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La cuestión municipal: espacios, públicos
Por el Arquitecto Luis Fabre*
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Como no sucedía desde hace muchos años y a iniciativa de la Intendencia de Montevideo, ha procedido a actualizar la ocupación y utilización de los espacios públicos, coincidentemente con la evaluación de propuestas para el Parque Roosvelt en el vecino Canelones. Cualquiera sea el abordaje debe comenzar tomando en cuenta la lenta reapropiación de los espacios públicos postdictadura. La herencia de miedo y desconfianza al encuentro ciudadano en los mismos duró muchos años. Simultáneamente, el corrimiento social hacia la individualidad y el consecuente aislamiento subjetivo de esta época, están implicados en la dificultades de su utilización, junto a la sensibilidad sobre la seguridad personal, amplificada por los medios de comunicación de masas.
La disminución del control social, el anonimato en el uso inadecuado, descuidado y vandálico de los mismos, viene de la mano de la movilidad social, la no identificación con el lugar.
No obstante en esta época, donde al decir de J. Baudrillard; “somos todos conectados a terminales”, tenemos en los espacios comunes la posibilidad de conexión con los demás cuerpo a cuerpo, cara a cara; como personas, entre individualidades diversas, multirraciales. El acondicionamiento físico-sanitario de los espacios ha demostrado con las playas, contribuir al uso masivo. Por lo tanto es atinado el manejo, la atención y acciones de la Intendencia en el equipamiento, protección y en su mantenimiento .Claro que la determinación de estructuras físicas sobre los mismos debería cumplir con parámetros de apropiación democrática, entre otros en primer lugar el Concurso. La institución municipal no debe arrogarse el monopolio de como deben ser ocupados y mucho menos construidos los espacios. No debe una función electoralmente delegada mediante el sistema representativo y la ciudadanía, las comunidades, deben tener mayor participación en el “hacer ciudad” . El Concurso de Ideas es un excelente primer paso en un camino de coparticipación entre sociedad y Estado.
Una vez determinados sus usos actualizados, la Intendencia juega su papel ejecutor, como actor principal sobre los mismos en tanto los ciudadanos efectivizarán su apropiación física, que conlleva obligación de preservar .Como es este el problema mas destacado en las últimas décadas, es oportuno seleccionar acciones de índole didáctico-promocional que contribuyen a ello de forma indirecta , mediante el conocimiento de la historia, las características, naturaleza y razón de ser de esos Espacios. Estas, que coadyuvan a conductas acordes al uso mas cuidadoso, mas respetuoso, pueden combinarse junto a las de vigilancia.
Los funcionarios Antes que vigilancia escindida de responsabilidad personal, a través de una consola, que proponen los sistemas de cámaras, proponemos una función integral de guardaparques, sumando a la presencia disuasiva una función orientadora con el público, ilustradora sobre el espacio en que se encuentran, sus componentes naturales y construidos, sus singularidades, su simbología en monumentos, componentes topográficos, de su flora o escenario de sucesos que forman parte de nuestra historia. Interactuar con el usuario influye sobre la conciencia colectiva, neutralizando el anonimato y la impunidad de quienes hacen uso abusivo, depredador o meramente antihigiénico de los espacios.
Los Programas En esta misma conceptualización, deberían seleccionarse programas de uso en los espacios públicos, que autogeneran seguridad. Al respecto nos tocó ser protagonistas en la Plaza de Deportes del Parque Rodó, dedicada a la enseñanza y práctica del Tenis. Allí, una Comisión que comenzó siendo de apoyo devino, junto al Ministerio de Deportes, administradora. Apoyados en principios de igualdad de oportunidades, libre acceso de sexos y edades, logramos una apropiación masiva en tiempo completo, con un equipamiento que se mantiene con el aporte del Estado y la comunidad. Las clases, el entrenamiento y el juego se desarrollan en un ámbito de mutuo conocimiento, respeto consensuado entre participantes y funcionarios que apareja seguridad entre todos, sin necesidad de guardias ni revisaciones. Conste que hay registrados mas de cinco mil usuarios, con un 20 % de los mismos concurriendo a la Plaza en un período de 15 años!.Bajo el paradigma del “faire play” se retroalimenta un circulo virtuoso con cambiantes actores en la Comisión de usuarios y funcionarios. Este ejemplo de uso deportivo agrega que los resultados sobre la gente son mucho mas que físicos. Citando a Bourdieu; “así como alguien practica un deporte hábilmente, las personas desarrollan las habilidades y estilos culturales como una segunda naturaleza”.Es el “habitus” un “sistema de disposiciones adquiridas” y un principio “organizado de la acción”.Obviamente se refiere a la acción social de hombres y mujeres. Es decir; lo que se busca medio de la educación también se consigue con el deporte.
Comisiones y pautas La acción social individual se potencia en lo colectivo como una interfase entre la Institución y la sociedad. En este caso en Comisiones de vecinos y técnicos actuando descentralizadamente entre funcionarios y ciudadanos , habilitando el uso democrático, incluyente, dinámico y activo de los espacios para satisfacción de los sentidos, del contacto con los demás y con la tierra.
La percepción de los espacios también importa en lo que hace a su apropiación visual dentro y fuera del mismo, compensada, equilibrada con lo construido. En esta apreciación tiene que ver la interacción entre los elementos construidos y el espacio, así como también a la identificación con el territorio en el reconocimiento de los lugares, lo que hace al arraigo y la identidad. colectiva. En oportunidad de una puesta al día en las numerosas utilizaciones concedidas a muy distintas entidades en los espacios públicos montevideanos, bueno es que la misma implique un aggiornamiento ideológico, congruente con la democratización de la sociedad, desde los gobiernos de izquierda.
Volviendo al principio Parafraseando al colega Rafael Vignoli; el problema actual del urbanismos es el dilema entre normatividad o gestión, entre tendencias que con una visión de ciudad que pueda regular la totalidad de posibilidades de su construcción y las que reconocen que el proceso de generación de su forma es el resultado de gestión de fuerzas activas.
No solo es difícil establecer normas de aplicación general en un medio definido por particularidades sino que la idea de los que constituye el “interés público” esta continuamente en proceso de cambio. La implantación de las grandes superficies comerciales es un contundente ejemplo.
En Montevideo la puesta en práctica de un Plan de Ordenamiento Territorial propuso “normatividad” pero su fárrago de disposiciones jamás podrá abarcar la rica realidad. Así lo prueban la continuadas revisiones a que es sometido cada vez que se `propone una intervención fuera de su contexto. Siempre hemos sostenido que además de un Plan debe establecerse un método para canalizar excepciones, con parámetros de evaluación y balance de los emprendimientos. Daremos un ejemplo en un próximo artículo, aplicado a una temática que nos es muy cara, la de la vivienda. Adelantamos como principio, que debe ser un método manejado por representaciones amplias, que aseguren acercar lo mas posible a todos, el hecho de actuar sobre trozos de territorio, en espacios que son también de todos.
* Arquitecto uruguayo
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