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Brasil: necesidad de acelerar la producción tecnológica
Samuel Pinheiro Guimarães
URUGUAYOS PARTICIPANTES pdf
En una conferencia pronunciada en el Seminario Internacional “Gobiernos de Izquierda y Progresistas en América Latina y el Caribe – Balance y Perspectivas”, el sábado 2 de junio en la Universidad Federal de Río de Janeiro, el coordinador general del Mercosur, embajador Samuel Pinheiro Guimarães, abordo el tema del desarrollo y sus implicancias económicas y políticas en el Brasil actual y el Mercosur.
(Crónica de Márcia Fantinatti para Fundação Perseu Abramo)
Guimarães inició su exposición en el Seminario Internacional siendo exhaustivo, con relación al campo económico, en lo que se refiere a las relaciones importación/exportación. Afirmó que “Existe un crecimiento que no combina con desarrollo, pues todo en él tiene que ver con la sustitución de importaciones”.
"El razonamiento", explicó, "es simple: hay algo que se empieza a producir y que, antes se importaba. Algunos sectores quieren determinados aranceles que permitan importar a precios bajos y el que inicia una producción, comienza con dificultad y puede ser de baja calidad". Dio como ejemplo la situación de China, hace pocos años; también llamó la atención sobre la necesidad de reflexionar acerca de la tendencia existente en décadas anteriores, en que había una nítida preferencia del público por computadoras baratas en lugar de las producidas en Brasil.
Otro tema clave, según él, sería el de la transferencia tecnológica, o más propiamente, el de la colaboración empresa-universidad. Existen dificultades y algunas barreras, pues hay que enfrentarse al tema de la propiedad intelectual de la producción y del producto científico.
Anunció, en el evento, el volumen de capital del BNDES y opinó que esto indica la posibilidad de desarrollo de la relación anunciada. Con pesimismo, sin embargo, citó que hay 500 patentes por año en Brasil, mientras tanto, el volumen de estas en los EE.UU. llega a 45.000.
"Todo indica la necesidad brasileña de aceleramiento, de realizar las modificaciones que se traducen en una transformación productiva de forma más competitiva. La necesidad urgente estaría en el esfuerzo de aceleración de la producción tecnológica". Para Brasil, subrayó, el crecimiento del 7% anual sería el ideal, y sin embargo, lo que se denomina subdesarrollo, aumenta.
Guimarães expuso la dificultad en definir cuál es la tasa de crecimiento a ser alcanzada: “¿Cuál es el máximo de crecimiento actual? ¿Quién lo calculó? No se sabe, pero está calculado para Brasil en un 4%". Recordó también las características específicas de Brasil con relación a los demás: “Somos parecidos a los países continentales”, siendo necesario mirar a aquellos países con dimensiones, potencialidades y condiciones estructurales similares a las nuestras: “Si los EE.UU. crecieron al 2% y nosotros al 7%, la distancia, en términos de crecimiento económico real, disminuirá, allá por el año 2030”, prevé.
Junto con esto, expone algunas de las enormes dificultades, en el terreno social, a ser enfrentadas: a) nacen 3 millones de niños en Brasil por año. Es necesario generar empleos que absorban a toda la población; b) las inversiones en energía, por ejemplo, no tienen resultados inmediatos. Agregando que el concepto de “Producto potencial” es una farsa: “va a aumentar los problemas sociales, por ejemplo, faltarían empleos”.
Las formas de gobierno El tema de la democracia no puede ser dejado de lado, al hablar de relaciones económicas. En Brasil y América del Sur, existe concentración de poder en diversas áreas. Por ejemplo en materia de comunicación y otros, de dominaciones seculares, que se remontan a la monarquía y se continúan hasta hoy. Guimarães recuerda que las multitudes, en los años 50, idolatraban a Getúlio Vargas. Independientemente de esto, las estructuras dominantes, el poder, no caminaban en el sentido deseado por las “masas”. Indica, así, que la confrontación para hacer avanzar programas populares es permanente. Y que no se puede confundir democracia con plutocracia.
Ejemplificó lo que él llama plutocracia con la fuerza del poder económico en un proceso electoral, que es enorme. El financiamiento de las campañas suplanta la representación política efectiva, afirmó. Destacando también la existencia de suplentes asumiendo cargos en las distintas esferas de poder (legislativo, etc.) que son desconocidos para la gran mayoría del electorado.
El papel de la prensa De acuerdo con Guimarães, viene siendo anunciado por parte de la prensa mundial que la Argentina estaría “al borde del colapso”; el país ha crecido en torno del 8% o más, lo que no es poco, pero la prensa brasileña le "tiene horror a esto". A pesar del desarrollo económico de la Argentina, se crea un clima de desmoralización y de “fracaso”, por parte de la prensa brasileña.
Guimarães hizo una lista de lo que llamó “motivaciones para el odio” a la Argentina: renegociación de la deuda; rompimiento con el oligopolio de las comunicaciones. El embajador destacó que la propiedad sobre los activos de la sociedad es algo más importante incluso que la concentración de riquezas. El error con respecto a esto puede indicar el camino de la fijación de impuestos sobre las grandes fortunas. Celebra el comienzo de cambio con respecto a esta visión y destaca las Conferencias Nacionales, con participación en el proceso de definición de directivas políticas como algo positivo. Ellas involucraron el área de la salud, educación y otros. Hubo más de 50, en Brasil, lo que configura un cambio político importante que permite la participación popular en la formulación de la política y volvió a insistir en que el control del sistema político es medido por: a) sistema financiero y b) comunicación.
La soberanía "Un país dependiente no tiene soberanía. No saber hacer las cosas o no tener potencial, desde el punto de vista de la defensa, del armamento, ejército, etc., dificultan el sustento de la soberanía. Para que Brasil no sea sumiso, precisa superar lagunas en estas esferas", afirmó.
Los países como los EE.UU., bajo una cortina ideológica (detrás de la apariencia de una potencia pacífica) están fuertemente armados y desarrollan aún más su capacidad de ir a la guerra. Son varios los ejemplos de que siguen contribuyendo hacia la guerra en el mundo. Lo que equivale a mantener la hegemonía por la fuerza. Así, la capacidad de mantenerse soberano, para Brasil, requiere la obligación de poder defender su territorio.
Guimarães explica: “¿Existe amenaza? Aparentemente, no”, pero en el campo de la defensa, las amenazas son difusas e inesperadas. Y hace referencia a una máxima difundida en el medio internacional y sobre la cual vale reflexionar: “La defensa es más importante que la opulencia”. En el mundo actual, el tema de la soberanía y de la defensa nacional está bastante asociada a la ciencia y a la tecnología. La biotecnología e Internet, entre otros, se inician en el campo de la defensa. En el capitalismo tradicional existe cierta resistencia a que el Estado participe de esto.
Según él, una disculpa (pretexto) que es comúnmente utilizada: es preciso que las defensas funcionen. "Pero lo cierto es que el país sin defensa tiene dificultad para promover el desarrollo científico y tecnológico".
El mundo globalizado "Se le llama el nuevo orden, sin embargo, aún así, existe la formación de grandes bloques de países; siendo los principales la Unión Europea, los EE.UU., incluyendo a América Central y parte de América del Sur, el área de influencia china, que es algo todavía enigmático", ejemplifica Guimarães.
En las negociaciones, un país aislado se muestra de una forma debilitada, por esto, es necesario estar asociado a un bloque. "No son despreciables, ni inéditos los esfuerzos de creación del bloque latinoamericano, por la integración económica, para impulsar el crecimiento de la producción y para la independencia política". La novedad es que “Hoy, esto sufre un impacto del crecimiento de China. Que es el gran factor nuevo”.
China se presenta como el gran cliente de minerales, de energía y de alimentos y productora de productos manufacturados, desde los más simples a los más complejos. Frente a esto, el riesgo para los sistemas industriales es muy grande, puede provocar la desindustrialización. Proceso que puede agravarse en Brasil, frente al pré-sal. Por lo tanto, cómo reaccionar al desafío chino, es el tema central actual.
Debate con el público El público participó proponiendo temas. Fueron consultados con respecto a cómo promover la integración solidaria, en América Latina, que cubre aspectos del desarrollo industrial, manteniendo lazos de solidaridad, el tema de la paz y si Brasil debe poseer tecnología bélica. Otros temas también fueron abordados, como el tema de la Soberanía nacional: debemos o no desarrollar, por ejemplo hidroeléctricas, asunto sobre el que, incluso “celebridades” internacionales, han realizado declaraciones al respecto. El tema de la paz en el mundo también suscitó el interés del público, después de 46 años del bombardeo de los EE.UU. al Japón.
El embajador respondió que Brasil adhirió a un programa que impide que el país desarrolle tecnología nuclear en determinados territorios. Hay delimitadores; aunque con respecto a vehículos lanzadores no existan prohibiciones. Hay acuerdos norteamericanos que hieren nuestra soberanía, pero que no fueron aprobados por el Congreso Nacional.
Sobre navíos, explicó que sólo entran en los puertos si están autorizados por el propio país. Existe un Tratado que prohíbe la instalación de bases nucleares, pero tal vez permita la recepción de navíos. Y destacó que grandes porta-aviones o submarinos de los EE.UU. pueden estar en nuestras áreas sin que lo sepamos. Puede, en este sentido, existir violación de tratados y de derechos internacionales.
Brasil tiene para ofrecerle a China, por ejemplo, minerales de hierro y soja. El gobierno brasileño debería vincular estas exportaciones a inversiones, en Brasil, por parte de China. Y ha habido ejemplos de esta puntualización. No se han detectado prácticas desleales de comercio exterior. El dumping, por ejemplo. Aunque no se pueda ignorar la gravedad de temas como la causa social, la explotación del trabajo, entre otros.
Mientras tanto, en los EE.UU. se registra un aumento de los precios de los productos primarios, pues los sectores de exportaciones tradicionales se vieron obligados a pagar impuestos, lo que generó, por parte de la prensa, un gran alboroto. Aquí, Guimarães sugiere un modelo de cobro de impuestos que fuesen para un fondo y, así, retornasen hacia el propio sector que los pagó. Es una salida, dice el embajador. China detenta títulos del tesoro americano, es actualmente una de las mayores. Y más del 50% de las exportaciones de China son de productos de empresas extranjeras instaladas en el país.
Guimarães llamó la atención hacia el hecho de que las inversiones de capitales en China también contribuyen con el país. Y a distintos países, incluso a aquellos no alineados políticamente con el país, algunas inversiones les sirven. Según Samuel, tanto da que el desempleado sea de cualquier nacionalidad. Si las operaciones dan lucro, es positivo para el enriquecimiento empresarial. Lo que le interesa a los sectores empresariales, de hecho, es cuánto le sirve una inversión.
Existen preocupaciones de otra naturaleza, para sectores y/o países que no están centrados en los mismos intereses empresariales citados. Las consecuencias sociales, que generan problemas políticos y amenazan a las estructuras de poder. “Las reglas de distribución del producto, de la propiedad, son las que pueden ser amenazas reales”, afirma.
En Brasil, comienza a haber una mayor comprensión de que la tasa de cambio favorece las importaciones, permite la circulación de mercaderías y el consumo masivo, pero que, sin embargo, es preciso estar atento a que esto provoca la desindustrialización. Aunque haya alborozo de la prensa sobre las tasas de interés, el embajador explicó que cada sector tiene tasas de interés diferenciados (el sector de la construcción civil, agricultura, etc., cada uno tiene tasas diferenciadas). Y que esta tasa afecta (tal vez) más directamente a las pequeñas empresas y consumidores, apenas.
Mercosur Samuel Pinheiro Guimarães opinó que el proceso de integración entre los países ha sido lento, pero se viene dando. "Lo que se haga en función de disminuir las asimetrías es muy importante". Obras como la Itaipú-Vila Reis, tal vez revolucionen la relación con Paraguay. Recordó que el simple aumento (reciente y citado más arriba) del capital del BNDES es mayor que el capital de muchos de los países de América del Sur; corresponde a Brasil, por lo tanto, un papel más relevante en el mantenimiento de relaciones que preserven la soberanía y la solidaridad y un desarrollo industrial armónico, simultáneamente.
“Todo lo que se dice por ahí, sobre el sistema post-industrial, es un disparate”. No existe sistema financiero sin actividad económica. Las inversiones tienden a concentrarse en el sudeste porque existen mayores condiciones, en Brasil. Dentro del Mercosur, se aplica una lógica similar, es preciso que donde exista mayor infraestructura esté la base del desarrollo.... Y los demás precisan ser financiados por los “socios” que tienen más recursos.
Armas nucleares La Constitución Brasileña impide el desarrollo y la fabricación de estas armas, destacó Guimarães. Ella determina que el uso de la energía nuclear tiene que ser para fines pacíficos y debe ser sometido a la aprobación por parte del Congreso Nacional. El desarrollo de submarino puede existir, ya que no está impedido por acuerdos internacionales. En el caso de la energía nuclear, esto se relaciona con temas complejos e involucra al medio ambiente.
Es sabido que el calentamiento global se origina en los combustibles fósiles. Como la disminución no puede hacerse sin afectar el crecimiento, por lo tanto, los niveles de este calentamiento han aumentado. Existen preocupaciones con razón. Destacó: “Somos la quinta reserva mundial de uranio y Brasil domina la tecnología del enriquecimiento del uranio”.
Mientras tanto, China está invirtiendo en alrededor de 20 usinas nucleares más. La demanda por áreas de esta naturaleza será grande. En Brasil, la discontinuidad del desarrollo de tecnología espacial proviene de la discontinuidad de inversiones. Finalmente, reafirmó: “Hemos conseguido combinar la construcción de nuevas hidroeléctricas pero que demandan modificación de proyectos para ser compatibles con la preservación ambiental”.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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