Uruguay Natural...mente
Episodios entrelazados

Por Luis Fabre*

Crónica de episodios entrelazados
Cuando los asambleistas de gualeguaychu clamaban por ser escuchados y debatir con los responsables políticos, los gobiernos hacían oídos sordos.

La posturas de este lado del río acudían a la soberanía como respaldo a la implantación del enclave celulosico.Nobleza obliga, solo Mujica intento participar de igual a igual. Intentó.La institucionalidad del hecho consumado; la planta funcionando, pareció haber derribado definitivamente su larga resistencia. Sin embargo, ahora vestidos de productores uruguayos, aparecen en el medio de nuestro territorio. Para colmo en un lugar con un nombre cuyo significante, Cerro Chato, parece (¿también?) estar en peligro y transformarse - extracción minera mediante - en un artificial, pero al fin, cerro.

Esta arremetida ambientalista se venía percibiendo por el este, como era de esperar, desde el momento que el Presidente puso en el discurso en controversia, la mística zona del Cabo Polonio. Y para completar el cuadro de una campaña alzada, coincidiendo con el bicentenario, los vecinos de laguna Garzón rechazan nada menos que al símbolo de progreso y unión de esta sociedad dominadora de la naturaleza que es un puente.

Un encare mas allá de lo coyuntural
Ironías aparte, hay abordaje desde la complejidad, trascendiendo los límites en que está planteado.La apropiación de la naturaleza, su dominio, es un paradigma que está cambiando.Esa filosofía, sus métodos y consecuencias finales, la autodestrucción de la habitabilidad del globo, tiene rezagos que nos llegan.

Mientras los países centrales se aplican a la preservación de los recursos y/o a su utilización controlada, cuidadosa del ambiente y la sociedad que lo habita, simultáneamente, y en parte por eso mismo, las multinacionales , instalan su modus operandi en sitios del mundo mas permeables. Permeables a sus intereses por gobierno deseosos de inversiones. También a sus deshechos tóxicos, por leyes ambientales incipientes, precisamente por falta de antecedentes. Y consecuentemente por controles laxos o inexistentes por similares razones.

Todavía no somos reservorio de recursos naturales al cual deben acudir inexorablemente. Más bien la reserva, como el ejemplo del petróleo, la tienen ellos.

La permeabilidad al flujo de capitales en los nuevos Estados administrativos no es resistida por las nuevas burocracias político-institucionales, aún ideológicamente de izquierda, preocupadas por los índices macro - incluyendo el mentiroso per-capita - como indicadores de crecimiento, dudosamente de desarrollo humano. La economía es demasiado trascendente para dejarla en manos solamente de los economistas. Nos compete a todos decidir que hacer, que es lo mismo a decidir que ser.

Lo que hacemos no es en modo alguno independiente de los que somos. Y ese es el debate continuado en una sociedad dinámica, que propone un futuro consistente con una autopoiesis sana.Que país queremos, indisolublemente unido a que mundo queremos. Cuales son nuestras vocaciones y cuales nuestros propósitos. Asumimos que trabajar es colaborar para sustentar una vida digna, sin necesidades. Pero asumir con libertad la responsabilidad de apoyar fuentes de trabajo que conjuguen con nuestra idiosincrasia, con ser uruguayo.Seguramente ya tenemos una matriz diversificada, que va desde cultivar la tierra a jugar al futbol. Así que muy bien hacen, los que equivocados o no, controvierten lo que aparece nuevo y como una panacea.

Vamos al tema
La persistencia en habilitar la explotación primaria y la permisividad en la exportación de comoditys, ejemplificada con la soya, sin haber terminado con la salida de ganado en pie o aún de lana sucia, controvierten las posturas oficiales. Que beneficios podemos esperar cuando no se aplican retenciones para compensar la salida de estos recursos no renovables de la Nación. Los cambios en la matriz productiva como argumento, para admitir nuevas explotaciones distraen la situación de la producción agropecuaria, cuyo soporte falacioso del País insulta la inteligencia de cualquiera de nosotros. La exigencia de productividad se omite y los impuestos son pequeños para quienes mas se han beneficiado con el incremento patrimonial sin mérito con el actual valor de la tierra.

Por otra parte el histórico argumento de la necesidad de fuentes de trabajo no tiene razón de ser en función del estabilizado pleno empleo.

Las opciones
Cual debería ser el destino de los recursos naturales explotados ; ser utilizados en una cadena industrial en el ámbito del propio territorio, con implicancias que sería del caso considerar aparte. En cambio tanto con la celulosa , como en el nuevo caso del hierro se exportan a países como China, donde fabrican automotores que nos venden con el consiguiente valor agregado.Es así que vendemos recursos naturales baratos y compramos productos terminados, a los mismos países. Sumando lo controversial que resulta determinar cuanta utilidad nos prestan, a tenor de su rápida (planificada) obsolescencia.

Sin embargo la recreación de la industrialización primaria, discutible como necesaria etapa de desarrollo, es de difícil concreción. Desde la participación de las multinacionales extractivas, por las razones sintetizadas. Desde el planteo, hecho por los trabajadores, por la finitud financiera del Estado, que anda buscando socios para rehacer las infraestructuras que las propias multinacionales usan sin invertir en ellas.

Este planteo, correcto pero ingenuo, puede avalar la implantación con la falacia del 15% del recurso explotado destinado a ser usado en el País si no existen condiciones para hacer efectivo ese uso.

A ello debe agregarse la importación de tecnologías que perpetúan la dependencia como ejemplifican las fábricas de celulosa. En tanto esta vía se discute y explora en el contexto antes expresado aparecen

Nuevas banderas
Uruguay empieza a ser conocido por su resistencia a la explotación indiscriminada de recursos naturales. La conciencia política incluye la conciencia ambiental, puesto que una mejor y más larga vida para nuestra sociedad es indisoluble de la del planeta.

Que se recuperen a escala humana, los circuitos cortados por la división capitalista del trabajo para reencontrar al homo faber , conocedor de lo que hace, como lo hace y por que lo hace.

* Arquitecto uruguayo // Fuente de foto: UPIU

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital