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Teatro
Shakesby apasionado
Por Joselo Olascuaga
“Es la ligereza en el toque lo que más que otra cosa cualquiera hace al artista” ha dicho Edward Eggleston. Es la ligereza en el toque lo que más que otra cosa cualquiera hace a Levón como actor y como director. En Cuento de Invierno, de William Shakespeare, dirigiendo a la Comedia Nacional en la sala mayor del teatro Solis, Levón vuelve a demostrarlo. Shakespeare vuelve a ser apasionado y bardo (en todo sentido) para nuestro principal elenco, en esta tragicómica obra culminante, por la agilidad y la intensidad con que transcurre y se expresa.
Para sanarlo de culturosis, desde la escena hasta el programa, Levón nos recuerda que en la época isabelina hubo ochenta y tres maneras de escribir el famoso nombre de Shakespeare y elige, entre ellas, dos: Shakesby y Shakpeare. Por Shakesby se deja llevar apasionado, por “su poesía y su infalible humor”: “Entregados a su pluma y a su furiosa caligrafía, nos perdimos cada día en sus abismos para reencontrarnos en el atardecer”.
Esa ligereza, ese ritmo vertiginoso, ese fluir y correr de la obra rápidamente es (y sólo eso lo es, porque de otro modo sería imposible) lo que permite a Delfi Galbiatti y Jorge Bolani (y también, precozmente, a Leandro Núñez) liderar a los maestros de la pausa. Todos los actores de Cuento de Invierno juegan bien las pausas que requiere el infalible humor (bien definido) de Shakesby y el ingenio con que arma sorprendente y verticalmente su trama.
Como Núñez, tampoco Jimena Pérez va en zaga de los más templados del elenco estable y en una realización que contó con muchos actores invitados, ninguno defecciona en su labor, pero hay que reconocer el peso más específico de la obra sobre las espaldas del Rey Leontes. Por sus características personales justas para el personaje y por su consagrado y vasto talento, si no tuviera a Galbiatti la Comedia Nacional no podría hacer Cuento de Invierno.
Mario Palisca, en el personaje de El Tiempo, es el encargado, más amable que lúgubre, de hacernos saltar los años a capricho del que escribe: la magnífica interpretación de Andrea Davidovic en el de Paulina era simplemente de esperar, pero yo recordé un hidalgo de Verona que hizo para la escuela de Elena Zuasti a fines de los setenta y su actuación me conmovió más allá de la obra.
Cuento de Invierno, de Shakespeare, dirigido por Levón, es un gran acierto de la dirección artística de la Comedia Nacional, que el público está recibiendo con risas, emoción y grandes aplausos.
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