Es mucho más caro
estudiar en Chile que
en EEUU o Australia

Por Patricio Meller*

"El costo de un estudiante
universitario supera el 40%
del ingreso familiar

Patricio Meller, ex asesor presidencial durante el Gobierno de Michelle Bachelet e investigador del centro de estudios CIEPLAN, analizando la grave crisis que por estos días emerge en la educación chilena, manifestó en entrevista al programa “Lo Que Queda del Día”; que Chile es uno de los países con el costo en educación superior más caros del mundo.

Meller indicó que: "Por cada peso que aporta el Estado, la familia aporta cinco pesos en educación superior". Afirmando que, a diferencia de otros países, en Chile gran parte del gasto en educación superior recae sobre las familias.

"El tema central y que ha salido al debate, uno tiene que compararse con que es lo que está pasando en otros países y el costo de los aranceles universitarios en Chile, se observa que Chile es el país que tiene el mayor costo relativo en educación superior y estamos incluyendo a los países más avanzados del mundo".

El investigador ejemplificó diciendo que "el valor promedio de los aranceles que cobran las universidades es el 41 por ciento del PIB per cápita que tiene Chile. El país tiene un PIB pér capita de 15.000 dólares y el 41 por ciento es 6.000 dólares, lo que da tres millones de pesos anuales".

"En Estados Unidos esta relación es del 28 por ciento, en Australia es 12 por ciento y en Canadá es del 10 por ciento", agregó. Junto con ello, Meller graficó el excesivo costo que resulta para las familias chilenas costear la educación superior de sus integrantes.

"Chile es el país más extremo en esta situación, porque el grueso del financiamiento de la educación superior la incurren las familias; por cada peso que aporta el Estado, la familia aporta cinco pesos en educación superior", apuntó.

"En Estados Unidos, por cada dólar que entrega el Estado, las familias aportan dos dólares, en Australia por cada dólar que aporta el Estado, las familias pagan un dólar. La composición entre financiamiento privado y público es mucho más equilibrado en otros lados", sentenció.

El costo y financiamiento de la educación superior en Chile
"El costo de un estudiante universitario supera el 40% del ingreso familiar de los tres quintiles inferiores". En esta columna publicada por El Mercurio, Patricio Meller, investigador senior de CIEPLAN y profesor del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, sostiene que Chile tiene el mayor costo de educación universitaria en el mundo.

El costo de la educación universitaria chilena (relativo al PIB/cápita) es el más alto del planeta. A continuación están Corea (del Sur) y EE.UU., cuyos costos relativos son un 20% y un 35% inferiores (respectivamente) al costo local.

No obstante lo anterior, el ingreso a las universidades ha aumentado casi al 7% anual durante la última década. Incluso se observa que los jóvenes de las familias de los menores quintiles de ingreso son los que exhiben mayores tasas de incorporación a las universidades.

Aún más, considerando el período 1997-2009 el nivel de los aranceles universitarios crece en términos reales (descontando la inflación) 150% en Odontología, 120% en Medicina, 60% en Ingeniería y 45% en Pedagogía. Esto implica, por ejemplo, que el costo de estudiar Medicina (en pesos contantes) se ha más que duplicado en 12 años.

"El factor central ha estado ausente del debate: el alto costo de los aranceles universitarios. El costo de un estudiante universitario supera el 40% del ingreso familiar de los tres quintiles inferiores". ¿Por qué siendo tan caras las universidades chilenas aumenta tanto el interés por estudiar una carrera universitaria? Mayores aranceles ¿atraen más estudiantes? ¿Por qué estudiantes de familias de bajos ingresos optan por ir a universidades tan caras?

Hay dos respuestas distintas. La alta tasa de retorno de las carreras universitarias y la gran expansión del crédito para la educación superior.

La tasa de retorno (real) de la mayoría de las carreras universitarias es superior al 20%; esto es válido incluso para carreras como Construcción Civil, Periodismo y Pedagogía. Obviamente hay que tener cuidado en determinar en qué universidades se estudian estas carreras.

Estas elevadas tasas de retorno se explican por las alternativas que enfrenta un joven que finaliza sus estudios escolares. A los 18 años este joven puede escoger quedarse con educación media o seguir estudiando en la educación superior. Las perspectivas para los jóvenes que ingresan al mercado del trabajo después de finalizar sus estudios escolares, dada la precaria calidad de la educación media, radicarían en tener un perfil de remuneraciones bajo y plano durante todo su ciclo de vida laboral. Por esto, la otra alternativa, acceder a la educación superior, constituiría el mecanismo para poder optar a un futuro positivamente mejor.

Se cree que la expansión del crédito y la reducción del costo de éste, reducción de la tasa de interés, resolverían el problema de los jóvenes universitarios. Sin embargo, el factor central ha estado ausente del debate: el alto costo de los aranceles universitarios. El costo de un estudiante universitario supera el 40% del ingreso familiar de los tres quintiles inferiores.

Por otra parte, el gasto público chileno en educación superior (% PIB) es el menor del mundo: 0,5% del PIB. En Brasil y México este porcentaje es superior al 0,8%, mientras que en EE.UU. y en Australia el gasto público (% PIB) en educación superior es 1,4% y 1,1%, respectivamente. En breve, Chile está entre los países con menor gasto público por estudiante en educación superior.

Como consecuencia de lo anterior, Chile es por lejos el país con mayor coeficiente gasto privado/gasto público en educación superior. Por cada peso que aporta el Estado a la educación universitaria, los jóvenes y sus familias tienen que poner cinco pesos. En cambio, en EE.UU. las familias aportan dos dólares por cada dólar de aporte público y en Australia el aporte familiar disminuye a un dólar.

En breve, Chile tiene el mayor costo de la educación universitaria. Además, ésta tiene que ser financiada privadamente por el joven y por sus familias. ¿Por qué es tan alto el costo de las universidades chilenas? y ¿por qué se ha privatizado su financiamiento? Estas son las interrogantes fundamentales del debate universitario. Como se puede apreciar, han estado ausentes del debate.

¿Son similares las universidades a las carnicerías?
Para explicar el funcionamiento de un mercado competitivo, Adam Smith decía que un carnicero que vende carne de alta calidad a un precio reducido no lo hace porque tenga un espíritu filantrópico. Sabe que si él no se comporta así, otro carnicero lo hará, y él se quedará sin clientes.

Es la "mano invisible" de la competencia lo que induce a los productores a generar bienes de alta calidad y bajos precios.

Esta lógica del mercado competitivo es la que constituye la base conceptual de la ley de 1981 sobre la educación superior. En consecuencia, como hay 60 universidades en el país, se esperaría que si se comportaran como las carnicerías, tendríamos una educación superior de alta calidad y con reducidos aranceles. Sin embargo, la realidad que enfrentan los estudiantes chilenos es distinta. ¿Por qué?

"Un problema de la educación superior chilena es que las universidades no compiten vía precio; ¿ha visto usted alguna universidad reduciendo aranceles para atraer a los estudiantes de otra universidad? Las universidades compiten vía marketing". Existen tres diferencias cruciales entre las universidades y las carnicerías. Veamos en primera instancia el problema de la calidad. ¿Cómo se mide la calidad de una universidad?, ¿existe un indicador único? El que un joven de 18 años tenga que elegir en qué universidad quiere estudiar es equivalente a que se oriente con los ojos vendados en diversos cuartos oscuros. Aun cuando los estudiantes pudieran hacer una especie de "zapping", a través de diversas universidades durante el primer mes de clases, ¿captarían las diferencias de calidad existentes? Gran parte de los universitarios, incluso después de haber cursado tres años de una carrera, ni siquiera tienen claro lo que están estudiando, ni para qué les va a servir en el ejercicio de la profesión.

Se supone que el proceso de acreditación debiera dar información sobre la calidad de una institución de educación superior, pero en realidad su objetivo es más restringido. La acreditación trata realmente de velar por la idoneidad de una institución; en otras palabras, que ésta entregue títulos profesionales con valor agregado adecuado y que no sea simplemente una venta de diplomas sin contenido asociado.

El segundo elemento distintivo de las universidades es el valor de la matrícula y de los aranceles. Cuando un joven paga $300.000 mensuales por estudiar, ¿qué es lo que está recibiendo a cambio si no se puede evaluar la calidad de la enseñanza? ¿Es el cobro de $300.000 el monto adecuado por lo que le está dando la institución universitaria?

La respuesta económica convencional diría que si el mercado es competitivo, los $300.000 corresponderían al precio de equilibrio y, por lo tanto, al precio óptimo (o "socialmente justo" ). Pero el problema observado en la realidad de la educación superior chilena es que las universidades no compiten vía precio; ¿ha visto usted alguna universidad reduciendo aranceles para atraer a los estudiantes de otra universidad?

Las universidades compiten vía marketing, valiéndose de un nutrido avisaje en variados medios de comunicación. Así es como vemos fotos de infraestructura en las páginas sociales, etc. ¿Cuál es la relación entre este tipo de fotos y la calidad de la docencia (e investigación) de una universidad? El resultado de este proceso competitivo es el significativo incremento de los costos, con el consiguiente aumento de los aranceles universitarios, los que están disociados del valor agregado a la formación de los estudiantes.

"Un sándwich de carne es claramente un bien privado que sólo beneficia a quien se lo come. En cambio, la educación tiene una mezcla de beneficios privados y públicos". La tercera diferencia está asociada a las características del bien o servicio producido. Un sándwich de carne es claramente un bien privado que sólo beneficia a quien se lo come; luego, es lógico que sea pagado privadamente. En cambio, la educación tiene una mezcla de beneficios privados y públicos. Los beneficios públicos están asociados al efecto positivo que tiene un mayor nivel de capital humano sobre el crecimiento económico; además, una sociedad con más profesionales genera una mayor calidad de vida. Luego, el financiamiento de la educación superior debiera tener aportes públicos y privados; la composición de estos aportes es algo que establece cada sociedad. En la mayoría de los países de la Ocde el aporte público supera en porcentaje al privado, esto significa que se percibe que los beneficios públicos superan a los privados.

En Chile, en cambio, el aporte público es el 20% del aporte privado, es decir, se cree que la educación universitaria es primordialmente un bien privado. Esta diferente valoración de la educación universitaria en los países de la Ocde y en Chile está asociada al hecho de que aquí aún persiste la idea de que no habría diferencia entre estudiar en la universidad y comer carne. ¿Esto es lo que realmente piensa y quiere la sociedad chilena? Los jóvenes están presionando para que se establezca una clara diferencia.

Fuente: Corporación de Estudios para Latinoamérica (CIEPLAN)

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