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El ministro de economía chileno y Camila Vallejo
Información/opinión
Mientras toda la sociedad chilena y autoridades discuten intensamente qué hacer con la educación y la enseñanza, cuestionada por los gremios estudiantiles, que han protagonizados desde hace dos meses grandes movilizaciones con decenas de miles de sus integrantes en las calles de Chile, el ministro de economía Pablo Longueira, reconoce en una entrevista que; "El chileno entendió, aceptó, compartió que la forma de progresar y mejorar la distribución del ingreso era con educación”.
Simultáneamente Camila Vallejo presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (Fech) anunció que los estudiantes decidieron rechazar la posibilidad de negociar con el Congreso, y anunciaron que las movilizaciones continuarán. Agregando que no habrá una mesa de diálogo con el gobierno, mientras éste no se pronuncie y dé una respuesta a sus peticiones.
Vallejo subrayó que "se ha ratificado por parte de muchas instancias, no solamente las universitarias, sino que también las secundarias, que estas formas de movilización siguen", seguidamente anuncio que existe un calendario de movilizaciones hasta fines de agosto, el cual podría extenderse al segundo semestre si es que no existe respuesta del Ejecutivo.
Este calendario prevé para "el jueves 18 un paro nacional y se ratifica la convocatoria que ha hecho la CUT, nosotros también nos estamos sumando el 24 y el 25", añadió Vallejo.
Lo que sigue a continuación son los aspectos más relevantes recogidas por la periodista Marta Sánchez Leiva para el periódico chileno DF, del ministro de Economía sobre el tema educación y las movilizaciones sociales -Ministro… “Si a la única meta económica con equilibrio macroeconómico, con responsabilidad fiscal, de la cual, por cierto, soy partidario, no le incorporamos el sentimiento de la ciudadanía se va generando una sensación de desconfianza con el modelo y con el desarrollo.
- ¿Esta es la base desde la cual se explica el descontento que muestra hoy la ciudadanía en la calle? - El descontento, por llamarlo de alguna forma, lo separo en dos. Primero, lo considero como algo propio de los países que van avanzando hacia el desarrollo. Cuando los países como Chile avanzan hacia el desarrollo, como lo hemos venido haciendo hace 30 años, empiezan a surgir nuevas demandas fruto de una sociedad más exigente, de ciudadanos más empoderados, personas mejor informadas que comienzan a atreverse a exigir respeto a sus derechos. Entonces, cuando los países van construyendo, especialmente como Chile, una clase media muy consolidada, muy aspiracional, en ese proceso los conductores políticos deben ser capaces de entender ese fenómeno y de construir las políticas públicas para acompañar esa mayor exigencia. Pero, creo que lo que le pasó al país es que no lo acompañó con sentido de oportunidad.
- ¿Es la clase política la que está al debe? - No supimos responder oportunamente a un mensaje que la ciudadanía nos compró. El chileno entendió, aceptó, compartió que la forma de progresar y mejorar la distribución del ingreso era con educación. Por lo tanto, hay que poner un sistema de becas y de crédito que sea justo. No resisten una sociedad a la que se le dice que la forma de que haya más igualdad y de surgir es con educación y, finalmente, no le damos respuesta a una familia de clase media que nos dice que tiene dos hijos y tiene que elegir a uno para que estudie.
Actualmente, tenemos en el sistema universitario un millón 100 mil jóvenes, de 10 jóvenes 7 son los primeros en sus grupos familiares. O sea, son señales maravillosas y hay dos caminos para resolver eso: volvemos a que la elite pueda acceder a la educación gratuita como era en el pasado y que habían sólo 200 mil estudiantes del grupo ABC1 de la sociedad o tenemos un sistema donde el talento, el esfuerzo pueda llegar a la educación superior y no quede en el camino por situaciones económicas.
- Esa es una de las explicaciones del descontento, ¿y la segunda? - La separo de lo que está viviendo el país, porque para mí ya el mensaje está transmitido: el presidente ha anunciado un gran acuerdo nacional para enfrentar este tema. La movilización y la marcha está completamente politizada, está fuera de control de los que las iniciaron. Creo que hay intenciones diferentes a las motivaciones originales y que ya estamos en otro tipo de conflictividad que no la comparto, ya el conflicto no contribuye en nada, todos los actores de la sociedad han registrado este mensaje de la ciudadanía que podríamos haberlo evitado si hubiéramos tenido el sentido de la oportunidad hace algunos años, creando un buen sistema de crédito y becas.
- ¿Algunos afirman que la ideologización del movimiento estudiantil se debe al Partido Comunista? - No tengo ninguna duda que detrás de esto está el PC, en mucha de estas federaciones estudiantiles vota muy poca gente y, finalmente, han radicalizado un conflicto que ya no tiene ningún fundamento. Incluso, temo que en estos días ya ni siquiera el PC tenga control de lo que inició.
- ¿La oposición le debiera devolver la mano a la Alianza así como Ud. lo hizo cuando el ex presidente Lagos estaba en problemas? - Hoy día y después de muchos años hay gente que valora esa decisión que tomamos el año 2003. Ahora, creo que no se puede tomar esta decisión para devolver la mano, eso es una convicción, creo que uno siempre tiene que pensar y decidir por el bien del país. Pero a pesar de que todavía hay gente que me grita ´tú que salvaste a Lagos´, lo volvería a hacer mil veces.
- ¿Por qué? - Porque uno tiene la satisfacción más profunda que a pesar de que sus propios partidarios en ese minuto querían causar el mayor daño político tuvimos la capacidad de actuar con mucha generosidad. Por ello, creo que lo que hicieron los cuatro presidentes de los partidos de la Concertación al no asistir a la reunión en La Moneda con el presidente Piñera fue un profundo error. Eso demuestra lo mal que estamos.
- Tal cómo están las cosas, ¿qué más falta? - Sinceramente, nada. El gobierno ha sido muy generoso, muy dialogante, muy tolerante, creo que los tiempos del conflicto están agotados hace rato. El gobierno tiene que tener claro que el exceso de conflicto pone en jaque la autoridad y la autoridad hay que ejercerla. Aquí hay una mayoría silenciosa, que eligió un gobierno de derecha y los gobiernos de derecha son gobiernos donde la autoridad se ejerce y se cumple. Hay que ser muy claros en que no vamos a aceptar que grupos extremos nos lleven a situaciones que no tienen ningún fundamento. Hoy la conflictividad, la marcha y los paros no tienen ninguna justificación”.
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