responsabilidades. Yo no creo hoy, que una sola institución académica - por sí sola - pueda salir adelante. En ese sentido, si miramos nomás los que estamos sentados aquí, que estamos separados de Avda. Italia por poquitas cuadras y a otros los tenemos sentados a 50 metros, sólo esa suma, de pensar de otra manera, de temas que se vienen de futuro. Como bien decía el profesor García Prechat, acerca de cómo cuestiones de las ciencias básicas se han podido volcar a otras cosas, como puede ser un plan ambicioso de desarrollo científico-tecnológico dedicado al desarrollo productivo de la producción de bienes y servicios, probablemente la más importante del país. Que son ciertas las dificultades que tenemos en los servicios, pero también es cierto que las decisiones que la conducción universitaria ha tomado, en cuanto a descentralizar la actividad en el país, con un volumen de inversión, nuestro, directo, de aproximadamente de 17 millones de dólares por año. De acá al 2014, yo creo que son posibilidades que está en nosotros poder aprovechar.
Nosotros somos la Facultad de Ciencias. Como Facultad y, entonces, como una institución de educación terciaria universitaria superior, la asistencia a nuestra facultad y la función y nuestro compromiso, es dejarle a los que vienen atrás de nosotros, científicos con la formación más rigurosa que nos sea posible. Eso es lo mejor que podemos hacer por nuestro país y esa es la razón de existir de una facultad de ciencias.
En ese sentido, creo que si juntamos todas estas cosas, por un lado a mi me llena de orgullo - como decano - llegar a esta instancia de tener esto en las manos. Y por otro lado creo que hay una cierta… podemos hablar con esperanza de que, realmente, sí somos capaces de unirnos en objetivos que sean trascendentales en nuestro país. Un ciclo económico positivo - decía el señor ministro de economía en diciembre del año pasado - no se sostiene por sí solo. Sólo se sostendrá si a ese ciclo positivo se le agrega materia gris y se le agrega ciencia y tecnología. Es imposible que nuestro país pueda mantener este ciclo positivo eternamente si no hay una inversión que nos permita a nosotros volcar lo que hacemos.
Creo que el canal con el sector productivo es un canal sumamente importante y, justamente, como nuestro compromiso es formar a los mejores investigadores que el Uruguay pueda tener, el hecho de instancias de post-doc - que no es ningún invento, porque si ya lo tuvimos que hacer nosotros hace 25 años esto no es un gran invento, sino que es realmente lo que hay que hacer.
Como anécdota, les puedo decir que yo - que ya soy mayorcito - cada vez que voy a un congreso, todavía me preguntan dónde hice post-doc. Entonces, si será importante tener estas instancias por cómo marca eso la carrera y es parte integral de la formación.
Creo que todas estas cosas, en la medida en que nosotros podamos, con compañeros que, en realidad, son de “la casa” (no veo a ninguna diferencia…). Obviamente el PEDECIBA, que es parte de nosotros casi como lo es el edificio… Hasta compañeros del “Clemente Estable”, del LATU y si pensamos en el corredor de Avda. Italia donde existe una inversión del Estado que se expresa en el Cudine (frente al estadio) y tiene la Facultad de Odontología, el Instituto “Clemente Estable”, el Hospital de Clínicas, el Pasteur, la Facultad de Ciencias y el LATU, es tan poquito lo que el Estado tiene por sí invertido. Y bueno, está en nosotros poder pensar en grande y que si queremos dejar un país mejor del que encontramos, con un ciclo positivo andando, no hay otra que apostar a la ciencia y a la tecnología.
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