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ALERTA
Londres amenaza un derecho humano: el acceso a Internet
Por Alexandre Matias
Lo que ocurrió en la capital británica no afecta solamente la movilización online
Las revoluciones árabes en Facebook, Twitter molestando a Irán, a China, invadiendo correos electrónicos de Google. El universo digital camina de la mano con la escena política mundial desde que las redes sociales se tornaron parte de la rutina. Hubo un tiempo en que era común querer saber cuál era la utilidad de este tipo de servicio. Este tiempo ya pasó.
Hoy, las redes sociales forman parte de la comunicación de la mayor parte de los habitantes de las grandes ciudades. Se popularizan tanto como los teléfonos celulares. Y por más que hayan intentado rotular los levantes en Londres como “la revuelta BBM” - en referencia al programa de chat de los celulares BlackBerry, que usaron los manifestantes para organizar ataques y huir de la policía -, lo que sucedió en la capital británica no afecta solamente a la movilización online.
Como ocurrió antes en los países árabes, en España, en Chile e incluso en Brasil (no da para diferenciar el Churrascão de la Gente Diferenciada o las marchas que tomaron la Avenida Paulista, este año, de sus intenciones políticas), los medios digitales de prensa fueron utilizados por ser populares. Si no fuesen los celulares y las redes sociales, otras formas de comunicación los sustituirían. Nadie llamó a la Revolución Iraní de 1979, “levantamiento de los cassettes”, aunque esta prensa hubiese sido usada para movilizar a los ciudadanos de aquel país.
El intento del primer ministro británico, David Cameron, de prohibir manifestantes en las redes sociales para intentar contener los disturbios, no se condice con la tradición democrática de aquel país y nos trae a la memoria las reacciones de Estados dictatoriales. Es censura y control. Primero, se quitan las redes sociales, después, se prohíbe el uso de celulares y, en poco tiempo, se confina a todos en un gueto. Ya vimos esta película.
En una época en la que el acceso a Internet es defendido como un derecho humano por la propia ONU, dicha decisión suena autoritaria y drástica. Una vergüenza para la tradición del país.
Fuente: estadao.com //
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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