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Europa, Sudamérica y la biología de Chávez
Por Antonia Yánez*
Más allá de la influencia geopolítica de los EE.UU. sobre Sudamérica, nadie puede desconocer el inmenso peso que ejerce Europa sobre este continente. Por eso es extraña la conducta del presente que adopta esta región con respecto a los graves acontecimientos actuales en la llamada zona eruro.
Reiteradamente se escucha por estos días juicios sobre la particular situación político y social que vive Grecia. El problema en última instancia no es solo Grecia, es la zona euro. Si Grecia no logra vertebrar su economía quedará demostrada la fragilidad de Europa para hacer frente a la crisis en uno de sus eslabones, por lo que podría generarse un gran “fenómeno domino”. Toda Europa es extremadamente frágil por estos días. Contrariamente a ciertas ideas circulantes su principal debilidad es política, un gran desconcierto en su visión estratégica está minando sus posibilidades de continuar el desarrollo económico y social que le hemos conocido. Grecia, España y Portugal, centro por estos días de la crisis, todos devienen de gobiernos socialistas que sucumben a las exigencias de “los mercados”, ante el regocijo de la derecha que se ilusiona con volver a administrar nuevos gobiernos. Son los “nietos de la Thatcher”, que regresan por la revancha.
La crisis profunda de la socialdemocracia europea, en medio de una constelación de insurgencias pro-democráticas en los países árabes y del norte africano, genera el mayor nivel de confusiones e interrogantes a la intelectualidad y a la academia europea. Como último recurso todos sueñan -amparados en las nuevas tecnologías de la comunicación- replicar las grandes manifestaciones del Cairo que devoraron a Mubarak.
¿Cómo vive ese gran fenómeno Sudamérica? Por el momento en forma casi indiferente, solo algunos se asoman al costado especulativo que le brindan los aparentes ecos de algo que los más hozados llaman genéricamente crisis. Quizás la explicación de esta modorra intelectual y política esté en cómo la economía Sudamérica goza de una buena salud, si en términos comparativos hablamos.
Pero hay otros planos de la vida de este continente que no debiéramos dejar de percibir a tiempo, ni por las imagen del glamour excéntrico de la recién nombrada presidenta del FMI; Christine Lagarde, ni por las cenizas del volcán de Puyehue,
Muchos por estos días en referencia a las difíciles circunstancias que vive el presidente venezolano Hugo Chávez, recordaron cuanta razón le asiste al ex presidente Tabaré Vázquez cuando expresó que las circunstancias políticas pueden estar determinadas por el futuro de “la biología” de cada individuo. ¡Cuanta incertidumbre le ha generado en pocas horas al pueblo venezolano la biología de su presidente! De acuerdo a los registros de la historia esto ha pasado en casi todas las épocas y a todos los pueblos. La salud en crisis de sus principales líderes se trasforma en un valor agregado de las opciones políticas a definir. Esto en el caso concreto de Venezuela puede tener características dramáticas por el extremo personalismo que ha adquirido el poder de Chávez en el Estado.
Pero también, obligará a repensar estrategias y políticas mediáticas más allá de las fronteras venezolanas, donde determinados equilibrios de Estado necesitaban de esa volcánica personalidad de Chávez y fundamentalmente de su aún no definida personalidad política.
*Socióloga uruguaya
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