(II) Habitar
Uruguay 2011

Por el arquitecto Luis Fabre

AQUÍ ARTÍCULO “MADRE”

En tren de profundizar los componentes del extenso artículo “madre” que publicamos exclusivamente por este medio, retroalimentamos con la actualidad.

La filosofía del habitar
El respeto a la diversidad, es por supuesto aplicable a las formas de habitar .Y por extensión a las formas de acceso a la vivienda.Años nos llevó llegar a este consenso. Con la izquierda en el gobierno llego el tiempo de habilitar formas para que cada uno, en función de sus disposiciones de vida,-de su circunstancia- pueda acceder a un techo digno y también un lugar digno donde vivir. La disposición constitucional como un derecho, así entendida, nunca estuvo mas cerca de cumplirse cabalmente. Complementariamente, la asunción de compromisos individuales y colectivos por parte de los demandantes de ese derecho, logrará frenar la corrida hacia la exclusión, con un reingreso paulatino a una sociedad formal mas incluyente.

La gestión
Para encauzar soluciones no basta con ser erudito, hay que ser buen gestor. También de eso se trata; habilitar la gestión de los involucrados, de la gente, de la comunidad .Que con la espontaneidad, la lucidez y las capacidades en el seno de la sociedad se discutan y elaboren las acciones al respecto. No hay fuerza comparable a la del colectivo para realizaciones trascendentes. Sin embargo es necesaria una dirección política; integradora y a la vez ordenadora de los emprendimientos. Precisamente; una iniciativa como la del Plan Juntos, debería apelar a la solidaridad del colectivo en lugar de a las empresas.En particular la de los jóvenes, que se canaliza en emprendimientos como “Un techo para mi País”, Organización que compite con el Estado eludiendo la formalidad, construyendo sin apego a normas municipales y muchas veces en terreno ajeno a sus ocupantes. El aval institucional por omisión, en la creencia de lo positivo de su aporte, pronto se verá comprometido cuando las prestaciones trasciendan en denuncias y protestas de los “beneficiados”.

Las contradicciones
En una intervención televisiva observando viviendas de madera fabricadas en talleres de UTU, la Ministra Muslera reconoce la no disposición de mano de obra idónea. ¿Entonces, el Ministerio atiende la emergencia habitacional experimentando con nuevos sistemas, con todo lo que implica. Si se usa un incipiente insumo nacional como la madera, pero sin especialización en la construcción con el; no falta el 50 % de la solución para obtener el producto?.

Pero además; en una ineludible ecuación costo-beneficio, entre los cuales mantenimiento y duración de la vivienda deben incluirse; un valor de 24000 dólares; ¿sin infraestructura, no es alto?.

Casi simultáneamente, en una entrevista publicada en el semanario BRECHA del 22 del corriente, previa referencia a “la gente que está en peores condiciones” dice: “Venimos analizando nuevas tecnologías para generar viviendas mas económicas, con mayor involucramiento de la gente en la producción”. Deducimos que también esas “peores condiciones” pesan para adoptar nuevas tecnologías en autoconstrucción.

Estas soluciones, si superan la condición de prototipo- pecado repetido en el pasado- difícilmente sean generalizables y adecuadas a los mas necesitados.

¿Si coincidentemente, apreciamos la situación habitacional como emergencia, utilizaremos tiempo institucional, que la Ministra considera “valioso,” en aprender e incorporar nuevas tecnologías?

¿Y entonces?
Propositivamente, como criterio proveniente del sentido común y la información que manejamos, es conveniente actuar en este campo con el conocimiento apegado a los usos y costumbres, con incorporación parcial, creciente, de tecnología para obtener viviendas energéticamente eficientes acopladas al territorio sin degradar el ambiente. En lugar de total adopción de nuevos sistemas, potenciar los tradicionales modos de construir en el País es un camino con mucho por recorrer. Sistemas mixtos, combinando el mampuesto de ladrillo o bloque de cemento con otros insumos, llámese madera o metal, integran mejor las costumbres populares de construcción y, sobretodo, nuestra idiosincrasia. Muchos años en el trillo, recorriendo y realizando viviendas en la mitad de nuestros departamentos avalan, ubicado en el contexto y la circunstancia, este aserto.

Ya nos referimos en el primer articulo, a parámetros para un abordaje como este, por lo que solo agregamos para el mismo que, quienes construyan para si mismos, en asociaciones colectivas con afinidades sociales y territoriales, podrán hacerlo asesorados por técnicos nacionales, sin dependencia de tecnologías foráneas.

Como te digo una cosa
Esto no es contradictorio con incentivar y promover la construcción con madera - desde las instituciones del Estado y la Universidad- en realizaciones bajo la Ley de promoción privada para la construcción de vivienda social, en trámite de aprobación.

Apoyando líneas de ciclo completo, la coyuntura es favorable para embarcar a las multinacionales que se llevan los recursos naturales como materia prima, negociando para que agreguen valor dentro del territorio. Comenzando por plantar y aserrar un porcentaje de árboles para la industria de la construcción, con demanda interna asegurada y compromiso de porcentajes de producción para el País, lo que lejos de ser un perjuicio para ellas, puede compensar los altibajos de los mercados de destino. Véase si no la conveniencia en la posible colocación aquí de tableros cuya exportación a Estados Unidos sigue mermando desde la crisis inmobiliaria en el mismo.

*Arquitecto uruguayo

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